Archivo.- Angel Facio durante una entrevista con Galiciapress

 

 

 

El Hospital Clínico Universitario de Santiago (CHUS) necesita esas camas vacías para poder ingresar a la oleada de pacientes que se acumulan en la puerta de entrada. La Asociación de Pacientes e Usuarios cifró ayer en  30 los pacientes graves en los pasillos de urgencias del hospital compostelano, esperando una cama en planta.

 

Ante las informaciones que circulansobre la saturación, con decenas de enfermos esperando ingreso, la gerencia ha salido al paso para explicar su hoja de ruta. Ángel Facio Villanueva, gerente del área sanitaria de Santiago y Barbanza, ha reconocido la dificultad del momento, aunque matizando que el problema no es tanto una avalancha numérica inesperada, sino el perfil de quien llega al hospital. Según sus palabras, "nestes últimos días estamos a ter unha maior tensión asistencial" que no se debe solo a la cantidad, sino a la fragilidad de los enfermos.

 

Facio en declaraciones remitidas a Galiciapress argumenta que "nos enfrentamos a pacientes maiores que complica moito pois o manexo", pues las personas mayores a menudo requieren estancias más largas y cuidados más intensivos, ralentizando la rotación de camas. 

 

Para la administración, la respuesta de suspender cirugías no es excepcional, estaba prevista dentro de un plan de contingencia que incluye la apertura de 35 camas extra sobre la dotación habitual. Sin embargo, la medida más controvertida ha sido la necesidad de sacrificar la agenda de quirófano. El gerente lo expone como una necesidad logística inevitable: "temos que tamén polo tanto equilibrar a actividades cirúrxica porque evidentemente o que necesita o hospital é máis hospitalización"

 

La narrativa de una gestión ordinaria para un momento difícil choca frontalmente con la realidad que describen los usuarios. La Asociación de Pacientes e Usuarios do CHUS ha puesto cifras , denunciando que en momentos críticos de la tarde de ayer se llegaron a acumular cerca de cuarenta personas pendientes de cama. La imagen descrita es dura: enfermos graves en sillas de ruedas o camillas aparcadas en los pasillos durante horas. 

 

Pacientes en los pasillos de Urgencias del CHUS en Santiago en una foto de la Asociación de Pacientes e Usuarios del hospital

Para este colectivo, la raíz del problema es la falta crónica de personal, estimando que harían falta al menos quince plazas más en Medicina Interna y un refuerzo sustancial de enfermería para que el hospital funcione sin estos sobresaltos continuos. 

 

Para intentar agilizar el flujo de pacientes, el SERGAS asegura haber movilizado todos los recursos disponibles. Además de las camas extra, se ha incrementado el transporte sanitario. Facio asegura que "tamén aumentamos nun 50% as ambulancias para poder axilizar os traslados", una medida destinada a mover pacientes hacia otros centros o a sus domicilios con mayor rapidez cuando reciben el alta. También se ha reforzado el personal de limpieza y celadores, piezas clave para que una cama quede libre y desinfectada en el menor tiempo posible tras una salida.

 

A pesar de las esperas y la incomodidad evidente de los pasillos, la gerencia insiste en que la atenión clínica de calidad no está comprometida. S Según el gerente, "os pacientes son tríados nos servizos de urxencias polo sistema que garante que os pacientes urxentes non esperan"

 

Es decir, que quien se debate entre la vida y la muerte es atendido al instante, mientras que el colapso lo sufren aquellos cuya gravedad permite, aunque sea penoso, una espera mayor. Facio admite que en estas circunstancias "non podemos evitar que algúns pacientes esperen máis do desexable", una frase que, con tono de resignación, resume otro invierno queha vuelto a poner en jaque a la sanidad pública gallega, no solo la de Santiago, debido a la epidemia de gripe.

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