Voz de alarma del profesorado gallego ante el declive de la enseñanza pública, con la huelga todavía en el aire
Una amplia consulta realizada entre los docentes de la comunidad revela un profundo malestar estructural, marcado por la falta de inversión, el exceso de tareas administrativas y un ambiente escolar cada vez más hostil. Tras los paros celebrados en otoño, el segundo trimestre arranca con la incertidumbre de si habrá más convocatorias de huelga.
La comunidad educativa en Galicia atraviesa un momento crítico de "agotamiento estructural". Así lo refleja la reciente macroencuesta presentada por el sindicato STEG, en la que han participado 800 docentes gallegos (dentro de una muestra estatal de 14.000 profesionales). Los datos no solo confirman las razones de las huelgas del primer trimestre, sino que dibujan un escenario de precariedad laboral y desatención institucional que, según los expertos, amenaza directamente la calidad de la enseñanza.
PRESIÓN ADMINISTRATIVA, RATIOS INASUMIBLES, CONFLICTIVIDAD...
El estudio pone el foco en una de las quejas más repetidas en las salas de profesores: la asfixia burocrática. Un abrumador 97,18% de los encuestados en Galicia sostiene que el exceso de trámites administrativos les impide dedicar el tiempo necesario a su verdadera labor pedagógica. Esta situación se ve agravada por la masificación de las aulas; para el 92,10% del profesorado, las ratios actuales hacen que sea imposible ofrecer una atención personalizada a la diversidad del alumnado.
Desde el sindicato STEG, las conclusiones son tajantes: consideran que la administración ha optado por políticas que priorizan el ahorro económico y la propaganda frente a la inversión real. Según la organización, existe un desajuste evidente entre la retórica oficial de "calidad educativa" y la realidad de los centros, donde el 74,75% de los maestros asegura no disponer de los recursos materiales, tecnológicos o espaciales mínimos para impartir clase con garantías.
Otro de los puntos más preocupantes del informe es el deterioro de la convivencia. Más del 81% de los profesionales califica el clima diario en sus centros como "conflictivo" o "complicado". El informe detalla un repunte en la violencia: el 74% percibe un incremento de las agresiones verbales o físicas por parte de los estudiantes, una cifra que también alcanza el 70% cuando se trata de comportamientos procedentes de las familias.
Para el STEG, este fenómeno tiene una causa directa: la carencia de personal especializado. El sindicato denuncia la falta de profesionales de Orientación, Audición y Lenguaje (AL) o Pedagogía Terapéutica (PT), figuras clave para gestionar la complejidad de las aulas actuales. En opinión de la central sindical, la administración educativa "no es parte de la solución, sino parte del problema", al dejar al profesorado en una situación de vulnerabilidad y falta de respaldo ante estos conflictos.
PÉRDIDA DE PODER ADQUISITIVO Y DESPRESTIGIO
En el plano económico, la desmotivación es casi unánime. El 92,95% de los docentes gallegos denuncia que sus nóminas no se han actualizado conforme al IPC, lo que se traduce en una pérdida constante de capacidad de compra. De hecho, el 86,18% considera que su remuneración actual no es digna en relación con la responsabilidad que desempeñan. Esta insatisfacción salarial fue, según el STEG, el motor principal de las movilizaciones vividas recientemente en Galicia abanderadas por este sindicato junto con la CIG-Ensino.

Finalmente, la encuesta revela un sentimiento de soledad profesional. Casi el 95% del profesorado siente que la administración no les apoya lo suficiente, y un 86,6% percibe que la sociedad en general ha desvalorizado su función. Ante este panorama, el sindicato exige medidas urgentes: reducción de ratios, aumento de las plantillas, incremento salarial y una poda burocrática real. "Ignorar este aviso sería una irresponsabilidad", concluyen desde el STEG, advirtiendo que el sistema público seguirá degradándose si no se atienden estas demandas.
Escribe tu comentario