Almacenamiento eléctrico, o cómo el mundo puede funcionar “a pilas”
El almacenamiento eléctrico ha dejado de ser una promesa de laboratorio para convertirse en un sistema indispensable para el futuro energético. En un mundo que vira hacia el sol y el viento, la capacidad de "guardar" electrones haría realidad reducir la dependencia energética con respecto a los combustibles fósiles.
La transición energética mundial se enfrenta al desafío de que la naturaleza no siempre produce energía cuando la sociedad necesita consumirla. Mientras el sol brilla en horas de baja demanda y el viento sopla con fuerza en plena madrugada, los sistemas de almacenamiento energético, o ESS (Energy Storage System) emergen como la mejor solución para equilibrar la balanza entre oferta y demanda energéticas. La relevancia de estos sistemas no es solo técnica, también económicamente son activos muy importantes. Según proyecciones globales, la inversión necesaria para multiplicar la capacidad de almacenamiento alcanzará los 662.000 millones de dólares en 2040. Detrás de esta fenomenal inyección presupuestaría están los gigantes como Iberdrola, Naturgy y fabricantes de tecnología de ion-litio en países como China y Estados Unidos.
Galicia “se pone las pilas”
Galicia no quiere desaprovechar el momento y con el aporte de los fondos FEDER ha destinado ayudas a once proyectos. Así, el Gobierno central ha destinado casi 98 millones de euros prodecentes de fondos europeos a 11 proyectos que buscan potenciar la hibridación y el almacenamiento de energía.
Entre estos proyectos estarían: HIB BESS Monte Redondo, BAT Muras, BAT Monte Treito, BAT Pedregal Tremuzo y BESS Serra de Outes, junto a desarrollos de baterías independientes (stand-alone) como BESS Troncal, BESS Beariz, BESS Raposeiras, Poza y BESS Barces.
La Xunta tendría sobre la mesa actualmente 30 proyectos en fase de tramitación, dos ya autorizados en Vigo y Malpica y uno funcionando en el Concello de Sanxenxo (polígono de Nantes). La demanda en el territorio gallego es muy alta y esto se ve en las solicitudes de avales para nuevos proyectos se han multiplicado en los últimos años.
Las iniciativas más destacadas en suelo gallego son las centrales de Bombeo Reversible, como el proyecto de Iberdrola en Vilariño de Conso, que aspira a ser la mayor central de acumulación de Europa, utilizando el agua como batería natural.
Luego están los proyectos con baterías Stand-Alone como BESS Troncal y BESS Beariz, liderados por empresas como Naturgy y Norvento. Estos sistemas operan de forma independiente para inyectar energía a la red en momentos de alta demanda.
Tecnología de almacenamiento
El sistema de almacenamiento eléctrico varía según el modelo de tecnología, pero su esencia es convertir la energía eléctrica en otro tipo de energía (química, cinética o potencial) para revertirla (volver a transformarla en eléctrica) cuando sea necesario.
Entre los diferentes sistemas de almacenamiento se encuentran las baterías de Ion-Litio. Estas son las más extendidas por su flexibilidad. Además del litio, utilizan metales como el cobalto, níquel y manganeso para las reacciones electroquímicas. El bombeo hidráulico utiliza el excedente de energía para elevar agua a un embalse superior, almacenándola como energía potencial.
Las baterías de flujo son consideradas de larga duración. Estas baterías usan electrolitos líquidos de vanadio que ofrecen una vida útil superior a los 30 años. Los volantes de inercia y los ultracondensadores almacenan energía mediante rotación mecánica o campos electrostáticos. Son una respuesta muy rápidas ante variaciones de red.
Fabricación de baterías
La fabricación de una batería de almacenamiento es un proceso que consta de tres fases críticas. La primera es la producción de electrodos en la que se mezclan materiales activos (como el óxido de litio) con aglutinantes para crear una pasta que se recubre sobre láminas de aluminio (cátodo) o cobre (ánodo).
El ensamblado de celdas consiste en el corte de láminas que se apilan o enrollan con un separador de plástico (polietileno) y se introducen en una carcasa donde se añade el electrolito. Por último, para validar la operatividad de la celda, se carga y descarga por primera vez bajo condiciones controladas para estabilizar su química y verificar su calidad antes de ser agrupada en módulos.
Almacenamiento doméstico
En España, cualquier hogar puede instalar su propio sistema de almacenamiento, generalmente vinculado a paneles solares fotovoltaicos. Para ello, es necesario contar con un inversor compatible y realizar la legalización de la instalación ante la comunidad autónoma correspondiente.
Costes y Ayudas: Aunque la inversión oscila entre 1.000 y 8.000 euros, programas de incentivos como el RD 477/2021 ofrecen subvenciones que cubren entre el 45% y el 65% del coste del almacenamiento.
La instalación de almacenamiento en el hogar permite aumentar el grado de autoconsumo y garantiza el servicio incluso durante cortes de luz.
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