Tensión en el metal de Pontevedra: indignación entre los sindicatos ante ofertas de la patronal como 50€ si se va a zona de guerra
Sindicatos y patronal se citan el próximo martes 28 de abril para intentar desbloquear un acuerdo tras diez reuniones marcadas por el distanciamiento en puntos como las subidas salariales, la duración de la vigencia del convenio laboral y las garantías frente a las subidas del IPC
El sector del metal en la provincia de Pontevedra es uno de los principales motores industriales en Galicia. Sin embargo, este mismo sector atraviesa un momento de alta tensión tras meses de negociaciones infructuosas para conseguir un acuerdo de cara a un convenio colectivo que contente a las partes. El contexto de inestabilidad económica se enfrenta con la necesidad de "dignificar" las condiciones laborales de miles de trabajadores. Mientras la patronal apela a la "solidez" y a un marco de paz social a largo plazo, las centrales sindicales denuncian un bloqueo sistemático que ha derivado ya en medidas de presión como suprimir horas extra, y la posibilidad de una huelga indefinida si no hay avances significativos en la próxima reunión.
Las líneas rojas: salarios, vigencia y la cláusula de garantía
El conflicto actual se resume en una brecha de expectativas difícil de salvar. Por un lado, la parte empresarial —representada por ASIME, ATRA e INSTALECTRA— propone un convenio de cuatro años de vigencia para garantizar un escenario de certidumbre. Su oferta salarial se sitúa en un incremento total del 13% para dicho periodo, con una cláusula de garantía salarial vinculada al IPC, pero con un tope del 2%. Para los empresarios, esto supone un "esfuerzo importante" para aportar seguridad a un sector expuesto a la incertidumbre internacional.
Sin embargo, desde la perspectiva sindical, estas cifras resultan "inasumibles". Rodolfo Otero, secretario de organización de Industria de CCOO Vigo, explica que un convenio tan largo genera incertidumbre social si no va acompañado de una protección real frente al coste de la vida. Los trabajadores exigen que a la cláusula de garantía salarial se le elimine el tope para evitar la pérdida de poder adquisitivo. Mientras la patronal ofrece un 13% en cuatro años, las asambleas de delegados han llegado a demandar incrementos de hasta el 16% en ese mismo periodo para compensar la inflación.
Otro punto de fricción es la clasificación profesional. Los sindicatos reclaman una diferenciación clara entre las categorías de Oficial de 1ª y 2ª, solicitando una subida específica de 50 euros para los primeros y su paso al grupo cuatro de cotización. La patronal, por su parte, propone subidas graduales del 0,5% anual para los Oficiales de 1ª entre 2027 y 2029 , y la reactivación de comisiones de trabajo para actualizar unas tablas que ambas partes reconocen como "anticuadas".
Un sector diverso bajo la amenaza de la parálisis
La falta de acuerdo no afecta por igual a todas las empresas, dada la heterogeneidad del metal en Pontevedra. Este convenio es el más grande de la provincia y abarca desde la construcción y reparación naval en los astilleros de la ría, hasta talleres de automoción, instaladores eléctricos, fontanería y mantenimiento industrial.
Son varios los sectores que se pueden ver más afectados por esta negociación. Entre ellos está la construcción y reparación naval. Para ella los sindicatos exigen el reconocimiento e indemnización por toxicidad y penosidad específica en astilleros y muelles. El otro sector es la automoción y talleres donde se debate la inclusión de nuevos códigos de actividad (CNAE) para diferenciar, por ejemplo, a mecánicos de vendedores dentro de la misma empresa. Por último están las instalaciones y servicios, sectores vinculados a la edificación que dependen de la estabilidad del convenio para licitar obras futuras.
La postura sindical ante este escenario es de unidad de acción, aunque con matices. CCOO, CIG y UGT han iniciado un proceso de movilizaciones coordinadas. Los sindicatos del metal en A Coruña han convocado una concentración para el 29 de abril ante la sede de la patronal, denunciando la "precariedad en las contrataciones" y exigiendo un calendario de reuniones semanales. En Pontevedra, la asamblea de CCOO ya ha acordado que los trabajadores dejen de realizar horas extraordinarias como primera medida de presión.
Rodolfo Otero (CCOO) reconoce que, aunque ha habido acercamientos, la parte empresarial aún no ha presentado una propuesta "suficientemente cuantiosa". La advertencia es clara: si la mesa de negociación se paraliza definitivamente, el sector se verá abocado a una huelga indefinida.
Otros puntos en disputa: conciliación y "plus de guerra"
Dentro de la negociación se han incluido aspectos sociales que también han resultado en desencuentros entre las partes negociadoras. Desde la patronal se han propuesto mejoras en licencias, como una bolsa de 12 horas médicas para trabajadores nocturnos o flexibilidad en permisos por mudanza. No obstante, una de las propuestas que más ha indignado a la parte social es la creación de un plus de 50 euros por desplazamiento a países en conflicto bélico.
Para los sindicatos, esta oferta es una "falta de respeto". Argumentan que los trabajadores del metal no son militares y que no se debería permitir el desplazamiento a zonas de riesgo no recomendadas por el Gobierno, independientemente de la compensación económica.
Con las espadas en alto y la asamblea de delegados vigilante, la reunión del próximo martes se perfila como la última oportunidad para alcanzar un preacuerdo antes de que el conflicto se traslade definitivamente de los despachos a las calles de la provincia.
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