Un estudio del CRETUS identifica nuevas estrategias para eliminar pesticidas persistentes en los suelos
Un estudio del Centro Interdisciplinario de Investigación en Tecnologías Ambientales (CRETUS) de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), liderado por la bióloga e investigadora gallega Zoe Chaos, ha logrado identificar nuevas estrategias para la eliminación del hexaclorociclohexano (HCH), un pesticida conocido como lindano.
Según ha señalado la USC en una nota de prensa, este pesticida fue "ampliamente usado" en la agricultura durante la segunda mitad del siglo XX, hasta que la evidencia científica confirmó su "elevada toxicidad, persistencia y capacidad de bioacumulación". De hecho, fue incorporado a la lista de Contaminantes Orgánicos Persistentes y prohibido en 2009 por el Convenio de Estocolmo.
En este contexto, el estudio liderado por Chaos se ha centrado en evaluar la persistencia a largo plazo de esta sustancia en suelos contaminados, así como en explorar nuevas estrategias para mejorar su monitorización y eliminación.
Los resultados muestran que el HCH se mantiene en los suelos durante décadas y puede dispersarse por el aire, "siendo absorbido por especies arbóreas como Quercus robur, que actúan como bioindicadores pasivos de la contaminación".
En concreto, el trabajo combina estudios ambientales con ensayos experimentales de laboratorio y se desarrolló dentro del grupo AMBIOSOL del departamento de Edafología y Química Agrícola, bajo la dirección de la catedrática Carmela Monterroso.
METODOLOGÍA
Además, la USC ha advertido de que la resistencia a la degradación y la "inadecuada gestión" de los residuos de fabricación hicieron que la contaminación asociada al lindano siga activa "en numerosos puntos de Europa". En el caso de España, destacan varios enclaves en Aragón, Galicia y el País Vasco.
En esta línea, el estudio desarrolló un programa de monitorización ambiental, basado en análisis sistemáticos de la presencia de HCH en suelos y vegetación, en el área de estudio situada en O Porriño (Pontevedra) y evaluó el uso de diferentes especies de musgo como biomonitores, "dada su capacidad para acumular otros contaminantes".
Paralelamente, se realizaron ensayos experimentales que exploraron tres estrategias de descontaminación del suelo: la movilización del contaminante para facilitar su eliminación física, la inmovilización para reducir el riesgo de dispersión y la destrucción mediante oxidación electroquímica.
Con todo, el estudio pone de manifiesto la importancia de la monitorización continuada en zonas afectadas históricamente por este tipo de contaminantes y aporta herramientas que contribuyen a una gestión "más sostenible y alineada con los objetivos europeos de restauración y protección del suelo".
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