Galicia en alerta: La guerra en Irán puede costarle a España hasta nueve décimas de PIB este año
El Foro Económico de Galicia y el PSdeG ya han alertado sobre el impacto del conflicto en el tejido productivo gallego, mientras la Xunta aún no ha presentado un plan de respuesta propio
El conflicto bélico en Oriente Próximo abierto desde finales de febrero no es solo una tragedia humanitaria: también es un nuevo choque económico que llega en un momento en que España —y Galicia— venían encadenando trimestres de crecimiento sólido. Un reciente informe del servicio de estudios de CaixaBank, elaborado por los economistas Oriol Carreras, Javier García y Zoel Martín, pone cifras al riesgo: la guerra en Irán podría restar entre dos décimas y casi un punto porcentual al crecimiento del PIB español en 2026, dependiendo de cómo evolucione el conflicto. La previsión que el propio banco manejaba antes de la guerra era un avance del 2,4%.
El documento plantea dos hipótesis. En la más favorable, el enfrentamiento se resolvería en poco tiempo con daños limitados sobre las infraestructuras energéticas de la zona. En la más desfavorable, el conflicto se extendería varios meses con deterioro significativo de esas infraestructuras y necesidad de prolongar los estímulos fiscales del Gobierno. La amplitud de esa horquilla, reconocen los propios autores, es el reflejo de la enorme incertidumbre que caracteriza el escenario actual.
El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, ha revisado sus previsiones a la baja, pasando del 2,4% proyectado inicialmente al 2% en un escenario de normalización gradual. El propio banco estima que un aumento de 10 dólares en el precio del petróleo suele restar alrededor de 0,15 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, mientras que un encarecimiento similar del gas restaría cerca de 0,10 puntos.
La energía, el primer frente
La inflación es el canal de transmisión más inmediato y preocupante. Con el petróleo rozando los 85 dólares por barril y el gas en torno a los 55 euros —cifras que los mercados de futuros manejaban en marzo—, el impacto sobre los precios podría añadir hasta un punto porcentual a la previsión de inflación para este año, que CaixaBank situaba en el 2,4%. Eso elevaría la inflación media hasta aproximadamente el 3% en 2026.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha respondido con un paquete de medidas fiscales de 5.000 millones de euros que, según los cálculos de CaixaBank, podría amortiguar el golpe inflacionario en unas cuatro décimas, siempre que esas medidas se mantengan al menos hasta junio. Si el conflicto se prolonga y fuera necesario extenderlas más allá de esa fecha, los expertos recomiendan que se focalicen más en los colectivos y sectores más vulnerables, tanto por razones de eficacia como para contener el gasto público.
El Fondo Monetario Internacional también ha advertido de que la guerra dejará daños económicos duraderos incluso en el escenario más optimista, con factores como el encarecimiento de la energía, las interrupciones en el suministro y el deterioro de la confianza en los mercados lastrando el crecimiento.
Galicia no es inmune
El impacto sobre Galicia seguirá, en términos generales, la pauta del conjunto de España. El Foro Económico de Galicia, vinculado a la Universidade de Vigo, ha advertido de que la principal preocupación se centra en el incremento de los costes logísticos y de transporte, derivados del cierre del Estrecho de Ormuz. Su subdirector, Patricio Sánchez, señaló que la evolución en Galicia irá pareja a la española y a la del resto de Europa, y que el factor clave será la duración del conflicto. Sectores como la automoción y la pesca ya acusaron el impacto del conflicto en el mar Rojo a principios de 2025.
En el plano político, el PSdeG ha urgido a la Xunta a poner en marcha un plan de acción para paliar el impacto de la guerra en la economía gallega. La diputada Patricia Iglesias reclamó una "estrategia activa" en materia de seguimiento, evaluación de riesgos y apoyo a las empresas gallegas afectadas, e instó al presidente Alfonso Rueda a pasar de los comentarios a la acción. La Xunta no se ha pronunciado públicamente con un plan propio hasta el momento, mientras que más de la mitad de las comunidades autónomas ya han activado paquetes propios de respuesta económica que superan los 2.300 millones de euros en el conjunto del Estado.
En clave positiva, Galicia mantiene su dinamismo turístico con un crecimiento del 4,8% en las expectativas del sector para el segundo trimestre, lo que podría actuar como cierto contrapeso ante la incertidumbre económica general.
Los tipos, un riesgo para 2027
La exposición directa de España al Golfo Pérsico es relativamente baja: las exportaciones de bienes y servicios a esa zona apenas supusieron el 0,7% del PIB en 2025. Sin embargo, el riesgo indirecto es mayor: una ralentización de un punto porcentual en el crecimiento de los principales socios comerciales de España podría restar unas dos décimas al PIB.
A medio plazo, los mercados ya descuentan entre dos y tres subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo durante este año. CaixaBank calcula que un endurecimiento de 100 puntos básicos suele traducirse en una pérdida acumulada de alrededor de 0,4 puntos de PIB en dos años, con la mayor parte del impacto concentrado en el segundo. Es decir, si el BCE termina apretando las condiciones monetarias, el efecto más intenso se notaría en 2027, no en 2026.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha asegurado que España está mejor preparada que otros socios europeos, tanto económica como presupuestariamente, para hacer frente a las consecuencias del conflicto. La Comisión Europea, por su parte, ha abierto un debate sobre la flexibilidad fiscal que puede otorgarse a los Estados miembros para afrontar la crisis.
Escribe tu comentario