Un joven acusado de encerrar a una chica en el baño de un bar de Lugo y hacerle tocamientos niega los hechos
Un joven de Lugo se enfrenta a una condena de tres años de cárcel acusado de retener a una chica en el baño de un establecimiento hostelero de la zona de A Piringalla, en la ciudad de Lugo, y realizarle tocamientos sin su consentimiento. El juicio quedó visto para sentencia tras la celebración de la vista oral en el Juzgado de lo Penal número 2 de Lugo en la que el acusado negó los hechos.
Los hechos por los que se ha juzgado este miércoles a este joven se remontan a la noche del 27 de octubre de 2025. Acusado y denunciante coincidieron en el local y, tras mantener una conversación, él la habría seguido hasta el baño de caballeros. Una vez allí, siempre según la versión de la Fiscalía, la habría acorralado, tocándole el pecho por debajo de la ropa y besándola en el cuello pese a la negativa expresa de la joven, que le pedía que se detuviera. Finalmente, ella logró zafarse y salir del aseo.
Durante el juicio, la denunciante ratificó su relato y explicó que conocía al acusado de vista. Aseguró que, después de un primer acercamiento en el que él ya intentó besarla, regresó al interior del bar con una amiga y más tarde volvió a salir. Fue en ese momento cuando, según su testimonio, el joven la agarró del brazo, la introdujo en el baño y la agredió. Indicó que consiguió marcharse tras insistirle en que la dejara en paz.
El procesado, por su parte, negó los hechos y sostuvo que las muestras de afecto fueron consentidas. Declaró que fue ella quien se aproximó a él en un primer momento y que ambos se besaron voluntariamente. También rechazó haberla forzado a entrar en el baño o haberle impedido salir en algún momento.
Las declaraciones de las amigas de la denunciante y de trabajadores del local ofrecieron versiones dispares sobre lo sucedido antes y después del supuesto incidente. Mientras algunas testigos apuntaron a que la joven se mostró alterada tras lo ocurrido, otras personas presentes en el establecimiento señalaron que no presenciaron ninguna situación de auxilio ni petición de ayuda.
Además de la pena de prisión, la Fiscalía solicita cinco años de libertad vigilada y una indemnización de 3.000 euros para la presunta víctima por los daños morales. La defensa reclama la absolución al considerar que no existen pruebas suficientes que respalden la acusación.
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