Maite Flores: "Ni me financia ni me avala el PP, y que eso lo diga precisamente la otra candidatura..."
La candidatura de María Teresa Flores Arias fue la segunda con más apoyos en la primera vuelta por las elecciones al rectorado de la USC, donde competirá con Rosa Crujeiras por ser la primera de la historia en este cargo tras más de 500 años de historia en la votación del 11 de marzo. Maite Flores recibe a Galiciapress en su local electoral para poner en valor el recorrido de una candidatura que tiene la digitalización, la actualización y la apertura de canales para una mayor participación como grandes apuestas de su programa. La candidata denuncia bulos, ataques y acusaciones durante la campaña, poniendo incluso a su familia en el foco, pero llega con ánimos a la recta final: "Tenemos un nuevo partido por jugar y las remontadas sí que pensamos que son posibles".
Entramos ya en la recta final tras muchas semanas de campaña. ¿Qué ha sacado en claro de este tiempo y cómo llega a esta recta final?
Hicimos una evaluación que no puede ser más que positiva de la primera ronda. Nuestro objetivo era estar aquí, en esta segunda ronda. Sabíamos que, con gente de base de la universidad, sin estar respaldados por ningún exrector, como creo que se supone, ni por el rectorado actual tampoco, ni siquiera llevando detrás a ningún partido político, como sucede en la otra candidatura…partíamos con muchas cosas desfavorables, pero sí fuimos sintiendo que crecíamos e íbamos de menos a más, y que cada vez había más gente que confiaba en nuestro proyecto, en nuestras trayectorias, en nuestro equipo también. No podemos hacer más que agradecerles realmente que confiasen en nosotros y que nos diesen la oportunidad de estar aquí. Se quería un cambio en esta universidad y ahora le toca a la comunidad universitaria elegir quién quiere que lidere ese cambio.
Y en relación a ese cambio, ¿cuál o cuáles son las diferencias entre su candidatura y la de Rosa Crujeiras?
Tenemos muchas diferencias. Cuando quieres confrontar o comparar unas cosas con otras, puedes comparar candidato. Nuestras trayectorias están ahí y, sin ánimo de ser presuntuoso, la gente puede mirar de dónde venimos cada una. Somos dos candidatas con muchos méritos, con edades parecidas, que también da más posibilidad de comparar por el tiempo acumulado en la institución y ver qué trayectoria hicimos cada una. Ahí lo dejo. Cada uno puede mirar cómo llegamos hasta aquí cada una.
Después, están por comparar los grupos que integran realmente la candidatura. Tenemos una candidatura de gente muy cohesionada, gente de base, con un compromiso claro instituciona.
Trabajamos un grupo de gente amplio, de más de 30 personas, para saber qué queríamos como universidad. En el momento en que íbamos a presentar candidatura le fui pidiendo a algunos de ellos que se incorporasen al proyecto, y les agradezco también que hayan dado ese paso al frente. Nadie se subió a la candidatura porque fuese a llevarse un puesto, y eso quiere decir que nos representa a todos por igual. No nos subimos a la candidatura porque queríamos ponernos una medalla, sino porque queremos trabajar por un modelo de mejora en la universidad.
En el caso de la candidatura de mi rival, es una suma de personas que, a mí me parece, ya tuvo sus problemas en la primera vuelta y otros que, seguramente, aún le acaben por salir. Es un poco un Tetris o una compensación en la balanza para sumar de muchas fuerzas. Se está viendo que hay muchas diferencias entre un grupo de trabajo y otro.
Y, por supuesto, está el programa. Hay tres partes en las que se debe confrontar, con acciones muy diferenciadas. Tenemos muy claro qué universidad queremos tener: una universidad que sea un avance, que aporte, que vaya por delante de la sociedad. Queremos una universidad que sea un espacio libre de violencias, donde se respete la decisión de todos. Por eso no nos gustaba estos días precisamente el caso de nuestro compañero, el profesor Míguez, aunque no compartamos su visión de lo que es la sociedad o cómo deberíamos de actuar, que lo ataquemos por su libertad de expresión es algo que pienso que deberíamos evitar. Tenemos que ser una universidad en la que nos respetemos unos a otros. En nuestro programa lq internacionalización es algo fundamental que tiene que ser un eje de nuestra de nuestra sociedad. Sin embargo, por ejemplo, en el programa de Crujeiras, se ve más como un intercambio de alumnado. Tenemos que hacer titulaciones conjuntas, tenemos que apostar por atraer talento, porque nuestros egresados vuelvan a dar valor a nuestra universidad, por lo que acuñamos como una marca de USC Global.
