Xerardo Fernández Albor recibe la máxima distinción civil del Estado a título póstumo por su "vida intensa y prolífica"
Su nieta destaca que lo que más le marcó de él fue la educación y el respeto por quien piensa diferente
El delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, ha entregado la máxima distinción civil del Estado a título póstumo para Xerardo Fernández Albor, por una vida "intensa y prolífica". El reconocimiento ha sido recibido por su hijo y su nieta, quien ha destacado que lo que más le marcó de su abuelo fue el gusto por la educación y la cultura y el respeto por quien piensa diferente.
En un acto en el Hostal de los Reyes Católicos, Blanco ha reivindicado la figura de Fernández Albor como un hombre "europeísta y galleguista", después de dar a Xiana Fernández-Albor Batallán y a su padre, Gerardo Fernández Albor, la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III para quien fue el primer presidente de la Xunta en la etapa democrática.
De hecho, el delegado ha subrayado el reconocimiento del Gobierno al papel de Fernández Albor en la construcción del Estado de las autonomías, en "los primeros pasos" de la comunidad gallega.
"Cien años de vida y una vida intensa y prolífica", ha resaltado sobre el que fue médico de reconocido prestigio, una persona "valorada" y quien estuvo al frente de la Xunta entre 1982 y 1987, así como en el Parlamento Europeo, entre otros cargos.
BAUDELAIRE
Por su parte, Xiana Fernández-Albor ha recordado el compromiso de su abuelo con la educación, la cultura y la solidaridad, y por "remar por el país". "La gente no se muere si la llevamos en el corazón", ha afirmado, para después acordarse de una cita que solía mencionar su abuelo de Baudelaire sobre el mar y el hombre libre, que ponía en relación con el pueblo gallego.
La Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III es la máxima distinción honorífica entre las órdenes civiles españolas, concedida por el Rey a propuesta del presidente del Gobierno.
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