La francesa Qair impulsa un megaproyecto eólico y de baterías a caballo entre Galicia y Asturias
La multinacional renovable ha presentado ante el Ministerio para la Transición Ecológica dos proyectos de 246 megavatios cada uno, hibridados con sistemas BESS, en un contexto de creciente apuesta por el almacenamiento energético en Galicia.
La francesa Qair Renewable Ibérica ha dado los primeros pasos formales para construir un gran complejo eólico entre las provincias de Lugo y Asturias. La compañía, filial española de la multinacional con sede en París que preside Louis Blanchard, ha presentado ante el Ministerio para la Transición Ecológica los denominados documentos iniciales de proyecto de los parques bautizados como PE Lugo Norte 1 y PE Lugo Norte 2, cada uno con una potencia de 246,40 megavatios, lo que sumaría casi 500 megavatios de capacidad conjunta. La inversión estimada por instalación ronda los 370 millones de euros.
Los dos proyectos son en la práctica alternativas entre las que la empresa deberá elegir una, descartando la otra en función de criterios técnicos, ambientales y de congestión en la red. Mientras uno de ellos conectaría a la subestación de Ludrio, el otro lo haría a la de Pesoz, ambas con infraestructura que afectaría a municipios a ambos lados de la frontera administrativa entre Galicia y Asturias. El Ministerio aún no ha hecho pública la documentación técnica completa.
La apuesta de Qair no se limita a la generación eólica. Cada uno de los parques se hibridará con un sistema de almacenamiento en baterías de tipo BESS (Battery Energy Storage System) de 13,17 megavatios de potencia, lo que dotará a las instalaciones de una mayor flexibilidad operativa y mejorará su competitividad en un mercado eléctrico donde los precios cero o negativos en las horas centrales del día se han convertido en una realidad estructural.
El precio, el gran condicionante
El director general de Qair Renovables Ibérica, Íñigo Viani, explicó que la decisión de apostar por proyectos de gran tamaño responde directamente a la nueva realidad de los mercados energéticos. Proyectos de entre 30 y 50 megavatios que hace dos años resultaban rentables han dejado de serlo, en un contexto en que los ingresos de las renovables han caído a menos de la mitad. Para compensar esa caída, las empresas optan por instalaciones más grandes que permitan diluir los costes fijos de infraestructura.
La hibridación con baterías es la otra pieza de esta ecuación económica. Los sistemas BESS permiten almacenar energía en los momentos de menor precio e inyectarla a la red cuando la demanda y los precios son más elevados, lo que mejora la rentabilidad del conjunto. Viani subrayó que, además del retorno económico, los parques eólicos generan un impacto directo en los municipios de asentamiento en forma de impuestos y tasas que pueden alcanzar hasta el 5% del volumen de inversión.
El principal obstáculo que identifica la compañía no es técnico ni económico, sino de acceso a la red. La congestión de los nudos eléctricos y los concursos de capacidad que organiza Red Eléctrica están bloqueando no solo la red de transporte, sino también, por efecto colateral, la red de distribución. Viani advirtió que los proyectos renovables deben estar listos cinco años después de obtener los derechos de acceso y conexión, por lo que la agilidad administrativa condicionará en gran medida los plazos reales de ejecución.
Galicia, en plena ebullición del almacenamiento
La iniciativa de Qair llega en un momento de intensa actividad en el ámbito del almacenamiento energético en Galicia. El director general de Planificación Energética y Minas de la Xunta, Pablo Fernández Vila, señaló en abril de 2026 en la jornada BatteryGal que la comunidad cuenta ya con 46 expedientes de baterías —tanto stand-alone como hibridaciones— en tramitación, que suman 492,75 megavatios, además de 3 expedientes ya autorizados por otros 17,75 megavatios y solicitudes de avales para 129 proyectos de almacenamiento que acumulan 2.720 megavatios adicionales.
Entre los proyectos más avanzados figura el de la británica Field, que planea instalar una gran batería autónoma en Mesón do Vento, en el municipio coruñés de Ordes; o el de la alemana Steag, con un proyecto similar en O Rosal, en el sur de Pontevedra.
La empresa Greenergy trabaja por su parte en dos baterías stand-alone de 48,26 megavatios en el entorno del embalse de Belesar, en el interior de Lugo. Naturgy, por su parte, obtuvo financiación FEDER para hibridar sus parques eólicos de Troncal y Monte Redondo y para instalar una batería autónoma en Vigo. Iberdrola tiene también en cartera tres proyectos BESS en Galicia —BAT Dólar 1, BAT Pedregal Tremuzo y BAT Muras— entre los que lidera a nivel estatal. El proyecto BESS Sanxenxo, impulsado por Sungrow, fue presentado en la pasada jornada BatteryGal como ejemplo pionero de esta tecnología en la comunidad.
En cuanto a la repotenciación eólica e hidráulica, el plan estatal aprobado con 178 millones en ayudas para Galicia contempla también la incorporación masiva de sistemas de almacenamiento, con un horizonte de 2 gigavatios hora de capacidad en baterías a escala nacional para 2030.
Qair no es nueva en Galicia. En 2024 presentó los proyectos de eólica marina Roleira (594 MW frente a la costa pontevedresa) y Breixo (648 MW frente al litoral lucense), cuya materialización depende de una futura subasta estatal. El interés de la Xunta por la tecnología flotante quedó de manifiesto cuando Fernández Vila visitó el proyecto Eolmed en Francia en 2025, una iniciativa de la propia Qair con aerogeneradores flotantes en las costas del sur galo.
El plan BESS, la gran apuesta de Bruselas para una red eléctica verde y segura
El plan de la UE sobre BESS gira, sobre todo, en torno a reforzar el almacenamiento eléctrico con baterías, pero con más control sobre el origen de los equipos y la seguridad de la cadena de suministro. En la práctica, Bruselas está endureciendo el acceso a financiación europea para proyectos solares, eólicos y de almacenamiento que usen inversores o sistemas de conversión ligados a países considerados de alto riesgo, como China, Rusia, Irán y Corea del Norte.
Qué cambia
La medida afecta también a los BESS, no solo a la fotovoltaica, porque la Comisión Europea ha dejado claro que los sistemas de conversión de potencia de estas instalaciones quedan dentro de la restricción. Eso significa que proyectos con componentes críticos de proveedores vinculados a esos países podrían perder acceso a fondos del Banco Europeo de Inversiones o del Fondo Europeo de Inversiones.
Calendario previsto
Según la información publicada, el proceso empezó el 1 de mayo de 2026 con la notificación a la Comisión de los proyectos en cartera, y las excepciones para proyectos ya muy avanzados se aplicarían desde el 1 de septiembre de 2026. Para instalaciones fuera de la UE y sin conexión prevista a la red europea, la retirada progresiva de inversores de proveedores de alto riesgo debería completarse antes del 15 de abril de 2027.
Por qué importa
La UE justifica este giro por razones de ciberseguridad y autonomía estratégica, y el debate no solo afecta a grandes parques renovables, sino también a proyectos de baterías que usan soluciones integradas, muy habituales en fabricantes asiáticos. Al mismo tiempo, la Comisión sigue empujando el despliegue de renovables y almacenamiento dentro de su marco climático, que forma parte del Pacto Verde Europeo y de REPowerEU.
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