Otra de las cosas que tiene que cambiar en nuestra universidad, si queremos dejar de ser ese elefante pesado que trabaja en la administración, es actualizarnos. Y no solo es digitalizar ciertas cosas, como está esbozado en el programa de mi compañera, sino que tenemos un plan total. Para eso, tenemos que invertir en esa parte, tenemos que hacer buena definición de variables, protocolos, bases de datos… No va a ser cosa de un día, pero está claro que no podemos trabajar tanto de forma manual como estamos haciendo ahora mismo. Y, si no nos actualizamos, vamos a estar muertos, porque aunque somos una universidad con más de 500 años, al final el éxito no se hereda, sino que puede irse apagando. Corremos ese riesgo. El talento, si no lo cuidamos. corremos el riesgo también de perderlo y de que huya. Eso tenemos que evitarlo. Tenemos muchas diferencias realmente respecto al programa.
¿Este proceso de actualización sería posible en una única legislatura?
Vamos a hacer un programa de cómo querríamos nuestra universidad a diez años vista. En este año ya tenemos presupuestos prorrogados, tenemos que ver si, cuando se llegue realmente a rectoría, da tiempo a cambiarlos y a modificarlos. Hay que constituir el Claustro y demás, pero, si da tiempo, podríamos comenzar más rapidito. Pero si no, en cualquier caso, tenemos que comenzar a trabajar para hacer una planificación. Si no nos fijamos objetivos de a dónde queremos llegar y no hacemos una planificación gradual para llegar ahí, puede verse como algo muy complejo, que es lo que se ha venido haciendo hasta ahora en los últimos 12 año. Si lo dejamos pasar, vamos a tener un problema a futuro y nos va a pasar factura esta decisión.
Tengo muy claro que tenemos que actualizarnos y que tenemos que digitalizar. Por una parte, tenemos la IA, que ya está más que implantada en la sociedad y nosotros también tenemos que hacerlo. No podemos estar de espaldas a la IA, pues llegó para quedarse. Tenemos que hacer formación del personal para ayudarlo a actualizarse y que vea el valor de emplearla. Pero también tenemos que hacerlo en la administración: administración electrónica, hacer definición de bases de datos… Mucha carga burocrática que tenemos ahora viene dada por la por la ausencia de actualización en los sistemas, Se hacen muchísimas cosas manuales y es un error. No podemos consentir que nuestra universidad siga yendo a manivela en vez de en un tren de alta velocidad.
"NO TENDRÍAMOS QUE HABER VIVIDO ESO NUNCA"
Su campaña no ha sido sencilla y no ha estado exenta de polémicas. Primero por el comentado cierre de campaña y los bulos que circularon sobre el evento; después, por las declaraciones sobre si su campaña estaba financiada por el PP y la Xunta. ¿Cómo vivió esa crisis?
Si tuviese que ponerle un calificativo sería ‘decepción’. En la comunidad universitaria no tendríamos que haber vivido eso nunca. Tenemos que ser un ejemplo y un referente. Sé que las redes van solas, pero, de alguna forma, cuando las cosas no son aleatorias, no surgen espontáneamente, sino que ves que van dirigidas en un momento por gente que rodea el entorno de una candidatura… Lo mínimo que se puede pedir es que la persona que lidera esa candidatura pare o mande un mensaje para parar todo eso. Hubo muchos bulos, como el de las residencias universitarias, que si las iba a privatizar. Yo trabajo en la universidad pública, me formé en la universidad pública y trabajo por la universidad pública, por garantizar la equidad entre la gente que tiene diferentes procedencias y tenemos que darle igualdad de oportunidades a todo el mundo. Creo firmemente en esto. Nunca dije nada en otra dirección.
