Cristóbal Colón era el noble gallego Pedro Madruga o su hijo, apunta un nuevo estudio de ADN
Un tataranieto de Colón comparte material genético con una descendiente del misterioso Pedro Álvarez de Sotomayor. Científicos de varias universidades concluyen que "por primera vez un respaldo genético robusto" a la hipótesis de que Colón era, en realidad, el noble que luchó contra los Reyes Católicos o su hijo.
Un nuevo estudio arqueogenómico firmado por investigadores del laboratorio Citogen y la Universidad Complutense de Madrid, entre otros, vuelve a inflmar uno de los debates más longevos de la historiografía mundial: el verdadero origen de Cristóbal Colón.
La investigación, publicada como preprint en bioRxiv hace unos días, analiza los restos óseos de siete descendientes directos del almirante enterrados en la cripta de la iglesia de Santa María de Gracia, en Gelves (Sevilla), y concluye que Pedro Álvarez de Sotomayor, el noble gallego conocido como Pedro Madruga, sería el ancestro común que explica los vínculos genéticos hallados entre varios de esos individuos.
La investigación, liderada por Isabel Navarro-Vera del departamento de genética forense de Citogen, constituye la tercera etapa de un proyecto que lleva años examinando el panteón familiar de los condes de Gelves, donde reposan al menos siete descendientes directos de Colón.
Citogen es un laboratorio español líder con más de 20 años de experiencia, especializado en genética clínica, forense y reproductiva. Ubicado en Zaragoza, ofrece servicios de alta tecnología para pruebas de ADN, como paternidad o diagnóstico genético.
En el equipo de investigación también participa José Yravedra Sainz de los Terreros, catedrático de Prehistoria de la Universidad Complutense. El resto de científicos que firman el artículo son arqueólogos y antropólogos que trabajan en centros privados.
Los especialistas aplicaron la técnica secuenciación masiva en paralelo (MPS) a marcadores autosómicos y de los cromosomas X e Y de doce individuos exhumados en Gelves, de los cuales siete han sido ya analizados genéticamente. Los resultados permitieron reconstruir las relaciones de parentesco biológico entre ellos y cruzar esa información con exhaustivas genealogías documentales que abarcan del siglo XI al XVIII.
Un parentesco inesperado que puede cambiarlo todo
El descubrimiento clave surgió de un dato que nadie esperaba: María de Castro Girón de Portugal, condesa consorte de Gelves del siglo XVII y perteneciente a un linaje nobiliario gallego —era hija del IX Conde de Lemos—, comparte parentesco biológico con Jorge Alberto de Portugal, tercer conde de Gelves y tataranieto de Colón, fallecido en el siglo XVI. La relación entre ambos no estaba documentada en ningún registro histórico, por lo que el equipo tuvo que rastrear durante generaciones las líneas genealógicas de las dos familias para identificar al antepasado común que explicara esa coincidencia genómica.
Tras un exhaustivo modelado computacional aplicado a un árbol genealógico de dieciséis generaciones, el análisis señaló de forma unívoca a Pedro Álvarez de Sotomayor. Hay que recordar que el sepulcro de Xoán Mariño de Soutomaior, pariente de Pedro Madruga, fue exhumado hace unos años.
Cuando los investigadores aplicaron la llamada técnica de Virtual Knock-out, que consiste en eliminar virtualmente a un individuo del árbol para medir el impacto en los coeficientes de parentesco, la exclusión de Pedro Madruga hacía desaparecer por completo el vínculo genético entre los dos individuos. Ningún otro ancestro era capaz de reemplazar esa función esa relación de ADN.
La teoría de que Colón era de origen gallego y que incluso podría ser el propio Pedro Álvarez de Sotomayor —señor de Soutomaior y figura relevante de la nobleza gallega del siglo XV, desaparecido de los documentos históricos hacia 1486— fue formulada por primera vez a principios del siglo XX y ha sido desarrollada por varios investigadores gallegos a lo largo de las décadas. Hasta ahora, sin embargo, carecía de cualquier tipo de respaldo genético. Los autores del preprint afirman que sus resultados aportan "por primera vez un respaldo genético robusto" a esa hipótesis, vinculando el linaje Columbus a las casas nobiliarias del norte de España, en concreto a las familias Sotomayor (Galicia) y Zúñiga (Navarra).
El estudio también identificó y confirmó a varios de los individuos hallados en la cripta. Entre ellos, el propio Jorge Alberto de Portugal, cuya identidad ya había sido publicada en una fase anterior del proyecto, e Isabel de la Cueva, primera esposa del VI Conde de Gelves y descendiente directa de Colón, así como la propia María de Castro. La concordancia entre datos antropológicos, datación por carbono-14, análisis isotópicos y resultados de ADN permitió esa identificación con un grado de certeza forense alto.
