Polémica por el deterioro de los cuidados paliativos en el SERGAS de Ourense
La Asociación Galega para a Defensa da Sanidade Pública respalda formalmente las críticas de los profesionales del CHUO sobre las condiciones en que opera el Servicio de Cuidados Paliativos tras su traslado al hospital de Piñor, mientras el Sergas insiste en negar cualquier rebaja asistencial y acusa a los trabajadores de generar alarma innecesaria.
La presión sobre la gestión sanitaria de la unidad de cuidados paliativos del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) no cesa. La Asociación Galega para a Defensa da Sanidade Pública (AGDSP) ha hecho pública su adhesión a la denuncia que la Comisión de Centro de Atención Especializada del CHUO trasladó hace semanas a la Valedora do Pobo, al Comité de Ética del área sanitaria y al gerente del complejo hospitalario. La entidad alerta de que la situación actual compromete la dignidad de los pacientes terminales y de sus familias.
En el centro de la polémica está el traslado de la unidad al hospital de Piñor, producido en mayo de 2025 desde el antiguo edificio Materno-Infantil, que acumulaba problemas estructurales con desprendimientos de falso techo. Desde entonces, los profesionales denuncian que el nuevo emplazamiento no reúne las condiciones adecuadas para prestar una atención digna a personas en las fases finales de la vida. La AGDSP considera que estas carencias no son menores, sino que afectan de forma directa a los derechos de los pacientes más vulnerables.
Entre los problemas identificados figuran la falta de habitaciones individuales, la ausencia de espacios de descanso para acompañantes con estancias prolongadas, y la carencia de servicios de televisión o las limitaciones horarias de la cafetería. Pero las críticas van más allá del confort: la comisión de centro subraya que la unidad carece de asignación de especialidades médicas como Oncología o Medicina Interna, y que el acceso a servicios hospitalarios de Farmacia, Laboratorio y Radiología está seriamente restringido, lo que genera, a su juicio, una desigualdad de trato entre pacientes de la misma área sanitaria.
La AGDSP exige medidas urgentes
Ante este escenario, la AGDSP ha concretado sus exigencias en cinco puntos. El primero y más urgente es que el Sergas presente en un plazo máximo de dos meses un Plan de Mejora que incluya la reubicación definitiva de la unidad en instalaciones acordes con los estándares técnicos vigentes. La asociación también reclama que se abra un proceso de diálogo real con los profesionales y la Comisión de Centro, que se garanticen habitaciones individuales suficientes con carácter inmediato, y que se dote al servicio de los recursos humanos y las especialidades médicas necesarias para una atención integral.
El quinto punto apunta directamente a la equidad: asegurar el acceso en igualdad de condiciones a los servicios hospitalarios básicos, los mismos de los que disfrutan otros pacientes del área sanitaria de Ourense. La asociación defiende que una unidad de cuidados paliativos no puede funcionar en condiciones de inferioridad respecto al resto del sistema, dado el perfil extremadamente frágil de quienes atiende.
Los trabajadores, por su parte, han denunciado públicamente que sus intentos de interlocución con la dirección han resultado infructuosos. Según la comisión de centro, han solicitado reuniones en reiteradas ocasiones sin obtener respuesta, ni positiva ni negativa, lo que, según sus palabras, les genera una situación de clara indefensión frente a una gerencia a la que acusan de falta de compromiso con este servicio.
La respuesta del Sergas
La administración sanitaria gallega ha respondido a cada oleada de críticas con un rechazo categórico. El Sergas afirma que el traslado a Piñor se realizó manteniendo exactamente el mismo personal, los mismos medios técnicos y los mismos recursos asistenciales que existían anteriormente, y garantiza que los estándares de calidad, seguridad y humanización del servicio se han preservado íntegramente.
Ante las denuncias sindicales y asociativas, la respuesta del área sanitaria ha ido más lejos. En un comunicado anterior, el Sergas lamentó que se esté trasladando un mensaje que puede generar alarma innecesaria entre pacientes y familias, y llegó a cuestionar que algunos profesionales estuvieran utilizando la sensibilidad de este colectivo para defender preferencias personales de localización laboral. Una acusación que los trabajadores rechazan de plano.
La unidad de paliativos de Ourense acumula así meses de tensión creciente entre los profesionales que la sostienen y la administración que la gestiona, con los pacientes más vulnerables del sistema sanitario gallego en el centro del debate.
Casi un tercio de los gallegos creen que los cuidados paliativos son poco o nada accesibles, según un estudio
Escribe tu comentario