La amarga venganza de Denis Suárez y Jonny en la gran remontada del Alavés: "No me gusta ganarle al Celta"
Los dos futbolistas salidos de A Madroa fueron fundamentales en la histórica remontada de los babazorros en Vigo y Denis dejó la puerta abierta a su regreso.
Corría el minuto 40 y Balaídos era una fiesta. El Celta de Vigo había mandado a la lona al Deportivo Alavés con tres ganchos directos al equipo vitoriano, que no parecía capaz de reaccionar ante un cuadro celeste impecable en acierto realizador. Los blanquiazules naufragaban en Vigo con un 3-0 al borde del descanso y jugadores con pasado celeste vivían un día trágico en la que fuera su casa. Sin embargo, todo cambió a partir del minuto 45, momento en el que Denis Suárez y Jonny Otto vivieron otra gran noche en Balaídos, pero ahora con la camiseta rival.
DEL 3-0 AL 3-4
El de Salceda de Caselas veía el partido desde el banquillo, mientras que el lateral vigués sufría en la derecha las internadas rivales. Los dos futbolistas salieron de A Madroa y abandonaron Vigo en condiciones distintas, pero rodeados de cierta polémica: Deni Suárez vivió un año de grada por el enfrentamiento entre Mouriño y su agencia de representación y acabó saliendo por la puerta de atrás; Jonny, bandera del último EuroCelta hasta la llegada de Giráldez, sucumbió a los cantos de sirena del Atlético de Madrid, dejando el club en un gran momento, paso previo al desmoronamiento de un proyecto que había llegado hasta las semifinales de la Europa League. Nunca vistió de rojiblanco: fue cedido a la Premier nada más llegar e hizo carrera en Inglaterra y Grecia hasta recalar este verano en Vitoria, igual que Denis Suárez, que incluso estuvo en las quinielas para regresar a Vigo y ser el recambio de Fer López.
El partido cambió con un gol sobre la bocina de Toni Martínez, prueba de que el muerto estaba muy vivo. Quique Sánchez Flores le dio la vuelta al esquema en el descanso con cuatro cambios, dando entrada a un Denis Suárez que se convirtió en el diapasón del Alavés, que no tenía nada que perder y que vio como la magia del gallego daba forma a pases peligroso como el que casi engatilla Guridi nada más reiniciar el juego. Jonny, de lo poco salvable del once titular pese a quedar retratado en el segundo gol de Jutglà, se quedó todo el partido, cortando las intentonas de un Celta que fue de más a menos y notó el trote de jugar jueves y domingo.
El Celta arrancó dormido el segundo tiempo y un error clamoroso de Carlos Domínguez permitió el 3-2 de Ángel Pérez. Llegarían dos mandobles consecutivos a falta de 15 minutos para el 90 con un zapatazo de Toni y un golazo de Abde dejando en el suelo a dos zagueros y picando la pelota ante la salida de Radu.
¿REBANCHA PARA DENIS?
Lo siguiente fue todo un quiero y no puedo del Celta y un ejercicio heroico del Alavés. Denis Suárez incluso vio la amarilla por un esfuerzo mayúsculo en el descuento para cortar la avanzada de Fer López. El 3-4 final descubrió una remontada histórica y tres puntos de oro para el Alavés, para alegría de todos sus componentes, aunque las sonrisas de Denis y Jonny dibujaban una sensación amarga, pues volvían a casa con el reto de asaltar el que había sido su estadio.
El de Salceda, incluso, verbalizó su frustración, pues admitió tras el choque que le dolía la victoria. "No me gusta ganarle al Celta. Ha venido toda mi familia y echo de menos estar aquí. Yo soy aficionado desde pequeño. Ojalá puedan ganar todos los partidos que quedan y meterse en Champions, que están en la pelea", declaró el centrocampista, que no descarta otra etapa en Vigo. ¿Quién sabe? Tal vez su siguiente victoria en Balaídos la festeje como local y no como visitante.
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