El Celta paga cara la resaca europea: el Alavés firma la remontada más inverosímil del año en Balaídos
Tres goles arriba en media hora, el conjunto vigués se derrumbó en la segunda parte ante un rival que luchaba por la permanencia y que sumó tres puntos de oro gracias a cuatro errores defensivos imperdonables
Vigo vivía aún en una nube. Solo cuatro días después de que el RC Celta escribiera una de las páginas más brillantes de su historia reciente —eliminando al Olympique de Lyon en Francia para colarse en los cuartos de final de la UEFA Europa League— Balaídos abrió sus puertas dispuesto a prolongar la fiesta. Pero el Deportivo Alavés, un equipo que llegaba en zona de descenso y con seis partidos sin ganar, se encargó de apagar las luces de golpe. Resultado final: 3-4. Una derrota que tardará en olvidarse.
Ferran Jutglà, el fichaje estrella del pasado verano, fue el autor del espejismo. Con nueve cambios en el once respecto al partido europeo —solo Radu y Javi Rodríguez repitieron de inicio—, Claudio Giráldez apostó por rotar masivamente para proteger a los titulares. El experimento arrancó con una brillantez inusitada. En el minuto 19, Jutglà abrió el marcador aprovechando un pase milimétrico de Javi Rodríguez. Ocho minutos después, el catalán asistió a Hugo Álvarez para el segundo. Y en el 37, protagonizó una jugada de colección: una conducción individual de más de 30 metros, superando a cuantos rivales intentaron frenarlo, que terminó en el tercero. Cuatro goles en siete días, tras sumar también al Betis y al propio Lyon entre sus víctimas recientes. Con ese 3-0 en el marcador, el Celta se situaba virtualmente en puestos de Champions League en la clasificación de LaLiga. Balaídos soñaba.
El descuento que lo cambió todo
El problema llegó antes incluso del descanso. Un error de marca de Aidoo permitió a Toni Martínez recortar distancias en el tiempo añadido de la primera parte. Lo que debería haber sido una simple anécdota se convirtió en el prólogo de un hundimiento colectivo. Quique Sánchez Flores, que firmó con ese resultado su primera victoria como técnico del equipo alavés, realizó cuatro cambios al descanso que transformaron radicalmente el partido. El conjunto babazorro cogió aire en la clasificación gracias a su voracidad e insistencia en la segunda mitad.
A los cinco minutos de la reanudación, Carlos Domínguez protagonizó uno de los errores más groseros de la temporada al ceder el balón a Ángel Martínez para el 3-2. El Celta, que hasta entonces dominaba con comodidad, entró en pánico. El equipo vigués perdió su estructura y el Alavés, consciente de que nada tenía que perder, apretó con más intensidad.
En ese contexto, el colegiado Sesma Espinosa anuló un gol a Javi Rodríguez que habría supuesto el 4-2 y habría sellado el partido. El VAR ratificó la decisión arbitral por una supuesta falta en la recuperación del balón. La decisión hundió aún más el ánimo celeste y encendió la protesta en las gradas.
Cuatro minutos para el desastre
Con Radu mermado por un golpe muscular, la defensa viguesa se convirtió en un coladero. Toni Martínez firmó el empate con un disparo ajustado desde la frontal del área en el minuto 74. Y apenas cuatro minutos después, el argelino Abde Rebbach, que parecía haber encontrado lo imposible, culminó la remontada con un remate raso al palo izquierdo que enmudeció a un
Iago Aspas entró al campo en el minuto 82, como último recurso de Giráldez, pero no fue suficiente. En el descuento, un cabezazo de Carlos Domínguez que habría supuesto el 4-4 fue neutralizado por una mano prodigiosa de Sivera. El marcador no se movió. Sánchez Flores celebró su primer triunfo al frente del conjunto alavés, mientras los jugadores celestes abandonaban el terreno de juego con la cabeza gacha.
La derrota resulta aún más dolorosa si se tiene en cuenta la tendencia que viene mostrando el estadio vigués esta temporada. Balaídos está siendo un destino cómodo para los visitantes en este curso, algo que lastra las aspiraciones del equipo gallego en Liga a pesar de su brillante trayectoria europea. Antes de este partido, el Celta ocupaba la sexta posición con 41 puntos, una plaza que le permitía soñar con Europa vía LaLiga, pero que ahora queda en entredicho.
La Champions puede esperar
El conjunto de Claudio Giráldez no se ha pronunciado oficialmente sobre el resultado más allá de lo ocurrido en el campo. La dirección deportiva tampoco ha emitido declaraciones tras el partido. Por su parte, el próximo reto europeo del Celta es el Friburgo alemán en los cuartos de final de la Europa League, lo que convierte el frente liguero en un desafío de gestión de esfuerzos que este domingo quedó en evidencia de la peor manera posible.
El golpe es doble: deportivo y anímico. La resaca del Lyon resultó ser un adversario tan peligroso como el propio Alavés. Giráldez deberá ahora recomponer un vestuario que, en cuestión de 45 minutos, pasó de rozar el cielo a tocar el suelo. La afición de Vigo, que llenó Balaídos con ilusión renovada, se marchó a casa con la amarga sensación de haber vivido uno de los partidos más desconcertantes de la temporada.
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