Cualquiera puede ver a quién no critican precisamente nunca esos cuatro perfiles de redes que están más activos. A lo mejor, si no lo paras, es porque piensas que te beneficia, pero, en realidad, lo que estás haciendo es darle aire. Nunca tendría que haber pasado y llegar al terreno personal como se llegó en los últimos momentos, tanto en el momento de campaña de reflexión como el propio día de las votaciones es algo que nunca pensé que pudiera seuceder.
Un día, cuando llegué a mi casa y le dije por primera vez a mi marido, hace casi tres años, que me iba a presentar a rectora, él me dijo: “Maite, es política”. Yo lo convencí y le dije: “No. No es política. En el mundo académico somos muy diferentes, es otra cosa. Se trata de poner en valor y hacer avanzar una universidad”. Estos días pasados, precisamente cuando le afectaban también a él los comentarios y demás, me decía: “Ahora puedes constatar que esto es política”.
Critico que se me haya puesto intencionadamente que voy financiada por el PP, porque no es cierto. Ellos no motivaron mi candidatura y por supuesto que no me financian la campaña, ni la movieron, ni la avalan, ni nada parecido. Y, precisamente, que esto me lo diga una candidatura que va avalada por una conjunción entre otras fuerzas políticas y que lo pongan así tan dirigidamente, también lo critico. Porque la universidad no puede ser política al uso. Otra cosa es que cada uno de nosotros tengamos nuestra ideología. Pero yo no le pregunté a nadie de los que conforman mi equipo a quién vota, y no me interesa. Lo que sé es que tengo un compromiso por la universidad, igual que el de ellos, que es trabajar, no para favorecerse ellos, sino al servicio de la universidad y conseguir que la universidad avance y lo haga a buen ritmo. Nosotros garantizamos que no vamos a hacer una universidad acomodada, sino que avance a un buen ritmo. Somos la candidatura que va a apostar por eso.
Hace poco dijo que en algunos casos se cruzaron líneas del "plano personal y familiar", hablando incluso de una presunta manipulación de notas para favorecer a su hija, y que estos hechos podrían ser constitutivos de delitos. ¿Se plantea acudir a la vía judicial?
Si observasteis un poco mi trayectoria en la primera campaña, hasta que pasaron las votaciones y vimos que la comunidad universitaria nos daba ese soporte para estar ahí, nosotros decidimos centrar el foco en lo que queríamos, que era estar en esta segunda vuelta. Gente que me rodeaba decía que tenía que denunciarlo, pero yo insistía en no perder el foco. Tenemos que trabajar. Sabíamos que no lo teníamos fácil porque había mucha gente en nuestra contra: no estábamos apoyados por el equipo de gobierno actual, no estábamos apoyados por el equipo de Viaño para volver a coger fuerza y volver al poder... Sabíamos que teníamos mucho que trabajar y no quería abrir el foco.
Con esto quiero decir que, si lo vieron, no hice ninguna declaración en contra, excepto el día que les pedí al inicio de un debate que parásemos ya por el tema de la Sala Capitol. ¿Quién podía estar vendiendo de forma masiva en redes que yo iba a ser una rectora que iba a emborrachar al estudiantado? Reconocer lo que hace nuestro estudiantado, que sale y se divierte en ambientes totalmente sanos... Allí no se iban a pagar copas, sobre todo porque las consumiciones las íbamos a tener que pagar a escote entre todos los que estábamos en el equipo. Quise parar eso. Pero, más allá, nosotros no entramos ahí, porque queremos hacer ver a la comunidad universitaria la diferencia entre quien mete el fango y quien se tiene que defender de él. Esos éramos nosotros. Nosotros no metimos fango contra nadie y no nos hacemos ningún favor metiendo fango en una comunidad universitaria que debe ser referente.
