Carmen García Mateo, candidata a rectora de la UVigo: "La privada es una competencia que podría decirse desleal"
A Carmen García Mateo, con una trayectoria que la avala, parece que tan solo le falta ser rectora para completar un historial profesional que puede presumir de casi cuatro décadas como profesora en la UVigo. En ese tiempo ha visto crecer la universidad, participando en su funcionamiento y gobierno de distintas maneras, hasta encabezar la candidatura de Nós Universidade. Galiciapress charla con ella para conocer las líneas maestras de su programa, su postura en torno a la irrupción de la universidad privada en el sistema gallego o su opinión tras el acuerdo cerrado en torno al debate de una Facultad de Medicina en Vigo.
Ya en campaña, después de mucho tiempo esperando y preparando este momento. ¿Cómo llega a esta recta decisiva para las elecciones al rectorado de la UVigo?
Llegamos con mucha energía. El retorno que tenemos de todos estos meses de trabajo pues es muy positivo. Un trabajo bien organizado, donde recorrimos todos los centros de investigación, celebramos muchas reuniones sectoriales, con distintos colectivos donde vas viendo todo. Recoges información de primera mano y también ves puntos de vista. Montamos además seis grupos de trabajo que organizamos por misiones de la Universidad en los que participaron más de 150 personas de todos los colectivos. Estudiantes, profesorado, personal de administración y servicios... nos hicieron primero un diagnóstico, establecimos cuáles eran las áreas prioritarias de actuación en cada eje y, con todos estos elementos, elaboramos el programa que presentamos.
Durante la presentación del equipo en Ourense puntualizaste que la “diferencia no se encuentra tanto en el programa sino en las personas que lo hacen posible”.
Es algo que se expresó de manera literal, pero no es así, es la suma de las dos cosas. El programa es un programa muy, muy elaborado, muy pensado, muy aterrizado en la realidad, un programa para transformar la Universidad en el próximo mandato. Llevamos un equipo excepcional, muy cohesionado, que tiene un muy buen equilibrio entre experiencia en gestión universitaria del más alto nivel y experiencia de gestión en los centros, con una juventud renovadora, para que cuando acabe este mandato haya gente que recoja el relevo. Es un equipo, además, que cubre prácticamente todos los ámbitos, incluso todos los ejes científicos. Cada persona está en una vicerrectoría donde va a desarrollar todas sus competencias con solvencia, con mucho trabajo y control.
También están escogidas porque llevamos a algunas personas que conozco de hace mucho tiempo, algunas otras no, pero del tiempo que llevamos juntos para todos nosotros es importantísimo, fundamental, y tenemos experiencia en trabajar en equipo. Sabemos de la importancia del equipo, de la cohesión porque, si no, todas las aristas, los temas que salen o que atañen a varias vicerrectorías, si no hay una muy buena coordinación, una muy buena voluntad de colaboración, y por supuesto desde la coordinación del equipo y desde mi puesto de rectora, si no hay esa organización y esa cohesión es difícil transformar, porque esa es nuestra voluntad.
Las elecciones de la Universidad de Santiago (USC) fueron la antesala de este proceso en el que se encuentra hoy Vigo. Salió elegida Rosa Crujeiras. Es la primera mujer rectora en una universidad gallega y puede que pronto no sea la única. ¿Crees que nos encontramos en un momento decisivo para romper ciertos techos de cristal y de transformación dentro de las universidades gallegas?
Desde luego llegó el momento. Llegó el momento de normalizar que en todos los puestos administrativos, de gestión, de organización, haya igualdad. Y una igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Esto es un ejemplo con el equipo que presento yo. En Santiago fue elegida Rosa Crujeiras, la primera mujer rectora en el sistema universitario gallego. Yo trabajo para que en mayo ganemos nosotros y haya una segunda rectora en el sistema universitario gallego.
