Huelga en Glovo: riders contra EREs y externalizaciones encubiertas
Los repartidores o riders de Glovo van a la huelga durante el fin de semana. Denuncian un "ERE encubierto", sanciones arbitrarias dictadas mediante IA y una estrategia de externalización que amenaza con sustituirlos por flotas contratadas mediante ETT.
La tensión entre Glovo y su plantilla ha alcanzado un punto de no retorno este mes de abril. Tras un inicio de año marcado por movilizaciones intermitentes en febrero, la situación ha derivado en la convocatoria de la primera huelga a nivel estatal en la historia de la compañía, con especial incidencia en Galicia. Los repartidores exigen el cese de un ERE que afectará a 750 personas en España y la negociación de un convenio colectivo que sustituya al actual, un texto de 2006 aplicable al sector de la mensajería y que los trabajadores consideran "desfasado” además de denunciar el incumplimiento sistemático por parte de la empresa empresa. Mientras Glovo alega causas organizativas para justificar el ERE, los sindicatos denuncian que esto es una maniobra cuyo final es reducir la plantilla propia y subcontratar el servicio a través de empresas externas.
Salario mínimo y algoritmos
El día a día de un rider en Galicia se define por una constante lucha contra lo que ven como una estructura laboral abusiva. Dicha estructura está compuesta por una serie de piezas y la primera es el "error encubierto" del algoritmo. Los trabajadores denuncian que un algoritmo usado por Glovo evalúa su rendimiento laboral. En caso de no cumplir una serie de requisitos o si hay demoras en las entregas, la empresa sanciona “sin base legal ni transparencia”. Un retraso por tráfico o clima puede derivar en una suspensión de empleo y sueldo o en un despido disciplinario "gratuito" para la empresa.
El actual convenio tiene dos décadas y actualmente es un documento desfasado y con lagunas legales. Denuncian que artículos como el 25 —que obliga a ofrecer puestos alternativos ante la pérdida de vehículo— son ignorados, optando la empresa por la suspensión directa del trabajador.
El otro gran problema del sector es la precariedad económica dentro de este sector. Aunque los rider perciben el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) prorrateado por horas, tal como señalan desde el comité de empresa de Glovo en A Coruña. Por otro lado, los gastos que ocasionan bicicletas o motos recaen sobre los trabajadores. A esto se suma el cobro de apenas 5 euros por usar su propio teléfono y compensaciones por locomoción que califican de "irrisorias", financiando ellos mismos la subida del combustible.
En cuanto al mantenimiento del vehículo, este recae sobre el trabajador. Mientras la empresa paga unos 130 euros mensuales por este concepto, mantener una moto cuesta entre 280 y 300 euros al mes. A esto se suma el hecho de que muchos pagos a fin de mes no coinciden con los cálculos realizados por el trabajador.
En cuanto al sistema de solicitud de vacaciones, este funciona mediante cupos limitados por semana, lo que impide a muchos trabajadores elegir sus periodos de descanso, imponiendo la empresa las fechas de forma unilateral.
Finalmente, la organización sindical dentro de Glovo ha conllevado, según denuncian, represalias directas. Aklaim Morales, presidente del comité de empresa en A Coruña, señala que otros candidatos a delegados sindicales han sufrido despidos injustificados que han acabado resolviéndose en los tribunales.
La huelga de abril: Tres días de paros estratégicos
La situación ha llegado a tal extremo que los riders de Glovo han decidido ir a la huelga este fin de semana a partir del viernes 24 de abril. Así, la movilización general busca incidir en los horarios de mayor solicitud para hacer pedidos y entregas.
El viernes 24 de abril se hará un paro parcial de 20:00 a 00:00 horas. El sábado 25 de abril la huelga será de 24 horas. Además, se ha convocado para este día una concentración en A Coruña, en la zona del Obelisco (Cantón Pequeno), a las 20:00 horas. Por último, este domingo 26 de abril se realizará un paro de 12:00 a 16:00 horas.
En la provincia de A Coruña la huelga afecta a una plantilla de aproximadamente 290 repartidores. Con esta medida esperan que esta medida de presión obligue a la empresa a sentarse ante la mesa de negociación. Este extremo es algo a lo que la multinacional se ha negado hasta ahora, limitándose a "tomar nota" de las peticiones, tal como señalan desde el comité de empresa de A Coruña.
Una “flota” externalizada y con migrantes
A todo lo anterior se suma la denuncia de que Glovo busca quedarse solo con el manejo de la aplicación y externalizar el reparto entre diferentes subcontratas. Este cambio se haría efectivo mediante el uso de Empresas de Trabajo Temporal (ETT) encargadas de gestionar la plantilla. Con esta fórmula la responsabilidad laboral de Glovo se “diluiría” y dificultaría la organización de los trabajadores.
Por otro lado, desde la representación de los trabajadores y trabajadoras se denuncia la preferencia de personas inmigrantes a la hora de nuevas contrataciones (este colectivo social representa el 90% de la plantilla en Galicia). Según Morales, la empresa se aprovecha de la "necesidad extrema" de este colectivo, que a menudo carece de red de apoyo y desconoce sus derechos legales en España, lo que los hace más susceptibles de aceptar condiciones precarias y salarios insuficientes para sobrevivir.
El día a día del "rider"
El horario laboral de un “rider” de Glovo en Galicia comienza a las 8 de la mañana y se extiende hasta la 1 de la madrugada. Durante ese tiempo se suelen cubrir horas de alta demanda como son los almuerzos, cenas y los fines de semana. La aplicación de la empresa impone jornadas de aproximadamente 6 horas diarias que pueden ser continuas o partidas. Sin embargo, cuando son continuas, los trabajadores denuncian que se vulnera el convenio colectivo al no respetarse la media hora de descanso pagada obligatoria tras seis horas de trabajo. Lo “positivo” de este trabajo es “disfrutar” de la experiencia del aire libre.
La conciliación familiar es otra batalla de estos trabajadores. Según los delegados sindicales informan de grandes dificultades para que se respeten los derechos de conciliación. Denuncian que ante las quejas sobre este concepto se topan con el silencio o la inacción de Recursos Humanos. A esto se suma la discriminación y ataques verbales de algunos clientes al ver que el rider es un inmigrante.
Desde el colectivo de personas trabajadoras también se apunta a la opacidad financiera de la compañía. Son numerosas las voces que denuncian a Glovo de no introducir sus cuentas anuales en el Registro Mercantil desde 2022. Esto obstaculizaría cualquier intento de verificación sobre la viabilidad económica real de los despidos colectivos planteados por la compañía.
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