La hermana del joven asesinado en Salceda reclama "que se haga justicia" y pide que el crimen "no quede impune"
La hermana de Soufian Mahra, Iham Mahra, ha expresado este lunes su confianza en que el juicio por la muerte de su hermano sirva para esclarecer los hechos y depurar responsabilidades por este asesinato ocurrido en junio de 2019 a la salida de un local de copas de Salceda de Caselas (Pontevedra).
"Afrontamos este proceso con muchísimos nervios y esperando que se haga justicia", afirmó en declaraciones a los medios a las puertas de la Audiencia de Pontevedra, en donde ha comenzado el juicio contra el único acusado de este crimen, Florian Rama, un hombre de nacionalidad albanesa que fue detenido cinco años después en el Reino Unido.
Mahra reclamó que el crimen "no puede quedar impune" y recordó que la víctima tenía 25 años, con "muchísimos sueños y proyectos por delante" que, a su juicio, le fueron arrebatados de forma injusta.
En este sentido, señaló que la familia respalda la petición de la Fiscalía y solicita la máxima pena para el acusado, 25 años de cárcel por un presunto delito de asesinato con alevosía
La hermana de la víctima incidió en la existencia de "numerosas pruebas" que, en su opinión, sustentan la acusación, entre ellas testimonios, pruebas de ADN y datos de telefonía que situarían al acusado en el lugar de los hechos la noche del crimen. "Son muchas las evidencias que se irán viendo durante el juicio", indicó.
Asimismo, relató que el origen del altercado habría sido el derrame de una bebida en el local donde se encontraban, y defendió que su hermano mantuvo en todo momento una actitud conciliadora.
Según su versión, ofreció invitar a otra consumición para evitar el conflicto, sin que ello evitase la agresión. "Siempre fue una persona pacífica y no se merecía lo que ocurrió", concluyó.
Según el escrito de acusación, los hechos ocurrieron sobre las 04:50 horas, cuando la víctima se encontraba junto a varios amigos en la terraza del bar La Parchita, en Salceda de Caselas.
En ese momento, el acusado le reprochó de forma violenta que le hubiese derramado una copa. Acto seguido, lo empujó y comenzó un forcejeo mientras lo conducía en dirección a la zona del ayuntamiento.
Durante el trayecto, la víctima cayó al suelo y, según la acusación, el atacante extrajo de forma sorpresiva un cuchillo con el que le asestó hasta tres puñaladas en zonas vitales, y luego salió huyendo.
El herido logró levantarse y salir corriendo unos metros detrás del acusado luego se paró en un banco situado frente al consistorio donde poco después cayó desplomado y falleció debido a una hemorragia producida por las heridas causadas por un arma blanca.
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