También hiciste especial hincapié en que hay que gobernar "con datos y con solvencia, no con improvisación". ¿Es lo que percibes durante estos años de Reigosa? ¿Muchas decisiones tomadas quizá por impulso?
Sí, especialmente en el segundo mandato. El segundo mandato, por una serie de circunstancias de diversa índole, entendemos que se percibía. Se percibe desde los administrados, desde la comunidad universitaria. Por ejemplo, sobre esta falta de cohesión en el equipo, llegar resoluciones rectorales en número que atañen a la docencia, pero que no están bien coordinadas con el reglamento en vigor también de docencia, con lo cual dices: "Pero, ¿cómo puede pasar esto?".
Hubo además una serie de circunstancias, supongo, internas del grupo que tuvieron una crisis hace dos años. De hecho, el candidato a rector estaba en ese grupo del equipo de gobierno que salió hace dos años. Eso creó además esos recambios continuos de vicerrectores, de puestos intermedios, que hizo más perceptible esa falta de trabajo en equipo, esa improvisación, no tener en cuenta un análisis previo basado en datos, basado en la experiencia de la gente que sabe... Notamos esa falta y creo que es algo que es una clave actual importante que nosotros tomamos como punto de partida. Para nosotros, gobernar sin datos, sin transparencia, sin un sistema de información comprensivo que recoja todos los parámetros de la institución…sin eso es imposible gobernar, es imposible priorizar y es imposible hacer cronogramas.
"EL ACUERDO POR MEDICINA ES DIFÍCIL DE IMPLEMENTAR"
Ya llevas muchas semanas confirmada como "futurible" para ser la próxima rectora. En este tiempo imagino que se te ha acercado mucha gente a conversar sobre la realidad de la universidad. En ese proceso de escucha, ¿descubriste alguna problemática que no tenías en el programa y que incorporaste al sentirla recurrente por parte de la comunidad universitaria?
A decir verdad, hay problemas grandes que sufrimos en todos los centros, en todos los grupos de investigación, los sufre también el personal de administración… Son bien conocidos cuáles son los problemas más evidentes. Pero sí que, conforme vas escuchando y trabajando con grupos más pequeños o con personas en concreto, lo que empiezas a vislumbrar son los detalles, los puntos de vista, y la complejidad en algunos casos de la problemática. Eso lleva básicamente a buscar soluciones o proponer medidas que sean compartidas. Pero sabemos que ponerlas en marcha va a tener que ser después de un proceso muy detallado, muy minucioso. Sabemos que antes de poner en marcha una medida hay que pilotarla, hay que probarla, hay que evaluar esas experiencias piloto para poder después extenderlas a toda la organización.
Después hay medidas innovadoras particulares que son para un ámbito o para un centro, por lo que una de las medidas también es darle más autonomía a los centros. De ese proceso de escucha lo que averiguas es mucha información relevante, de detalle, de la problemática e incluso las propuestas de soluciones, porque de esas distintas propuestas de solución ves algunas que enriquecen a otras. Es un proceso fundamentalísimo. Sí que querría resaltar la importancia que tienen estos grupos de trabajo que estuvieron trabajando tres meses con una organización: reuniones, diagnóstico, priorización de las medidas a realizar y, después, desarrollo de cómo debían ser esas medidas.
Cuando hablamos el pasado otoño estaba muy candente el debate por Medicina cuando aún no se había cerrado el acuerdo. Ahora con el acuerdo en la mano, la facultad en Vigo puede llegar, pero por lo menos no de forma inmediata. ¿Qué valoración haces del pacto?