Un debate científico inconcluso
Con todo, la comunidad científica pide prudencia antes de reescribir los libros de historia. El propio preprint reconoce que se trata de evidencia indirecta, obtenida a través de descendientes y no del propio ADN de Colón, y que sus conclusiones requieren verificación independiente. Al no haber superado todavía la revisión por pares, el estudio tiene un estatus preliminar.
No es el único trabajo reciente sobre el origen del almirante. El equipo del catedrático José A. Lorente, de la Universidad de Granada, lleva décadas estudiando los restos atribuidos a Colón en la catedral de Sevilla, exhumados en 2003. En 2024, un polémico documental de RTVE recogía sus conclusiones provisionales apuntando a un origen sefardí mediterráneo, afirmación que también fue criticada por expertos al no haberse publicado los datos completos en ninguna revista científica.".
Así las cosas,hipótesis italiana sigue siendo la posición mayoritaria en la historiografía. El propio Colón declaró en su testamento de 1498 haber nacido en Génova, y ese dato documental sigue siendo el principal argumento de quienes defienden el origen genovés.
También hay que recordar que un estudio de 2011 publicado en el European Journal of Human Genetics analizó el cromosoma Y de casi 350 hombres con los apellidos Colom y Colombo en distintos países europeos, concluyendo que el linaje catalán presentaba menor diversidad genética que el italiano, lo que facilitaría en teoría la identificación del ADN-Y de Colón si fuera de origen ibérico. Pero tampoco ese estudio aportó una conclusión definitiva sobre otra de las teorías, el origen catalánn.
Lo que sí ha cambiado en los últimos años es la cantidad y calidad de las evidencias genéticas disponibles, aunque ninguna de ellas ha alcanzado aún el nivel de certeza que exigiría un cambio de consenso historiográfico. Los científicos del campo reclaman unanimemente que los datos brutos sean publicados en repositorios abiertos, que los análisis sean replicados por laboratorios independientes y que se incorporen bases de datos de poblaciones históricas de referencia —judíos sefardíes medievales, ligures, catalanes, gallegos— para contextualizar los resultados con rigor estadístico.
De momento, Galicia tiene sobre la mesa una de las evidencias genéticas más concretas publicada hasta la fecha. Está pendiente de validación científica, pero es un paso que los defensores de la teoría gallega llevan siglos esperando.
¿Cómo se llega ahora a la conclusión de que Colón probablemente era Pedro Madruga o su hijo a partir del ADN de los Gelves?
El punto de partida: En una iglesia de Gelves, cerca de Sevilla, hay una cripta donde están enterrados varios descendientes directos de Colón. Los científicos abrieron esa cripta, sacaron huesos de doce personas y analizaron el ADN de siete de ellas.
El hallazgo raro: Al comparar el ADN de todos, descubrieron algo que nadie esperaba: dos de esas personas compartían material genético, es decir, eran parientes biológicos. El problema es que, según los documentos históricos, esas dos personas no tenían por qué serlo. Una era tataranieto de Colón. La otra era una noble gallega que había entrado en la familia simplemente por matrimonio.
La pregunta clave: ¿Por qué comparten ADN si no son parientes "oficiales"? Tiene que haber alguien en su árbol familiar, varios siglos atrás, que sea ancestro común de los dos.
La respuesta que encontraron: Los investigadores repasaron dieciséis generaciones de genealogías y usaron un programa informático para identificar quién podría ser ese ancestro común. El único nombre que encajaba era Pedro Álvarez de Sotomayor, un noble gallego del siglo XV conocido como Pedro Madruga. Para confirmarlo, hicieron una prueba: eliminaron virtualmente a Pedro Madruga del árbol genealógico y comprobaron que, sin él, el parentesco entre esas dos personas desaparecía por completo.
La conclusión: Si Pedro Madruga es el ancestro común que conecta esas dos ramas, y si —como sostiene la hipótesis gallega— Colón y Pedro Madruga eran la misma persona o padre e hijo, entonces el ADN de los descendientes de Colón encaja con un origen gallego.
Lo que hay que tener en cuenta: En ningún momento analizaron el ADN del propio Colón, solo el de sus descendientes. Y el estudio todavía no ha pasado la revisión científica formal. Son indicios sólidos, pero no una prueba definitiva.
¿Quién fue Pedro Madruga y qué indicios lo unen con Cristobal Colón?
