El Brexit o el 'loose to loose' de Europa y el Reino Unido

Carmen Parra
Profesora de Derecho Internacional Universitat Abat Oliba CEU

La gran pregunta que flota desde hace meses en los círculos políticos y económicos es cuál sería el efecto de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, o dicho en modo abreviado, qué efecto tendrá el “Brexit" si este país europeo decide abandonar a sus socios comunitarios.


Para responder a esta pregunta debemos remontarnos al pasado analizando la relación del Reino Unido con la organización europea denominada hoy en día Unión Europea (UE) , de la cual podremos sustraer datos que pueden ayudarnos a reflexionar y a encontrar una respuesta fundamentada.


No debemos olvidar en este sentido que los británicos llamaron a la puerta de la entonces Comunidad Económica Europea en 1963 recibiendo un portazo por parte del General De Gaulle que pensaba que la visión del Reino Unido era más atlántica y norteamericana que europea y que por tanto no ayudaría a la reconciliación continental que países como Francia y Alemania estaban buscando tras la Segunda Guerra Mundial. Fue finalmente en 1973 cuando los británicos entraron en esta organización internacional y en 1975 ya sometieron a referéndum su permanencia en la misma basándose en un sentimiento nacional que les impedía aceptar que las leyes se discutieran en Bruselas o Estrasburgo.


Así mismo desde un primer momento sus políticos empezaron a hacer peticiones y a diferenciarse del resto de los Estados de la Unión Europea obteniendo mayores beneficios. Así por ejemplo Margaret Thatcher en 1984 negoció el denominado “cheque británico”, mecanismo de compensación que devuelve desde entonces dinero a las arcas británicas y que se calcula en base a un descuento del 2/3 del déficit fiscal del Reino Unido.


Junto a este privilegio, el Reino Unido practica el opt-out (quedarse fuera) del espacio Shchengen, lo que lo excluye de la libre circulación de personas manteniendo los controles migratorios. También está fuera del euro manteniendo la libra esterlina como moneda oficial y ha limitado su participación en las políticas de justicia y asuntos de interior lo que le da un status especial en la gestión de los refugiados. Todo ello sirve para demostrar la relación de amor y odio que el Reino Unido mantiene históricamente con la Unión Europea y que Wiston Churchill resumió con la frase: “estamos con vosotros pero no somos uno de los vuestros”.


A día de hoy la situación a la que nos enfrentamos y en la que se plantea el Brexit se caracteriza por producirse en un momento delicado ya que la economía europea se está recuperando de una crisis financiera. Desde el punto de vista geopolítico el conflicto ruso ucraniano está afectando las relaciones con Rusia, y desde el punto de vista internacional la gestión de la política de los refugiados y los problemas de seguridad están golpeando los pilares comunitarios.En este sentido los británicos echan en cara a las autoridades europeas el no haber sabido resolver estos problemas debido a su política proteccionista y exageradamente burocrática.


Sin embargo lo que preocupa del referéndum en el que los británicos decidirán si quieren o no permanecer en la Unión Europea es que los votantes rara vez se centran en lo que verdaderamente está en juego haciendo prevalecer sentimientos y emocionesaislacionistas, populistas y xenófobos, que poco tienen que ver con los efectos que, en este caso, el Brexit pudiera provocar en el futuro de las islas británicas.


Por el momento esta decisión ha llevado a los países comunitarios a aceptar una serie de condiciones impuestas por el Reino Unido a partir de las cuales se pueda plantear su permanencia en esta institución. La aceptación de esta negociación demuestra que la Unión Europea no quiere que se vayan y que los británicos están dispuestos a quedarse si se atienden sus peticiones.


¿Pero qué pierden o qué ganan cada uno ellos?Para la Unión Europeala salida del Reino Unido aumentaría el grado de anarquía en Europa creándose un efecto de contagio que llevaría al resto de los socios a negociar su permanencia con condiciones dentro de esta institución. Por otro lado está claro que la Unión Europea perdería competitividad ya que el Reino Unido, tercera economía y primera potencia militar y diplomática de Europa, aportó a los fondos comunitarios 6.200 millones de euros en 2014. Su salida haría caer la actividad económica entre el 0.2% y el 0,4 %, afectando también al consumo, sin olvidar que la City de Londres es el centro financiero más importante del mundo.


En el caso del Reino Unido,la inmigración y su repercusión en los servicios sociales es cuestión clave en los argumentos de los partidarios de salir de la Unión Europea. En el plano económico es donde se centran los que apuestan por el “Bremain” o lo que es lo mismo, permanecer en la Unión Europea. Éstos consideran que la salida del Reino Unido provocaría a corto plazo una recesión económica, la caída de la inversión extranjera, pérdida de influencia internacional, un debilitamiento de la libra, reducción del consumo y una desaceleración sobre las exportaciones.


Si a pesar de ello el Reino Unido decide irse, la Unión Europea debe pensar en un plan B que evite la ruptura en sus relaciones. Una opción es aceptar que el Reino Unido se haga socio del Área Económica Europea (AEE) junto a Noruega, Islandia y Liechtenstein lo que le permitiría minimizar los costes comerciales de la ruptura si bien al Reino Unido esto le supondría aceptar formar parte de otra organización económica y aceptar la libre circulación de trabajadores que ahora discute con sus socios comunitarios.


Otra opción sería la de pactaruna serie de acuerdos bilaterales similares a los que tiene con Suiza, si bien esto impediría al Reino Unido intervenir en el proceso legislativo comunitario.Por último debería aceptar unas cláusulas de salvaguardia respecto a lo política migratoria que redujera la inmigración europea en suelo británico.


Está claro que ni para el Reino Unido ni para la Unión Europea el Brexit es positivo por lo que tenemos que buscar mecanismos que nos ayuden a mantenerlos unidos frente a la amenaza de otras potencias que ven en esta debilidad una oportunidad.

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