Confrontemos programas, confrontemos ideas, confrontemos equipos, pero siempre con un punto de vista crítico, constructivo y desde la educación, y no esto que sufrimos. Después, sí que fue cierto que, al final, di esa rueda de prensa, justo antes de empezar esta campaña, precisamente para decir: "Hubo esto, paremos esto, vamos a comenzar una segunda fase en la que será muy importante que la comunidad vea qué queremos hacer". Porque es cierto que hubo mucha gente que votó a la candidatura de Rosa Crujeiras porque quería un cambio. Ellos eran los que venían del equipo que gobernaba antes con Viaño y que tenían más músculo; querían apostar haciendo voto útil. Pero en estos momentos ya sabemos que estamos dos candidatas, que somos las dos de ciencias, con muchas diferencias entre nosotras y la comunidad universitaria está en un punto de partida nuevo, donde realmente tenemos un nuevo partido por jugar y las remontadas sí que pensamos que son posibles.
La campaña de Rosa Crujeiras tampoco está siendo fácil debido a la polémica en torno a las publicaciones del catedrático Luis Míguez, que iba a tener un papel importante en su candidatura. Usted afirmó que ella estaba "jugando al escondite" con Míguez. ¿Cree que todavía quedan explicaciones por dar?
Le pedí que aclarase cuál era la posición que tenía el profesor Luis Míguez en estos momentos. Nosotros no tuvimos nada que ver con estas publicaciones que se hicieron sobre un blog que era de hace más de 20 año. Ni siquiera leí lo que allí ponía. Todos sabemos quién es Luis Míguez: es una persona que trabaja muy bien, que trabaja de forma muy rigurosa en su ámbito, pero también sabemos que las ideas que tiene van un poco en esa línea. Rosa trabajaba con Luis Míguez desde hacía mucho tiempo, estuvieron trabajando para presentarse en la reelección de Antonio López, pero no consiguieron llegar a buen puerto para presentar una candidatura. No lo conoció ayer. Toda la comunidad universitaria nos conocemos un poco y sabemos quién es cada uno de nosotros.
Entonces, cuando tú decides que te aporta al equipo y después lo descartas de esa forma, cesándolo cuando él en realidad dice que se está apartando, y señalándolo así tan marcadamente, sabiendo que, en realidad, le amargas un poco la vida futura, también le critico que lo descartase de esos modos. Porque, vuelvo a decir: yo no comparto las ideas de Luis Míguez, por supuesto, pero eso no quiere decir que lo tenga que censurar. La libertad de expresión en la universidad es una de las cosas por las que tenemos que abogar.
En cualquier caso, esas declaraciones tan contundentes, contrarias al colectivo LGTBI, ¿deberían tener cabida en la universidad amparadas por la libertad de expresión?
No, no tienen que tener cabida amparadas por la libertad de expresión. No estoy diciendo eso. Lo que quiero decir es que la censura por censura no tiene mucho sentido. Ahora mismo al colectivo LGTBI tenemos que darle normalidad. Si me preguntas cuántos estudiantes a los que les di clase en los últimos años pertenecen a este colectivo, te diría que una amplia mayoría. Precisamente por eso tenemos que darles normalidad, no tenemos que tratarlo como algo extraño o algo especial que está sucediendo.
Lo que le recriminaba yo a Rosa es que no tenemos claro si en su candidatura va a estar o no va a estar. Porque no puedes vender una cosa cuando vas a llevar otra. Entonces, que aclarase antes de las elecciones, porque prefería que no que una vez saliese votada volviese a subirse realmente a la candidatura. No podemos estar vendiendo que vamos a blindar el feminismo, la defensa de los colectivos LGTBI y demás, y después meter en mi candidatura a una persona que está en contra de esto. Si yo dejo que, en la libertad de expresión de cada uno, esta persona se manifieste, después lo que tengo que decidir es si quiero que me acompañe en lo que quiero que sea un modelo de universidad o no. Esta es la decisión y la explicación que le pedía a Rosa que hiciese. No podemos estar vendiendo una cosa y en realidad estar pensando otra. Nunca he sido de decir que sí a todo, ni siquiera en campaña electoral. Entonces, yo, con una idea que no comulgo, aunque la respete, no la sumaría nunca a una candidatura.