Respeto el acuerdo, como no podía ser de otra forma. Creo que ya lo dije entonces: el acuerdo está ahí y trabajaremos sobre él. Creo que es difícil de implementar, eso sí. De hecho, ya hubo algún atasco por lo que sé, aunque, como no estoy en el gobierno no tengo toda la información. Pero, por lo que me llega, hay atascos de implantación. Por eso nosotros seguimos ahí, seguimos con nuestra postura de que la Universidad de Vigo está preparada para implantar una titulación de Medicina, unos estudios de Medicina completos. Siempre lo digo: tiene que haber formación de Medicina, tiene que haber máster y, sobre todo, tiene que haber doctorado, que es la formación de los investigadores en este ámbito. Investigadores que, además, trabajen con investigadores de otras áreas. La Universidad de Vigo es muy fuerte en cuanto a tecnología. De hecho, tenemos una titulación de Ingeniería Biomédica con los titulados, una vía de trabajo, y trabajan en hospitales. Por lo tanto, estamos preparados si las condiciones económicas y reglamentarias pues abren una vía de oportunidad.
Más allá de Medicina vemos como el mundo donde se está empezando a tecnificar con un alto nivel de especialización en campos nuevos, pienso en robótica, pienso en inteligencia artificial… ¿Hay sobre la mesa propuestas para la apertura de nuevos grados y másteres en la Universidad de Vigo?
En nuestro programa no llevamos propuestas de títulos concretos. No está abierto, pero además de no estar abierto, creo que es un tema que tiene que trabajarse desde el gobierno de la universidad con los centros. No se pueden imponer titulaciones a los centros. La experiencia dice que eso no funciona. Cuando empecemos también tendremos que trabajar junto con las otras universidades y junto a la Xunta de Galicia y la agencia de calidad, dentro de lo que es el sistema del Consejo Universitario Gallego, para ver ese mapa de titulaciones. Y nosotros ahí presentaremos nuestras propuestas, pero siempre, siempre, siempre será trabajando con los centros de la UVigo.
Hace unos días el estudiantado se movilizó contra el proceso privatizador del sistema educativo en Galicia, que se agudizó con la apertura de la Universidad Abanca. Para el futuro está encima de la mesa el plan de CESUGA para abrir la Universidad Emilia Pardo Bazán, que sería la segunda privada en Galicia. ¿Qué futuro le espera a las públicas si comienzan a florecer esta clase de iniciativas?
Claramente son una competencia que a veces podría decirse hasta desleal. Nosotros no tenemos que perder de vista que somos una universidad pública, que jugamos con unos parámetros distintos, unos parámetros de calidad. Los objetivos de calidad son distintos. Yo digo que la universidad pública, además de ser el ascensor social y lo que permite la igualdad social, es también la que realiza investigación de vanguardia, avance de conocimiento que después repercute sobre las titulaciones, sobre los estudios de grado, de máster y doctorado. Somos una universidad completa. Las universidades privadas tienen otra hoja de ruta, otros inversores, otros objetivos. Que son competencia, sí, claro que lo son. Pero nosotros tenemos que trabajar haciendo bien lo que hacemos, reivindicando la financiación que nos merecemos, que es de un porcentaje muy, muy elevado público.
De hecho, seguramente el elemento diferenciador sea la investigación. ¿Hacia dónde debería caminar la Universidad de Vigo en este ámbito? ¿Que los centros de investigación alcancen la valoración María de Maeztu es el objetivo prioritario?
La investigación en la Universidad de Vigo goza de una calidad excelente en distintos ámbitos. Eso es un hecho. Además, tenemos una componente muy destacada en transferencia. Transferencia tecnológica y no solo tecnológica, sino también transferencia a la sociedad mediante colaboración con entidades sociales. Nosotros queremos poner en valor esa transferencia social, ese impacto, que el conocimiento que se desarrolla en la universidad revierta sobre la sociedad en estos intangibles de mejora de la calidad de vida y de los cuidados. Pero esa excelencia tiene que estar bien estructurada.
Los centros de investigación son la estructura base. El grupo de investigación es un grupo de investigación excelente, pero el centro de investigación supera al grupo y puede alcanzar objetivos mucho más amplios. Nosotros trabajamos para que el centro, y como investigadora lo sé ya que estoy en un centro de investigación de calidad de la red de centros de la UVigo, llegue a un objetivo que es poder alcanzar reconocimientos externos mediante la evaluación de nuestras competencias y también esto mueve mucho nuestras estrategias.
