Galicia vive una paradoja que, aunque anunciada, no deja de ser precupante. Mientras las cifras oficiales celebran un nuevo hito turístico con más de 530.000 peregrinos llegados a Santiago en 2025, un documento técnico circula en los despachos con un diagnóstico mucho menos complaciente. El Camino de Santiago Francés, la arteria principal que bombea vida económica a cientos de localidades, muestra síntomas inequívocos de saturación de viajeros y cansancio social entre los vecinos.
La parroquia compostelana de Sabugueira, cerca de Lavacolla, se ha convertido en el epicentro de una nueva batalla por el uso del territorio en la capital gallega, donde la necesidad urgente de suelo industrial colisiona frontalmente con las demandas de preservación del medio rural y el patrimonio histórico.
La Asociación de Municipios del Camino de Santiago lanza una ambiciosa iniciativa para revitalizar la ruta jacobea y fortalecer su vínculo con las comunidades locales y los peregrinos.