Fuentes anónimas que se han puesto en contacto con Galiciapress apuntan a que el presunto fraude en las oposiciones a la Seguridad Social no es un hecho aislado. Indican que existe una red que amañó otras convocatorias en el pasado y estaban preparando el amaño de más. El epicentro de la red sería Vigo, donde se citarían a los involucrados, y el método de copia, un pinganillo.

 

Galiciapress ha intentado contrastar estas acusaciones con el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social. Pese a varias peticiones, la Administración no ha respondido.

 

De acuerdo a los testimonios recabados por esta redacción, la existencia de esta red es conocida hace tiempo entre parte de los vigueses que están preparando oposiciones. Del entorno de Vigo serían muchos de los que, presuntamente, hicieron trampa y a un hotel de esta ciudad tendrían que acudir los interesados para efectuar el pago.

 “El fraude fue organizado por una persona llamada David que trabaja en Renfe, ya realizó el mismo procedimiento a menor escala en una oposición a penitenciarías”

“Las 34 personas copiaron mediante pinganillo a cambio de 20.000€”, aseguran antes de añadir que “el fraude fue organizado por una persona llamada David que trabaja en Renfe, ya realizó el mismo procedimiento a menor escala en una oposición a penitenciarías y ofrecía hacer lo mismo en una próxima oposición para Renfe”.

 

El testimonio gana verosimilitud teniendo en cuenta que, según han confirmado a Galiciapress fuentes sindicales, el año pasado en las oposiciones a Instituciones Penitenciarias, grupo A2 en la Complutense de Madrid, se descubrió a “un par de personas” con pinganillo

 

Esto provocó que en los recientes exámenes a prisiones este año la Administración convocase a más funcionarios para actuar como vigilantes. Esta vez, no se produjeron incidencias. 

 

“La administración ya sabe desde hace meses que se utilizó pinganillo para copiar”, señalan a esta redacción las fuentes ligadas a la preparación de oposiciones en Vigo. Añaden que “supuestamente una persona accedía con cámara y otra desde afuera retransmitía las respuestas”.

 

Hay que tener en cuenta que en los últimos años cada vez son más fáciles de conseguir gafas que incorporan cámaras y conexión a Internet en modelos que a penas se diferencian de unas gafas estándares. Uno de los modelos más populares son, por ejemplo, las Rayban de Meta

 

La incorporación de microcámaras a dispositivos comunes complica la labor de los examinadores a la hora de detectar que no se pueden transmitir fuera las preguntas. Con todo, es habitual que en oposiciones masivas -como son las de Instituciones Penitenciarias en la única sede de Madrid- haya dispositivos de inhibición de frecuencias.

 

El Ministerio de Seguridad Social no ha informado si en los exámenes en el campus de A Coruña el 13 de septiembre había estos inhibidores. Allí se examinaron los 25 opositores gallegos que se colaron entre los 50 con mejores notas, pese a que Galicia aportaba, aproximadamente, solo el 10% de los candidatos. Varios de esos examinados lograron un “pleno”, acertaron todo, pese a la dificultad del ejercicio. Al salir la notas, tal grado de galleguidad entre las mejores marcas suscitó las primeras denuncias. 

 

Ante la evidencia de que algo pudo pasar, el Ministerio ha presentado una denuncia a la Fiscalía y abrió una investigación interna, sobre la que no ha dado detalles.

 

El Partido Popular ha demandado, mediante una pregunta en el Congreso, presentada la semana pasada, conocer las conclusiones de esa auditoría interna. Los conservadores también piden saber si la Administración ha adoptado medidas extra para proteger 

 

Pinganillos y detector de artilugios en una foto de examenseguro

 

Escáneres en el acceso a las oposiciones

Algunos entes públicos sí parecen estar reaccionando. Por ejemplo, la UNED tiene en marcha un programa piloto para escanear a los examinados a la entrada. Dispositivos como el que ya se está utilizando en Ourense permiten, en teoría, detectar cualquier artilugio tecnológico que porte el candidato, aunque esté apagado, como un pinganillo. 

 

Hace años que existen en el mercado estas tecnologías de detección de frecuencias. Su precio varía mucho según su potencia, entre los 1.000 y los 13.000 euros aproximadamente. 

 

Dado el escándalo, la Seguridad Social ha suspendido por ahora la toma de posesión de los aprobados, a la espera del resultado de la investigación. 


 

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