Un Lyon en crisis pero que gusta de tener el balón planteará un partido a la ofensiva contra el Celta
El Lyon de Fonseca apuesta por el control posicional del balón con ataques desde la izquierda, pero muestra vulnerabilidades defensivas en las bandas y contra rivales rápidos.
El RC Celta arranca este jueves en Vigo su eliminatoria de octavos de final de la Europa League ante el Olympique de Lyon, en un duelo que mide el crecimiento del equipo de Claudio Giráldez con un histórico europeo venido a menos. Balaídos se prepara para una gran noche continental en la que los celestes confían en su fortaleza en casa para tomar ventaja en un primer asalto que se presume igualado y exigente.
El equipo vigués afronta el choque marcado por una lesión de peso: la del centrocampista Miguel Román, que se fracturó el quinto metatarsiano del pie izquierdo durante un entrenamiento y se pierde lo que resta de temporada. La ausencia del mediocentro obliga a Giráldez a recomponer líneas en la medular, donde Vecino apunta a ocupar su puesto y jóvenes como Hugo Sotelo podrían ganar protagonismo.
A pesar del contratiempo, el técnico y el vestuario transmiten confianza. El Celta se ha hecho fuerte en Balaídos y espera que el empuje de la grada vuelva a ser determinante. “Son favoritos ellos, como lo era el Madrid contra nosotros”, afirmó Giráldez en referencia a la mentalidad con la que su equipo encara los grandes retos. Los vigueses, ilusionados con llegar a cuartos, buscan además reforzar la buena imagen mostrada en las últimas semanas en Liga y consolidar su crecimiento en Europa.
Un Lyon con muchas dudas y numerosas bajas
El Olympique de Lyon aterriza en Vigo inmerso en su fase más delicada de la temporada. El conjunto dirigido por Paulo Fonseca enlaza cuatro partidos consecutivos sin ganar, con tres derrotas y un empate agónico el pasado fin de semana ante el París FC. Esa mala racha lo ha sacado de los puestos de Liga de Campeones en la Ligue 1, evidenciando un bajón de juego tras la espectacular racha de trece victorias que había firmado entre diciembre y febrero.
El momento crítico se agrava con un parte médico complicado. Fonseca no podrá contar con Fofana, Šulc, Moreira, Maitland-Niles, Kamara, Kluivert ni Hateboer, ausencias que debilitan a los franceses en casi todas las líneas. Son bajas por lesión, sanción o falta de registro en la competición, lo que limita las opciones tácticas del entrenador luso ante un Celta que llega con más energía y continuidad.
El Lyon mantiene, pese a todo, una experiencia europea superior y reúne talento suficiente para complicar la noche a los gallegos. Refuerzos recientes como Endrick le han aportado dinamismo, aunque el conjunto lionés ha visto caer su producción ofensiva justo cuando afronta esta cita continental. Fonseca y los suyos confían en recuperar la versión sólida que les llevó meses atrás a ser uno de los equipos más temidos del continente.
Estilo de juego del Lyon
El Lyon de Fonseca es un equipo que apuesta por el control de balón y por mandar en campo contrario. Suele construir desde atrás con pases cortos, intentando progresar juntos y juntando mucha gente por dentro para luego soltar el juego hacia las bandas. A partir de ahí, una de sus señas de identidad son los ataques por la izquierda, donde genera muchas llegadas y centros laterales.
En ataque es un conjunto más bien posicional, no especialmente agresivo en lo físico, que prioriza tener la pelota y madurar las jugadas antes que el ida y vuelta constante. Cuando está bien, crea bastantes ocasiones, remontando marcadores y aprovechando bien las llegadas al área rival.
En defensa, sin embargo, sufre: le cuesta protegerse por fuera y a la espalda, concede ocasiones desde las bandas y ante pases al espacio, y no destaca en los duelos individuales ni en el juego aéreo. Esa mezcla lo convierte en un equipo con buena capacidad ofensiva pero vulnerable cuando el rival le corre o le ataca con ritmo.
Para el Celta, en cambio, este duelo se vive como una oportunidad histórica de reivindicarse ante Europa, repetir actuaciones notables recientes y convertir Balaídos en un fortín europeo. El cuadro vigués buscará imponer su ritmo desde el inicio, controlar la posesión y golpear antes a un rival que atraviesa un momento de vulnerabilidad.
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