El Gobierno de Estados Unidos filtra un correo interno en el que se explica qué represalias baraja para castigar a los países occidentales que no han apoyado la guerra de Irán. Sánchez le quita hierro, pese a que la mayoría de los españoles son favorables a la OTAN. Además, la mera filtración implica que España no tiene asegurado el apoyo de EE.UU. ante una eventual guerra con Marruecos.