Una investigación de la USC revela la efectividad de la prohibición mundial del uso de gasolina con plomo
El estudio ha analizado la evolución de fuentes de plomo presentes en algas pardas a partir de muestras recogidas entre 1990 y 2021
Una investigación de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) ha destacado la efectividad medioambiental de la prohibición mundial del uso de gasolina con plomo. El estudio, realizado a partir de muestras de alga parda recogidas entre 1990 y 2021, ha analizado la presencia del metal en dichas especies.
La investigadora principal del caso, Carmen Pacín, ha afirmado que las políticas para reducir las emisiones de plomo, especialmente la prohibición mundial del uso de gasolina con plomo, "están surtiendo efecto".
Los resultados obtenidos reflejan una "ligera disminución" de la concentración del plomo en algas pardas, cercana al 22%. Sin embargo, el decrecimiento del metal en las especies marinas no es "estadísticamente significativo".
El estudio, que también ha observado la evolución de los isótopos, revela un "claro cambio en el origen del plomo". Su origen, según los investigadores, ha transitado desde fuentes antropogénicas como el carbón o el combustible hacia "un predominio creciente" de origen natural o sedentario.
El análisis de los isótopos es, en palabras del equipo a cargo de la evaluación, el que ofrece una "compresión más precisa de las fuentes y el destino de los contaminantes". Pues basar las conclusiones en concentraciones de metales puede llevar a "interpretaciones erróneas".
La efectividad de las medidas contrasta, según Pacín, con "el aumento de la biodisponibilidad del plomo". Un crecimiento que se debe a "la acidificación de los océanos o cambios en la dinámica de los sedimentos".
Sea como sea, estos procesos "podrían estar contrarrestando parte del beneficio de la reducción de emisiones", ha apuntado la investigadora. Pacín, a su vez, ha resaltado el valor de los resultados obtenidos para una comunidad, la gallega, en la que los datos "eran muy escasos".
El trabajo, publicado en la revista científica Journal of Hazardous Materials, ha contado con la colaboración de la Universidad Checa de Ciencias de la Vida de Praga.
Escribe tu comentario