Reacción al supuesto fraude en oposiciones como las de Seguridad Social: UNED estrena detectores
Tras el escándalo de la supuesta copia masiva en el examen de las oposiciones a administrativos de la Seguridad Social en A Coruña, algunas administraciones están empezando a reforzar los sistemas tecnológicos anticopia en los exámenes. Una de ellas es la UNED de Ourense. El objetivo, impedir que se pueda meter en la aula dispositivos como gafas electrónicas capaces de transmitir al exterior el cuestionario y que alguien pueda devolver las respuestas mediante pinganillos ocultos, que es lo que se sospecha ocurrió en el examen en el campus coruñés.
La Universidad Nacional de Educación a Distancia ha iniciado un plan piloto en cinco centros del país —entre ellos Ourense— para reforzar los controles frente al uso de dispositivos electrónicos no autorizados en las pruebas presenciales. La medida busca garantizar la igualdad de oportunidades entre el alumnado y evitar prácticas desleales durante los exámenes.
El programa de control, que también se ensaya en los centros de Madrid, Barcelona, Baza y Calatayud, incorpora dos herramientas complementarias: un detector de materiales EX-3MAT y un detector de frecuencias EX-M. Ambos han sido diseñados para identificar la presencia y las emisiones de aparatos electrónicos, incluso cuando están apagados.
El objetivo, según la UNED, es impedir el uso de pinganillos, collares inductores u otros sistemas de comunicación encubierta que alteren la equidad entre estudiantes. El nuevo equipo funciona como barrera preventiva antes y durante el examen, y está pensado para integrarse sin causar molestias en el desarrollo de las pruebas.
En los accesos a las aulas, los vigilantes emplean el detector de materiales acercándolo al alumno (sin contacto físico) para verificar si porta dispositivos no permitidos. Si el aparato marca una posible alerta, un segundo control con el detector de frecuencias confirma el resultado. En caso de que el estudiante se niegue a mostrar el objeto sospechoso, no podrá realizar el examen.
El centro asociado de UNED Ourense participa en esta fase inicial y se ha convertido en el referente del proyecto en Galicia. Según su director, Jesús Manuel García Díaz, los nuevos dispositivos se utilizaron ya en los exámenes del primer cuatrimestre sin incidencias destacables, y se volverán a emplear en las pruebas de febrero. El responsable destaca que los casos de intento de fraude en la UNED son “muy escasos” y que la acogida del sistema entre el alumnado ha sido “muy positiva”.
El detector de materiales actúa como primera línea de control en los pasillos antes de acceder al aula. Es portátil, preciso y fácil de manejar, permitiendo descubrir equipos electrónicos ocultos incluso si están apagados. Por su parte, el detector de frecuencias EX-M está diseñado específicamente para interiores y puede detectar cualquier señal de 0 a 10 gigahercios, lo que permite rastrear transmisiones móviles o conexiones inalámbricas con gran sensibilidad.
Ambos aparatos incorporan opciones de funcionamiento silencioso y por vibración para no interrumpir a quienes están realizando el examen. Una vez dentro, si se detecta una emisión sospechosa, el tribunal tiene la potestad de retirar el examen y expulsar al estudiante implicado.
La UNED insiste en que la medida no pretende criminalizar al alumnado, sino garantizar la honestidad en las pruebas y la igualdad de condiciones para quienes se preparan con esfuerzo. En los últimos años, las universidades españolas han intensificado la vigilancia tecnológica tras detectarse un aumento general de intentos de engaño mediante gadgets miniaturizados o comunicaciones ocultas.
Por ahora, el plan permanecerá en fase piloto hasta que se evalúe su eficacia y viabilidad económica. Si los resultados son positivos, la universidad prevé implementar de manera gradual el sistema en todos sus centros asociados, incluidos los campus gallegos de Lugo, Pontevedra, A Coruña y Ferrol.
¿Cuales son los métodos tecnológicos más frecuentes para copiar en exámenes y oposiciones?
El uso de pinganillos inalámbricos sigue siendo uno de los sistemas más habituales. Por eso, es común que los examinadores impidan que los opositores vayan con el pelo largo y suelto.
Los pinganillos no bastan. Es necesario también móviles escondidos o microemisores en ropa o mochilas, que envían la imagen del examen a alguien en el exterior, que dicta las respuestas.
También se utilizan collares inductores, relojes inteligentes y pulseras que permiten consultar apuntes o recibir mensajes casi sin ser vistos. Estos dispositivos se camuflan como accesorios cotidianos, lo que dificulta su detección si no hay controles específicos ni detectores de materiales o frecuencias.
Además, en los últimos tiempos, hay una nueva herramienta difícil de detectar.
Son las gafas inteligentes, como las de Meta con Ray‑Ban, que integran cámara, micrófono, altavoces y conexión al móvil por Bluetooth, todo en un formato que parece una gafa normal.Pueden hacer fotos, grabar vídeo, enviar el contenido al móvil y usar asistentes de voz o incluso traducción e IA, lo que permite tanto copiar como sacar el examen al exterior en tiempo real. Si no hay inhibidores o detectores como los que va estrenar UNED en Ourense, claro.
La mayoría de normas de exámenes y oposiciones prohíben “cualquier dispositivo electrónico”, lo que incluye móviles, relojes inteligentes y, por analogía, gafas electrónicas aunque no se citen de forma expresa. Si el tribunal detecta unas gafas con cámara o cualquier artilugio con conexión, puede expulsarlo del aula y dar el ejercicio por no presentado o nulo.
Además, si se usan para grabar sin consentimiento (por ejemplo, a otras personas o al tribunal) pueden entrar en el terreno penal, como ya ha ocurrido en España con las Ray‑Ban Meta en otros contextos, donde se ha llegado a detener a personas por grabaciones encubiertas.
Escribe tu comentario