El señor de Soutomaior fue una de las figuras más poderosas y controvertidas de la Galicia del siglo XV. En 1486 se esfumó de los documentos históricos sin dejar rastro. Ese mismo año, Cristóbal Colón se presentó ante los Reyes Católicos.
Pedro Álvarez de Sotomayor nació hacia 1430 en el seno de una de las familias nobiliarias más influyentes de Galicia. Señor del castillo de Soutomaior, a orillas del río Verdugo en la actual provincia de Pontevedra, controló durante décadas un territorio extenso entre el Miño y las Rías Baixas. Fue un hombre de su tiempo: guerrero, ambicioso, cambiante en sus lealtades. Combatió en las guerras civiles castellanas, pactó con Portugal cuando le convino, peleó contra la nobleza rival y fue uno de los señores feudales contra los que se levantó la revuelta popular de los Irmandiños. Su apodo, Pedro Madruga —en referencia al que llega antes que nadie—, resumía bien su carácter.
Y entonces, hacia 1486, desapareció. Para un noble de su rango en aquella época, esa ausencia es, en sí misma, extraordinaria.
Ese mismo año de 1486, Cristóbal Colón acudió por primera vez a la corte de los Reyes Católicos para exponer su proyecto de navegación hacia las Indias. La cronología es la pieza central de la hipótesis gallega: uno se va y el otro llega, sin que jamás coincidan en el tiempo ni en el espacio. No hay superposición posible entre ambas vidas documentadas.
La teoría fue formulada por primera vez por el historiador pontevedrés Celso García de la Riega a principios del siglo XX y retomada por diversos investigadores gallegos posteriores. Según esta lectura, Colón habría sido Pedro Madruga reinventado: un noble caído en desgracia frente a los Reyes Católicos —contra quienes había luchado— que necesitaba borrar su pasado para poder operar en la corte castellana. La ocultación deliberada de su origen, reconocida incluso por su propio hijo Hernando en la biografía que escribió sobre él, encajaría perfectamente en ese escenario.
Indicios en el idioma
Más allá de la cronología, los lingüistas han aportado uno de los argumentos más sólidos del debate. Los textos escritos por Colón —cartas, diarios, anotaciones— están redactados en castellano, pero contienen giros y expresiones propios del gallego-portugués que no se explican fácilmente en un hablante nativo de ligur o de italiano, aunque Colón dijera que pasó tiempo en Lisboa antes de emigrar a Castilla. Algunos investigadores han identificado construcciones sintácticas y léxicas que apuntan a alguien que aprendió el castellano como segunda lengua, siendo la primera el gallego-portugués.
El conocimiento del mar que demostró Colón también encaja mejor con un origen atlántico que mediterráneo. La Galicia y el Portugal de aquel siglo eran el epicentro mundial de la exploración náutica, y un noble de la costa gallega con vínculos portugueses habría tenido acceso natural a las rutas, los mapas y los círculos de navegantes que Colón claramente manejaba.
El escudo y el trato de los reyes
Dos detalles más han alimentado durante años la sospecha de los investigadores. Cuando los Reyes Católicos concedieron a Colón el derecho a portar escudo de armas, el almirante incorporó al diseño unas bandas doradas cuyo origen nunca ha sido explicado satisfactoriamente desde la versión genovesa del personaje. Esas bandas, sin embargo, forman parte de la heráldica tradicional de la familia Sotomayor.
El otro detalle es más difuso pero persistente: el trato que la corte dispensó a Colón desde el principio fue el de alguien conocido, no el de un marino extranjero de origen humilde que llegaba con una idea descabellada. Algunos historiadores interpretan que esa familiaridad solo tiene sentido si Colón era ya alguien que Isabel y Fernando habían tratado antes, en otro contexto y con otro nombre.
El argumento que resiste
La hipótesis gallega tiene un obstáculo que sus defensores no han logrado superar de forma definitiva: en su testamento de 1498, el propio Colón afirmó haber nacido en Génova. Los partidarios del origen genovés consideran ese documento la prueba más directa y fiable disponible.
Los investigadores gallegos responden que ese testimonio forma parte de la misma construcción de identidad falsa que habría sostenido durante toda su vida: un hombre que ocultó su pasado con tanto cuidado no lo revelaría precisamente en su testamento. Es un argumento circular que ninguna de las dos partes puede zanjar solo con documentos.
De ahí que la genética haya entrado en escena como árbitro potencial. El nuevo estudio de Navarro et al., publicado en abril de 2026, es el primer trabajo que aporta evidencia genómica compatible con esa hipótesis. Todavía preliminar, todavía sin revisión por pares, pero suficiente para que la pregunta lleve cinco siglos sin respuesta siga abierta.
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