VIVIENDA Y PARTICIPACIÓN ESTUDIANTIL
Pese a las polémicas, llega a esta segunda vuelta con muchos apoyos. Una de las lecturas posibles es que ambas candidaturas son de mujeres de una misma generación, más jóvenes, que quizá viven más de cerca ciertas realidades de la academia. ¿Cree que influye también ese relevo generacional que usted ha mencionado en alguna ocasión?
Tenemos edades muy parecidas, las dos de ciencias, pero tenemos trayectorias muy diferenciadas. Yo pertenezco ya a un grupo de gente que apostó por la universidad en un inicio, gente con un carácter investigador con perfiles no solamente en ciencias experimentales o de la salud, sino que también en humanidades y ciencias sociales, gente que apostamos por un liderazgo claro, estuvimos en el extranjero, volvemos como captación de talento nuevamente, y fuimos poco a poco dando pasos y tomando el liderazgo en diferentes estadios.
Siempre digo que la universidad no tiene que estar solamente dentro de nuestras murallas, precisamente porque lideré cosas muy importantes. Estuve en la presidencia de la Sociedad Europea de Óptica, también en la Sociedad Americana de Óptica, ahora mismo soy vicepresidenta de la Sociedad Española de Óptica, fui la primera mujer que lideró el Comité de Optoelectrónica en España, que integra a todos los ingenieros y además a los físicos que trabajamos en el mismo campo... Somos mujeres que lideramos ciertas cosas. En mi caso capitaneé muchos barcos, sé de mi capacidad de liderar y la gente que me impulsó a que me presentase a rectora conoce cómo trabajo, saben que soy una persona empática, que me gusta trabajar conjuntamente, me gusta dialogar mucho, escuchar, poner en valor y dar valor a la gente que está trabajando. Hay mucho compromiso institucional, por suerte, en todas las integrantes y los integrantes de la universidad, tanto en el personal técnico, administrativo y de servicios como en el profesorado.
Y suma a esto también que siempre estuve convencida de que el núcleo de la universidad es el estudiantado, porque nosotros trabajamos para el estudiantado, precisamente para forjar gente de futuro en una sociedad que nos permita avanzar. Estuve al frente de muchas situaciones, no solamente en la comunidad universitaria, sino fuera de nuestras puertas. Por eso veo que es tan importante la internacionalización y poner a nuestra universidad fuera.
Soy referente como mujer fuera. Por suerte cada vez tenemos más mujeres que son referentes en ciencia. A mí me conoce más gente en Europa, Estados Unidos, en diferentes sectores en mi campo. Llevamos muchísimos años trabajando, yo en particular con un grupo de gente para hacer divulgación y para hacer esa concienciación de que el papel de la mujer es cada vez más relevante, yendo a dar charlas a los colegios, simplemente por darle naturalidad y mostrar que nosotros somos mujeres referentes, que trabajamos en ciencia y que para las niñas, que son las que tienen que ir poco a poco viendo eso como normal, que pueden ser como o mucho mejor que yo en el futuro. El orgullo de cualquier maestro es que tus pupilos te superen. Cuando me llegan los que fueron mis estudiantes de doctorado y ahora están ocupando altos cargos en puestos de dirección por toda Europa, me siento muy orgullosa. Eso paga más que el dinero, aunque todos tengamos que comer.
En este tiempo de escucha, ¿qué le han trasladado profesores y estudiantes? ¿Le han descubierto alguna propuesta o aspecto que quizás no consideraba y que ahora ve como algo central? El propio Consejo de Estudiantes denunció durante la primera vuelta que se sentían "en un segundo plano".
Descubrí algunas cosas. Tengo mucho contacto con el estudiantado porque me preocupa mucho. A veces que hago más tutoría psicológica que de física, porque ellos ven en mí a alguien en quien apoyarse, que puedo dar consejos un poco más allá de la parte humana, no solamente en el plano académico. Llegaron muchos estudiantes a mí, muchísimos, haciéndome diferentes tipos de propuestas. Comulgo en lo que dicen: ahora mismo su participación es baja, no les estamos facilitando espacios de convivencia que antes sí se facilitaban. En eso tenemos mucho por mejorar.
