Expertos abordan en Santiago las movilidades forzosas por el cambio climático y avisan: habrá 200 millones en 2050
Expertos se han reunido este martes en Santiago en la jornada 'Cambio Climático y Movilidades Humanas', enmarcada en el proyecto Eco-RefugLit (codirigido por los profesores de la USC, Jorge Sacido y Noemí Pereira), para abordar cómo el cambio climático influye en las movilidades humanas, cuáles son sus causas y cómo promover medidas de prevención y protección, ya que "los ecorefugiados carecen de reconocimiento legal".
En el encuentro, celebrado en la sede del Instituto de Investigación de Humanidades, sus organizadores han advertido de que los desplazamientos forzosos de personas, que han sido constantes a lo largo del tiempo, han experimentado un "aumento exponencial" en este siglo.
El experto en historia ambiental, Marco Amieiro, ha ofrecido la conferencia 'The world in a migrant's cardboard suitcase" que, a través de la experiencia de emigración de un familiar, expone cómo los procesos migratorios reciben una consideración social y legal diferente, mientras los problemas que un emigrante o un eco-refugiado afronta fuera de su casa son los mismos.
Por su parte, Estefanía Eléxpuru Boullosa, técnica de proyectos de ACCEM y experta en atención integral a personas en situación de trata, ha actualizado los datos del Informe de Tendencias Globales de ACNUR y ha situado la cifra de desplazados en 117 millones de personas. "Por lo general, los mayoritarios son desplazamientos internos dentro del propio país o con fronterizos", ha concretado.
Eléxpuru ha exigido una mayor transparencia política para poder crear mecanismos efectivos para el reconocimiento de los ecorefugiados.
Mientras, Manuel Alberto Cortés Cobos, ingeniero colombiano exiliado, ha advertido de que se esperan 200 millones de desplazados en el mundo para 2050, aunque apunta a que "podrían ser 300", debido al cambio climático. Así, ha ofrecido su visión de la industria petrolera en Colombia, en la que trabajó, y que, según ha explicado, "gana lo suficiente para crear un entorno sano, seguro y sostenible para la población".
La jurista Begoña Carrera, especializada en Protección Internacional, ha apuntado que "muchas de las emigraciones pasan por económicas, sin llegar a plantearse el porqué de la situación". "¿Por qué ha perdido sus medios de vida? No se reflexiona y se deniega la protección sin ningún tipo de contemplación", ha lamentado.
Según ha señalado, cambiar esta forma de proceder también cambiaría las industrias y nuestro modo de vida, y ha incidido en que las políticas "cada vez son más restrictivas". El pacto para el cambio climático de 2026, que podría ser una oportunidad para incluir a los eco-refugiados, no los contempla, ha ejemplificado.
"El dinero que tendría que estar yendo a la mitigación del cambio climático, está yendo a la industria armamentística", ha denunciado.
El proyecto Eco-Refugees: Borders and (non-)Human Mobility in Literature in English (Eco-RefugLit), recientemente financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y la Agencia Española de Investigación, se centra en analizar cómo la dinámica de la movilidad humana y no humana inducida por el clima se articula en textos literarios del siglo XXI escritos originalmente en inglés.
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