Yo estaría contentísima de que alguno de nuestros centros alcanzara la María de Maeztu, y alguno de ellos sí que puede hacerlo. Pero no pierdo de vista también que hay campos en los que nosotros somos excelentes, pero donde no tenemos esos parámetros tan exigentes, y creo que hay que acompasar ambas ambiciones. Aquellos que están en la ruta de conseguir los mayores logros, porque eso es prestigio, es formar recursos humanos de la mayor calidad, es la atracción de talento para la Universidad de Vigo y para Galicia...pero también tenemos otros campos en los que tenemos que trabajar para aglutinar y para caminar en una senda parecida.
"CON PONTEVEDRA TENEMOS UNA DEUDA"
Uno de los asuntos que seguro será de los principales en la campaña es el de la vivienda. Hoy es un elemento que marca la diferencia en muchas familias para que los chicos puedan estudiar una carrera universitaria. ¿Cómo puede la Universidad de Vigo participar en esta crisis habitacional que también afecta a Ourense y Pontevedra?
Ya lo estamos. De manera informal he tenido conversaciones con alcaldes de las principales ciudades de nuestro entorno. Hay algo compartido por la administración municipal y ahí se abre una oportunidad con el plan de vivienda nacional. La colaboración con los agentes locales es la que tiene que poner el suelo, porque digamos que no es posible tener nuevas residencias universitarias o soluciones habitacionales en los campus. Por lo tanto, tenemos que ser socios, trabajar juntos con la administración local.
Son proyectos que tenemos muy, muy claro en Pontevedra. En Pontevedra, de los tres campus, es el único que no tiene residencia universitaria y es una deuda de años. Pero no solo en Pontevedra, porque en otras ciudades existe este proceso de "escucha y de oportunidades", pues tenemos titulaciones que son exclusivas del Sistema Universitario Gallego, por lo tanto, la mayoría de estos estudiantes son de fuera. Y alcanzar una vivienda digna y a un precio razonable es hoy un problema. Ahí prestaremos especial atención.
Con tres campus hay que dirigir las miradas a muchísimos aspectos y necesidades. Más allá de la ciudad de Vigo, ¿cuáles serían las principales urgencias para Ourense y Pontevedra?
Cada campus es similar a otro, pero todos diferentes. Si tengo que nombrar dos, por un lado me centraría en el tema de infraestructuras y en el tema de lo que se denomina "Campus de Excelencia". Si empezamos por el campus de Ourense está acreditado como campus de excelencia, el ‘Campus da Auga’, pero puede subir un nivel. Y subir un nivel es recibir más fondos. Ese va a ser un objetivo: trabajar para que el ‘Campus da Auga’ alcance ese reconocimiento.
Y en el campus de Pontevedra, todavía no tiene esa acreditación como campus de excelencia, pero se está trabajando ahí y, por nuestra parte, le daremos la máxima prioridad. En términos de infraestructuras, el tema de la residencia universitaria, pero también hay una parcela que lleva ahí muchísimos años que es la parcela de Tafisa. En el plan de ordenación de la ciudad está despejado un convenio que no está firmado todavía para que ese terreno pase a la Universidad para convertirse en el Centro de Investigación Educativa y Formación. Ese será uno de los proyectos estrella para que, de una vez, en Tafisa haya unas instalaciones docentes en las que el campus pueda expandir titulaciones como Diseño, que está en estos momentos en unas instalaciones muy precarias y que tenga unas instalaciones de calidad.
En Ourense tenemos que terminar la Escuela de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio. Estuvimos hablando con ellos y está en marcha, pero hay necesidades que, a lo mejor, hay que cubrir y, a lo mejor, hay que revisar el proyecto.
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