Ellos hacían solicitudes por participar, por ejemplo, en las residencias. Tenemos mucho por mejorar y tenemos que garantizar que nuestro estudiantado pueda acceder a las titulaciones y a los estudios, que no sea una barrera el no tener dónde alojarse. Algunas de sus propuestas las tenemos más que recogidas. Una de las solicitudes más recurrentes fue tener una semana de descanso entre el primer cuatrimestre y el segundo cuatrimestre, cuando muchos de ellos se toman su semana de descanso por su cuenta. No es difícil. Tratemos de escucharlos, de encajar un poco sus necesidades. Habrá cosas en las que no tengan razón, habrá foros de debate, por supuesto, pero hay que darles un poco más de representación y de escucha, habilitando canales directos, incluso dentro de los vicerrectorados habilitar algún puesto de asesoría en el que sea un estudiante, que ellos puedan elegir, para que participe con nosotros. Hacemos para el estudiantado un proyecto global donde la participación, la convivencia, los deportes, la cultura, no los podemos vender como un "extra", porque no tiene que ser un extra, sino algo que vaya de base y que se garantice en nuestro proyecto.
Veo que la vivienda sigue siendo una preocupación de todos. Cuando hablamos hace un mes, me comentó que una de sus propuestas en materia de vivienda era la creación de un servicio que canalizase e inventariase la oferta de pisos, una sugerencia interesante y que parece sencilla de aplicar. Tras las conversaciones con las administraciones, ¿ve más claras las posibles soluciones o herramientas para paliar esta crisis?
En las reuniones que tuvimos con los Concellos y con las Deputaciones encontré mucha base para el diálogo. Todas las administraciones somos más que realistas, sabemos que no podemos afrontar el problema de la vivienda de forma aislada e independiente, pero lo que sí que podemos hacer es trabajar conjuntamente. Debería de ser un foro de futuro, en el que podamos sentarnos. Insisto en la autonomía universitaria de la política y de las administraciones para poder sentarnos a la mesa en igualdad y poner sobre la mesa las necesidades de unos y de otros, ver qué podemos ofertar unos, qué podemos hacer los otros, y cómo conjuntamente podemos trabajar para mejorar la vivienda del estudiantado.
Hay medidas a corto, medio y largo plazo, pero si no pones un objetivo a largo plazo con cosas que crees que deberían de estar hechas, aunque seas consciente de que no se pueden hacer en dos años, nunca vas a llegar a ellos. Hay que poner objetivos. Cuando en su día cuando vendimos el hospital antiguo, que podríamos haber decidido transformar en vivienda, de esas decisiones tenemos que recoger la situación que tenemos ahora. A veces son decisiones que marcan puntos de inflexión y que después otros tenemos que recoger. Se tendrían que dar explicaciones de por qué se tomaron unas decisiones y no otras, sobre todo sabiendo que nosotros ya teníamos en ese momento el problema de la vivienda, aunque no como el de hoy, donde hay que considerar el papel de los pisos turísticos y demás.
Hace unos días la universidad también fue noticia, aunque de forma colateral, después de que estudiantes de una residencia universitaria de Lugo denunciasen la presencia de gusanos en su comida, señalando que no era un hecho aislado. Se trata de una residencia privada, pero, ¿puede la USC intervenir de alguna forma en este tipo de casos?
Sí, podemos. De ahí la propuesta para canalizar esos ofrecimientos. Nuestros estudiantes son muchos y la sociedad nos ofrece pisos. Y hacen falta pisos de vivienda digna. Hay que garantizar a nuestro estudiantado que los sitios que se van a ofertar son sitios con una cierta calidad, aplicable tanto a la vivienda privada como a residencias privadas. No cualquier cosa puede ser calificada como vivienda digna, porque vemos a veces sitios que realmente sería dudoso que se pudiesen calificar como habitables. Lo mismo para residencias: unas medidas básicas, garantistas de higiene, de buen servicio, y que, por supuesto, incluyen que no haya gusanos en la comida.
EL FUTURO PASA POR LUGO
Esta semana se dio a conocer la "luz verde" de la Xunta al nuevo convenio de la USC para el desarrollo de la especialización del Campus Terra. ¿Cómo recibe esta noticia?
