El Deportivo rescata tres puntos de un Riazor electrizante frente a un Mirandés que reclama decisiones arbitrales (3-1)

En un emocionante encuentro de Segunda División donde primó la polémica arbitral, el Deportivo consumó su quinta remontada de la temporada en el feudo de Riazor tras una segunda mitad de ensueño que le permitió voltear un encuentro que parecía cuesta arriba cuando Mirandés se marchó al descanso con ventaja. El cuadro coruñés, que cuenta con su quinta victoria doméstica en los últimos cuatro compromisos disputados en casa, consolidó así su condición de aspirante directo al ascenso, mientras los jabatos cayeron en terreno gallego seis jornadas después de su anterior derrota y se ven frenados en sus esperanzas de aproximarse a la zona de seguridad.
 


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Los visitantes completaron una primera mitad donde tuvieron la capacidad de defenderse con solidez antes de materializarse en el marcador sus opciones. En los inicios del encuentro, los locales gozaron de oportunidades incontestables: Alti probó su puntería desde la frontal en el minuto cuatro sin conseguir precisión, y diez minutos después, nuevamente en la esfera del extremo coruñés, tampoco encontró fortuna. La creatividad del medio del campo deportivista, orquestada con Yeremay como pieza central, apenas generaba rédito en forma de anotación.
La entrada fue frenética, con imprecisión en ambas áreas y situaciones de peligro que no llegaban a buen puerto. A los treinta minutos, el portero Álvaro Ferllo realizó una intervención memorable para evitar que Javi Hernández adelantase a los suyos. 

 

El arbitraje comenzó a marcar el ritmo de lo que sería una contienda polémica: Bil Nsongo vio anulado un tanto por fuera de juego del remitente, mientras que el remate de Unax del Cura se estrelló contra la madera. Finalmente, tras un error de coordinación entre Álvaro Ferllo y la defensa, el colegiado señaló penalti que Carlos Fernández transformó para poner el 0-1 en el tablero. El Mirandés protestó enérgicamente la acción, argumentando que debería haberse decretado expulsión, no simplemente castigo máximo.


Una remontada que llevó el debate sobre las decisiones del árbitro
Tras la pausa, el Deportivo ejecutó una transformación radical en apenas seis minutos que desmoronó los planes del equipo navarro. Mario Soriano igualó con un remate colocado tras una maniobra personal iniciada desde el pase de Alti. Inmediatamente después, el árbitro Álvaro Moreno sancionó un nuevo penalti, en esta ocasión por una acción de Medrano sobre el extremo coruñés, decisión que mantuvo a pesar de la consulta al sistema de videoarbitraje. Yeremay, en estado de gracia durante toda la segunda mitad, no perdonó desde los once metros para dar la vuelta al marcador.


El dinamismo ofensivo de los locales prosiguió su escalada. Apenas tres minutos después, Bil Nsongo selló el 2-1 con un disparo cruzado que encontró la escuadra tras una combinación inspirada del ariete coruñés. El Mirandés, ahora en busca de la reacción, se lanzó al ataque en busca de oxígeno, pero el larguero le cerró la puerta en más de una ocasión.


El final de tensión y el alivio local
En el epílogo, el Mirandés fue castigado nuevamente con un penalti que muchos consideraron dudoso cuando Alti contactó con Pablo Pérez dentro del área. Javi Hernández se hizo cargo del lanzamiento, pero Álvaro Ferllo se erigió como guardián infranqueable, rechazando el intento. 

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