Tenso fin de campaña en las elecciones de la USC: cara a cara Flores - Crujeiras y pintadas de "fóra fachas"
El debate entre las dos candidatas fue el colofón al final de campaña antes de las elecciones de este miércoles 11 de marzo.
Cuando el reloj marcó las 12 y el lunes dio paso al martes, los caballos volvieron a ser ratones, el carruaje se transformó en calabaza y Maite Flores y Rosa Crujeiras pudieron, por fin, descansar tras muchas semanas de campaña y de incansable trabajo. Un último baile extenuante en un cara a cara en la Cadena SER fue el colofón a este largo proceso que se decidirá al miércoles 11 de marzo en las elecciones que darán como único resultado seguro la proclamación de la primera rectora de la historia de la universidad en los más de 500 años desde su fundación. Las dos candidatas llegan a esta jornada de reflexión muy igualadas después de una campaña casi más marcada por todo lo que sucedió en torno a la misma que por las propias propuestas de una y otra candidatura.
LA POLÍTICA ENTRA EN CAMPAÑA
Se vio ayer en el debate que tanto Flores como Crujeiras llegan a la jornada de reflexión con más heridas de guerra de las que cabría esperar. En el cara a cara se recordaron las palabras del todavía rector, Antonio López, que manifestó su "sorpresa" por el tono empleado en algunos momentos de la campaña y algunos sucesos que tuvieron lugar en torno a la misma.
Estos días fueron noticia las advertencias de la Comisión Electoral Central dirigidas a varios miembros de la comunidad universitaria que, de una forma u otra, emplearon canales de la USC para hacer campaña a favor de su candidata favorita. El caso más particular es el de Almudena Hospido, que figura en la candidatura de Crujeiras como potencial vicerrectora de Investigación e Ciencia Aberta.
No obstante, fue en estas últimas semanas cuando se mezclaron cuestiones de índole política, algo que no gustó a Flores, particularmente. De ello habló con Galiciapress en la entrevista publicada la pasada semana, donde dejó patente su "decepción" por algunos episodios vividos en las últimas semanas.
En esa línea, dijo que su candidatura se presentó "sin estar respaldados por ningún exrector, como creo que se supone, ni por el rectorado actual tampoco, ni siquiera llevando detrás a ningún partido político, como sucede en la otra candidatura", en respuesta a las alusiones que se hicieron en este tiempo sobre si la de Flores era la candidatura en la universidad de la Xunta y del Partido Popular.
Crujeiras, preguntada por las palabras de su contrincante, declinó hacer "ningún tipo de valoración sobre las declaraciones de la otra candidata". "Creo que, como ya dije en la primera vuelta, tenemos que mantener el debate en el ámbito académico y nosotros así lo hicimos", apuntó.
Para Flores no fue una campaña sencilla por motivos personales, pues dijo sentirse especialmente atacada en redes sociales, con perfiles que relacionaba de manera directa con la otra candidatura y que incluso habían traspasado la línea al afectar directamente a su familia, hablando incluso de una presunta manipulación de notas para favorecer a su hija o elucubrando el hipotético enchufismo de un familiar en la USC si sale proclamada rectora.
"En la comunidad universitaria no tendríamos que haber vivido eso nunca. Tenemos que ser un ejemplo y un referente. Sé que las redes van solas, pero, de alguna forma, cuando las cosas no son aleatorias, no surgen espontáneamente, sino que ves que van dirigidas en un momento por gente que rodea el entorno de una candidatura… Lo mínimo que se puede pedir es que la persona que lidera esa candidatura pare o mande un mensaje para parar todo eso. Hubo muchos bulos", criticó en conversación con este diario.
PINTADAS Y ACUSACIONES
Uno de los últimos ataques vino en forma de grafiti contra Maite Flores con pintadas que proclamaban 'Maite Vaite' o 'Educación antifascista. Fóra fachas das nosas aulas'. Desde el equipo de Flores censuran que, después de postear estas pintadas en su cuenta personal, la candidata fuese tachada de emplear el "victimismo".
Flores, como en otras ocasiones, reciminó a Crujeiras que no condenase las pintadas y le interpeló sobre si, en caso de que saliese elegida, trataría de esa manera a las personas de la comunidad universitaria que denuncie una situación de acoso. A renglón seguido, desde el equipo de Flores subrayan que esta cuestión "no solo hay que predicarla, sino también demostrarla con hechos, por mucho que estemos en campaña electoral".
Durante el debate las dos candidatas fueron preguntadas si se arrepentían de algo de lo ocurrido durante la campaña, con un "No" tajante de Crujeiras como respuesta y otro "No" de Flores, que subrayó que en su caso no había hecho nada más que poner sobre la mesa "situaciones que sufriera y que me cuesta todavía ver que no se censuran por parte de los demás compañeros y compañeras".
Crujeiras sí quiso dejar una reflexión después sobre los dos "estilos diferentes de entender el liderazgo universitario" que se confrontaban en estas elecciones y que era algo "muy legítimo". "Yo creo que cada persona muestra cómo concibe la universidad también a través de la forma en la que se expresa sobre las personas que formamos parte de su comunidad. Y en mi caso, yo no me anestesié; tomé una decisión consciente de no participar en una dinámica de descalificación personal ni de confrontación agresiva basada en insinuaciones", comunicó.
"Y si soy sincera, hubo momentos en los que las reiteradas acusaciones dirigidas hacia mí y hacia mi equipo me hicieron sentir la tentación de responder en el mismo tono, pero no lo hice ni lo voy a hacer hoy. No lo hice, en primer lugar, porque la agresividad o el enfrentamiento no forman parte de mi manera de entender las relaciones personales ni la vida universitaria. Y no lo hice tampoco porque respeto profundamente a la universidad que aspiro a dirigir en los próximos seis años y que se sostiene sobre principios que nos obligan a todos: sobre el diálogo, sobre el respeto a la discrepancia y la búsqueda honesta de consensos", añadió, reiterando que no responder a "provocaciones" no es "un signo ni de debilidad, ni de inseguridad, ni de falta de liderazgo, al contrario, es el resultado de una convicción profunda de que no todo vale, de que el fin no justifica los medios y de que es la universidad la que se debilita cada vez que se sustituye el argumento por la sospecha".
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