La recibimos bien. La financiación que viene de la Xunta para el Campus Terra es algo importante. El Campus de Lugo tiene que desarrollarse, es un valor para nuestra universidad y todavía tiene mucho por avanzar. Llevamos en el programa una parte muy amplia desarrollada directamente para el campus de Lugo, porque creemos que tenemos que proveer muchas instalaciones, muchos servicios que ahora mismo están infradotados y tenemos que mejorarlos. Un estudiante de la USC debería de tener los mismos servicios en una ciudad y otra.
Lo que nos hubiera gustado es haber negociado esa financiación una vez que llegáramos al Rectorado, pero entiendo que los tiempos son los tiempos y hay cosas que no se pueden parar y esta es muy positiva, que se apueste por Lugo para mejorar el Campus Terra. En Lugo no llevan 500 años las instalaciones universitarias como en Santiago y todavía sienten la diferencia entre lo que era tener universidad y no tenerla. A lo mejor en Santiago precisamente esto es algo que es un poco más difícil de ver porque siempre vivimos en una ciudad que tuvo la universidad incorporada y no sentimos esa diferencia. Pensemos ahora que retiramos a todos los universitarios de la ciudad de Santiago y no lo imaginamos porque siempre fue ciudad universitaria. Es un valor y esa apuesta que hacen las administraciones por la universidad tenemos que trabajarla para decir qué ofertamos como universidad, que nos estamos abriendo y también para trasladar nuestras necesidades.
Otro tema que suscitó polémica fue el futuro del Hospital Veterinario Universitario Rof Codina. ¿Cuál es su hoja de ruta con respecto a este centro?
Tuve una reunión recientemente en el Rof Codina, precisamente porque algunos de los bulos decían que yo iba a cerrar el hospital veterinario. Nuestra Facultad de Veterinaria es uno de nuestros buques insignia. Hay pocas universidades que tengan facultades de veterinaria pública, nueve en total, y la nuestra es una de las mejor posicionadas, con un sello de excelencia que garantiza calidad a nuestros egresados. Y forma parte de esto el Rof Codina, que cuenta con gente muy comprometida, que da servicio todos los días del año. Estuve reunida con ellos para ver qué refuerzos hay que hacer en el Hospital Rof Codina, porque allí es donde hacen las prácticas nuestros estudiantes de veterinaria, pero no solo eso, es también el referente veterinario para los veterinarios privados que hay alrededor. Es un centro de calidad, público. que es referente para centros pequeños privados. Tenemos que seguir haciendo esa garantía y apostar por lo público, hacer que la pública sea el referente y atraiga a los demás.
Dijo que aspiraba a tener “una universidad de la que, dentro de 10 años, estuviéramos orgullosos de llevar a nuestras hijas e hijos”. ¿Cómo imagina esa universidad con Maite Flores como primera rectora?
Imagino una universidad mucho más ágil, una universidad en la que la gente de talento se sienta bien acogida y bien acompañada, que eso repercuta directamente en nuestras aulas, en nuestros estudiantes, en la formación de nuestros doctorados, de nuestros postdocs, que sea una universidad puntera. Puntera tanto en docencia de calidad como también en investigación. Para eso tenemos que hacer un gran esfuerzo por parte de toda la comunidad universitaria. Pero el esfuerzo muchas veces viene de suyo cuando garantizamos las condiciones del entorno, y un entorno en el que se pueda hablar, en el que uno se sienta cómodo, en el que uno realmente vea que su aportación se valora. Porque tenemos gente, por suerte, muy comprometida, con un carácter de trabajo muy institucional, que trabaja por su institución porque está orgullosa de su institución. Tiene que ser una universidad que apueste por el futuro, que apueste por poner a nuestra universidad como referente mundial, y que cuando una persona salga de la Universidad de Santiago vaya orgullosa, hable bien de la Universidad de Santiago y todo el mundo que esté fuera sepa que la Universidad de Santiago es una universidad que está en Galicia y que es un referente en muchos ámbitos.
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