El Celta de Vigo descendería solo con los puntos de Balaídos e iría a Champions con los ganados fuera de casa
El Celta de Vigo tiene una pesada losa a su espalda esta temporada y se llama Balaídos. Paradójicamente, y aunque sin desmerecer la gran temporada del equipo de Giráldez que se encuentra todavía peleando por un puesto para acudir a competición europea por segundo año consecutivo, el Celta ha mostrado dos caras bien diferentes este año: un león como visitante; un gatito como local. Es en su feudo donde tienen los peores registros del campeonato, con un balance que apenas les concede un punto por encuentro. Los números no mienten y muestran una realidad incómoda para los celestes.
UN AÑO DE SUBIDAS Y BAJADAS
La campaña del Celta es realmente buena, pese a los tropiezos. La andadura en Copa del Rey tendría que haber durado más y cayeron muy pronto ante un rival menor como el Albacete -aunque los manchegos eliminaron al Madrid y solo claudicaron contra el Barça en cuartos de final-. En Europa el papel fue meritorio, pese a la estrepitosa eliminación contra un intratable Friburgo, superior al Celta durante toda la eliminatoria, que se saldó con un contundente 6-1 a favor de los germanos.
En La Liga, en cambio, el papel de los pupilos de Giráldez es bueno. Restan seis partidos, 18 puntos todavía en juego, y los gallegos están metidos de lleno en la pelea por un billete a Europa. El problema es que en el último mes y medio el Celta solo ha ganado un partido en liga: 2-3 contra el Valencia en Mestalla.
Desde la derrota ante el Real Madrid en Balaídos el Celta ha logrado un empate en La Cartuja contra un rival directo como el Betis, se dejó remontar contra el Alavés cuando ganaba 3-0 en el descuento de la primera parte y terminó perdiendo 3-4, salió goleado de su visita a Oviedo, cuando los carbayones no habían ganado por más de un gol en todo el año y solo en dos ocasiones habían hecho más de dos goles en un mismo partido, y perdió en su visita al Camp Nou, dando una buena imagen pero permitiendo que el Getafe los atrapase en la tabla y le birlase el puesto de Conference que tenían amarrado en este momento.
EL PEOR EN CASA; DE LOS MEJORES FUERA
Los datos son demoledores y con el empate de ayer del Oviedo ante el Villarreal el Celta pasa a ser el farolillo rojo en la clasificación de los partidos como local. En casa, en 16 choques, solo ha conquistado 17 puntos por los 18 de los ovetenses, penúltimos. En esta clasificación de los partidos como local el Barça sería primero con 51 puntos y el Madrid segundo, con 43. Son los únicos equipos que no verían alterada su clasificación en el torneo, pues como locales irían a Champions el Atlético de Madrid como tercero y el Villarreal como cuarto. La sorpresa llega en la Europa League, pues el Elche sería quinto en esta clasificación y no estaría peleando por no descender como sucede en el cómputo global.
Al Elche le pasa lo contrario al Celta: fuera de casa solo ha hecho un botín de cuatro puntos. El Mallorca con seis y el Oviedo con diez son los otros dos peores visitantes de la tabla. El Celta, sin embargo, es el tercer equipo que más premio se trae cuando se va fuera de Vigo: 27 puntos en 16 partidos a domicilio. Mejor que Villarreal, con 25, Betis y Getafe, con 23, (estos tres equipos, además, han jugado un partido más fuera que el Celta) o el Atleti, con 17, que sería sexto en esta clasificación. Solo mejoran al Celta, y no por mucho, el Real Madrid, con 30 puntos ganados lejos del Bernabéu, y el Barcelona, con 31, aunque estos dos equipos solo han salido en quince ocasiones de su recinto.
Este ha sido el debe del Celta toda la temporada, con dos caras bien diferenciadas, incapaz de ganar hasta la jornada 10 y teniendo que esperar hasta el 14 de diciembre para celebrar una victoria ante su gente, con el 2-0 ante el Athletic. Por Balaídos han pasado equipos como Getafe, Espanyol y Osasuna, que se fueron de la ría de Vigo con una victoria, y solo ha ganado a Rayo, Valencia y Mallorca, además del citado Athletic, y todo entre el 14 de diciembre y el 22 de febrero.
LO QUE LE QUEDA AL CELTA
Es evidente que al Celta le ha pesado el hecho de tener una plantilla corta, inexperimentada y que jugó durante muchos meses jueves y domingo, con la carga que ello supone. Los vigueses necesitarán de más piernas y experiencia si en el futuro quieren tener mejores resultados. Por delante un calendario complicado, empezando por la visita a Villarreal este fin de semana. Los amarillos tienen prácticamente atada su plaza de Champions y no están en el mejor momento del año, pero un triunfo les aseguraría volver a la liga de las estrellas y quieren cerrarlo cuanto antes.
Tras eso, toca recibir al Elche, visitar el Metropolitano, enfrentar al Levante en Balaídos, viajar a Bilbao y cerrar el curso contra el Sevilla. A priori, en casa tiene las de ganar, pero son tres rivales que pelearán cada punto porque les va la vida en ello al estar los tres metidos de lleno en la lucha por la supervivencia. El Athletic podría llegar al partido en San Mamés sin nada que rascar y la buena noticia es que el Cholo Simeone seguro se guardará a muchas piezas ante el Celta, pues después vienen curvas para los colchoneros con la ida de Champions ante el Arsenal como siguiente cita.
18 puntos en juego y todo por decidirse. Los celtiñas necesitarán, previsiblemente, de un pleno de victorias en Balaídos para mantener vivo su sueño europeo. Despegarse la losa que tienen cuando juegan en casa será crucial para remontar y que, en el histórico del año, no quede en puestos de descenso como el peor local del campeonato. Este Celta tiene que ser león fuera y león en casa. Hora de sacar las garras.
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