Pánico entre los pescadores fluviales al capturarse el primer lucio en Galicia
El ejemplar capturado en la cuenca del Támega confirma los temores de la expansión de una especie invasora y muy voraz. Con todo, dado que parece ser una colonización reciente, si la Xunta toma medidas pronto el problema podría controlarse.
Este domingo un pescador de Verín hizo un descubrimiento alarmante en el río Támega: capturó el primer lucio en Galicia. Se ha desatado una profunda preocupación entre los pescadores gallegos, porque se trata de un depredador voraz capaz de transformar el ecosistema fluvial gallego en tan solo unos años. Entre sus presas favoritas, la trucha, principal captura de los pescadores deportivos gallegos. La mala noticia llega en el peor momento, justo cuando acaba de abrirse la temporada de pesca fluvial.
David Rodríguez Figueiredo, conocido como "Fano", acudía el domingo pasado a Tamaguelos, uno de sus enclaves favoritos en la comarca de Verín. "Acababa de coller unha troita de 1,2 kg nese punto. Seguín pescando e entón notei unha picada, primeiro atacou moi forte, pero despois case non deu guerra, veu mansiño a flote", relata en La Región.
"Non só eu terei fotos cun lucio, é imposible que collera o único exemplar"
Lo que preocupa al verinense, y al resto de pescadores deportivos, es la velocidad de expansión que podría venir después. "Non só eu terei fotos cun lucio, é imposible que collera o único exemplar", asegura convencido de que hallazgos posteriores confirmarán el asentamiento de la especie. Para Fano, la administración autonómica debe actuar urgentemente, ya que "en dous ou tres anos quedamos sen troitas".
El lucio llegó a España hace más de 70 años procedente de Francia, con la intención de potenciar la pesca deportiva. Originario de Canadá, el norte de Estados Unidos, el norte de Europa y Siberia, esta especie figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras desde 2013. Su capacidad para colonizar es excepcional: no necesita condiciones exigentes, se adapta a aguas tranquilas con vegetación, rocas o raíces para esconderse, y tiene una población que se duplica en tamaño cada año respecto a la trucha.
Actualmente, el lucio está presente en casi todas las comunidades autónomas españolas, colonizando las grandes cuencas fluviales del Duero, Ebro, Tajo, Guadiana y Guadalquivir. Galicia, Asturias, Cantabria y Canarias han permanecido hasta ahora al margen de su avance, lo que hace que el hallazgo confirmado en la comarca de Verín represente un punto de inflexión potencialmente muy peligroso, pues hasta ahora solo había rumores de capturas en Galicia, sobre todo en la zona del Miño.
El ejemplar capturado por Fano, que finalmente fue regalado a su hermana por su elevado contenido en espinas y su poco interés culinario, podría ser solo la punta del iceberg de una invasión silenciosa que llevaría años revertir.
Algunos expertos reclaman la activación pesca eléctrica para erradicar el lucio de la sección española del Támega y defender la biodiversidad propia.
Lo cierto es que prácticamente imposible controlar estas poblaciones.En lugares como los ríos trucheros de León, cuando finaliza la temporada de pesca de la trucha muchos aficionados buscan pescar el lucio en estas zonas como un gran refuerzo en el control de esta especie invasora. En Galicia está prohibido devolverlo a las aguas si se pesca.
¿Se puede contener la expansión del lucio?
El hallazgo en Tamaguelos abre el debate sobre cómo una especie exótica, presente en casi toda España desde hace más de 70 años, ha logrado franquear las barreras naturales que mantenían a Galicia como uno de los últimos refugios libres de este cazador insaciable. Hay dos opciones, o algún irresponsable soltó los lucios en el Támega o han logrado expandirse desde los afluentes del duero durante la época de crecidas.
Se ha propuesto la realización de campañas preventivas de sensibilización para evitar la traslocación de ejemplares y colaboración para su erradicación, evitando la liberación de ejemplares capturados.
La detección temprana de las especies invasoras es fundamental para poder detener su expansión y erradicarla, cuando ya se ha extendido es muy costoso o imposible controlar su población.
En el caso del lucio en Galicia, al tratarse de un hallazgo en teoría muy inicial, existe una ventana de oportunidad crítica. Si se actúa rápidamente con pesca eléctrica y campañas de sensibilización con pescadores, podría evitarse el establecimiento de poblaciones reproductoras que luego serían prácticamente incontrolables.
Casi 48.500 personas con licencia de pesca vigente podrán disfrutar desde este domingo de la temporada fluvial
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