Kreios, empresa de Nigrán diseña satélites que se alimentan de la propia atmósfera
Una compañía gallega trata de hacerse un hueco en el sector aeroespacial con una tecnología de propulsión sin combustible convencional. El próximo 22 de mayo expondrá sus avances ante matemáticos e industria internacional en la Facultad de Matemáticas de la USC.
Kreios Space, con sede en Nigrán, trabaja en el desarrollo de satélites capaces de operar de forma sostenida en las órbitas terrestres más bajas, una zona del espacio que hasta ahora era prácticamente inaccesible por sus peculiaridades.
Situadas entre los 150 y los 300 kilómetros de altitud, operar en esas cotas presenta una ventaja enorme frente a los satélites convencionales en términos de resolución en observación terrestre y latencia en telecomunicaciones, pero también un obstáculo hasta ahora insalvable: el arrastre atmosférico, que provoca una pérdida progresiva de altitud y acorta drásticamente la vida útil de cualquier aparato que se aventure allí.
El arrastre atmosférico (o resistencia atmosférica) es la fuerza aerodinámica de fricción que actúa en dirección opuesta al movimiento de un objeto al atravesar la atmósfera. Actúa como un freno constante, causado por la interacción y colisión de la superficie de un objeto (como satélites o naves) con las partículas de aire.
La compañía gallega ha desarrollado una respuesta única para ese problema. En lugar de cargar combustible a bordo, sus satélites están diseñados para captar las propias partículas de la alta atmósfera y utilizarlas como propelente. Esta tecnología se conoce como propulsión eléctrica de respiración atmosférica (ABEP, por sus siglas en inglés) y, según la empresa, no existe actualmente ninguna solución equivalente en el mercado mundial. El objetivo es demostrarla en órbita antes de que concluya 2027.
IA para diseñar el satélite perfecto
La compañía mantiene una colaboración activa con el centro de investigación matemática CITMAga centrada en la optimización aerodinámica de sus satélites. El reto consiste en encontrar la forma del aparato que maximice la captación de partículas atmosféricas y, al mismo tiempo, minimice la resistencia generada por la plataforma al rozar con las capas altas de la atmósferad. Dos objetivos que, en principio, tiran en direcciones opuestas.
Para resolverlo, la empresa emplea funciones objetivo aplicadas a los modelos de diseño, combinadas con algoritmos avanzados, inteligencia artificial y computación de altas prestaciones. Esta combinación permite explorar miles de configuraciones posibles e identificar las más eficientes sin necesidad de construir y probar físicamente cada variante. En las fases iniciales del desarrollo, ese ahorro de tiempo y recursos es decisivo.
Una vez que el satélite llegue a órbita, la geometría de su estructura seguirá siendo determinante: el aparato debe estar correctamente alineado con el flujo de partículas atmosféricas para garantizar que el sistema de propulsión funcione con la máxima eficiencia. El diseño de la forma no es, por tanto, una cuestión estética, sino el factor que condiciona directamente el rendimiento de toda la misión.
La empresa estará presente el próximo 22 de mayo en el XV Foro de Interacción Matemática-Industria (Industry Day), organizado por el CITMAga —Centro de Investigación e Tecnoloxía Matemática de Galicia— en colaboración con la Red Española Matemática-Industria (math-in) y con el respaldo de la Agencia Estatal de Investigación.
El encuentro reunirá en el campus compostelano a investigadores matemáticos y representantes de empresas nacionales e internacionales para demostrar cómo las matemáticas están dando soluciones a problemas reales de la industria actual. El CITMAga, impulsado por las tres universidades gallegas y con sede en el Campus Vida de la Universidade de Santiago, centra buena parte de su misión precisamente en esa transferencia de conocimiento al tejido productivo.
Una pequeña industria centrada en los satélites
Kreios Space no es la única presencia gallega en el sector aeroespacial. En los últimos años, Galicia ha ido consolidando un pequeño pero significativo ecosistema de empresas y centros de investigación vinculados al espacio.
La empresa más veterana y de mayor dimensión con raíces gallegas en el sector es GMV en Vigo. El grupo, de capital español, es uno de los principales proveedores de software y sistemas para agencias espaciales europeas, entre ellas la ESA, y trabaja en proyectos que van desde la navegación por satélite —con el programa Galileo como referencia— hasta la monitorización de objetos en órbita.
En el ámbito universitario, las tres instituciones gallegas cuentan con grupos de investigación activos en áreas relacionadas con el espacio. La Universidade de Vigo destaca por su trayectoria en nanosatélites, con el desarrollo del XaTcobeo —primer satélite gallego, lanzado en 2012 en colaboración con la ETSIT y el INTA— y proyectos posteriores en la misma línea.
La Universidade da Coruña y la Universidade de Santiago aportan capacidades en matemática aplicada, ingeniería y telecomunicaciones que nutren tanto proyectos académicos como colaboraciones con la industria, como la que mantiene el CITMAga con Kreios Space.
En el segmento empresarial más reciente, varias startups gallegas están explorando nichos del nuevo espacio comercial, desde el análisis de imágenes satelitales aplicado a la gestión forestal y agrícola hasta el desarrollo de componentes electrónicos para pequeños satélites. El Polo Aeroespacial de Galicia, con presencia en la Zona Franca de Vigo, aspira a convertirse en el punto de articulación de este ecosistema.
Escribe tu comentario