El Dépor de Barcia nunca se rinde: empate de fe en El Molinón
Un testarazo de Dani Barcia, que regresaba a la titularidad tras 98 días de espera, permitió al Deportivo de La Coruña rescatar un valioso punto (1-1) ante el Sporting de Gijón
Un testarazo de Dani Barcia, que regresaba a la titularidad tras 98 días de espera, permitió al Deportivo de La Coruña rescatar un valioso punto (1-1) ante el Sporting de Gijón. En un duelo de estrategias donde los coruñeses dominaron el balón pero sufrieron el veneno local, el central canterano emergió en el tramo final para hacer justicia a la insistencia blanquiazul y mantener al equipo en la segunda plaza de la clasificación.
El encuentro comenzó con un Deportivo que saltó al césped con personalidad, acaparando hasta un 75% de la posesión. Sin embargo, el esquema de Borja Jiménez, que alternaba un 5-4-1 con un 4-4-2, asfixió los caminos del equipo de Antonio Hidalgo. Pese a las novedades de Barcia, Escudero y Riki, el dominio visitante resultó vacío durante el primer cuarto de hora.
El Sporting, agazapado, no perdonó en su primer acercamiento serio. Tras un aviso de Pablo Vázquez que Ferllo salvó con acierto, llegó la jugada que abrió el marcador. Dubasin se escapaba en velocidad y fue frenado en falta por Barcia en la frontal. El canterano vio la amarilla, pero el castigo fue mayor: Juan Otero ejecutó un libre directo impecable, un misil al palo largo que hizo inútil la estirada del meta deportivista.
Tras el 1-0, el Dépor atravesó un mar de dudas. Solo la insistencia de Altimira y Ximo por la derecha y un par de chispazos de Bil Nsongo antes del descanso inquietaron a un Sporting que se sentía cómodo defendiendo su botín.
Hidalgo agita el árbol y Barcia hace justicia
Tras el paso por vestuarios, Antonio Hidalgo no esperó. Dio entrada a Mulattieri por Villares, apostando por dos delanteros para ganar presencia en el área. La mejoría fue inmediata: Bil tuvo dos ocasiones claras desbaratadas por Yáñez, quien empezó a erigirse en el héroe local.
Con el partido volcado hacia el área asturiana, el técnico catalán llamó a filas a Yeremay y Quagliata. El "10" canario, aunque no está al 100%, volvió a ser el factor diferencial, generando pánico en la zaga rojiblanca cada vez que encaraba. El Sporting, por su parte, fiaba todo a las contras de un Otero que seguía sembrando el pánico, pero que no estuvo fino en una falta similar a la del gol.
Cuando el muro local parecía inexpugnable, apareció la estrategia. En el minuto 75, Luismi botó una falta lateral forzada por Yeremay y Dani Barcia, emulando lo sucedido en el partido de ida, voló por encima de todos para cabecear al fondo de las mallas. Era el 1-1 y la reivindicación de un zaguero que supo sobreponerse a su difícil inicio de partido.
Final de infarto
El arreón final del Dépor pudo completar la remontada. Un centro con veneno de Altimira estuvo a punto de ser introducido en su propia meta por Diego Sánchez, pero una parada felina de Yáñez evitó el desastre para los locales. Quagliata y Mulattieri también tuvieron sus opciones, pero el marcador ya no se movería.
Con este resultado, el Deportivo demuestra que es un equipo que cree hasta el final y que solo ha perdido un partido a domicilio en lo que va de 2026. La ilusión por el ascenso directo sigue intacta en una afición que volvió a atronar en un Molinón que, pese a no estar lleno, vivió un duelo de alta tensión.
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