Vídeo | Burgos-Deportivo: un empate con sabor a polémica
La batalla de Burgos acabó en tablas (1-1). El Deportivo de A Coruña rascó un punto en un encuentro de "cuchillo entre los dientes" marcado por un penalti señalado por el VAR que privó a los herculinos de un botín mayor.
El Deportivo agarró este sábado un empate (1-1) en su visita al Burgos que alarga a ocho sus jornadas consecutivas sin perder. A falta de solo cinco fechas para el final del campeonato, en un esprint donde cada acción defensiva vale su peso en oro, el equipo coruñés sobrevivió a un partido de trincheras. El peso de lo que había en juego derivó en una refriega intensa, jugada con el cuchillo entre los dientes, ante un rival que apenas había encajado once goles en su feudo en toda la temporada.
Bil Nsongo golpea primero
Aunque el Burgos salió en tromba, el cuarto de hora inicial se tiñó de color deportivista. Los hombres de Hidalgo se adueñaron de la posesión (llegando al 63%) y tradujeron ese dominio en ventaja. Bil Nsongo cazó un balón suelto en el área tras un centro atrás de Quagliata, quien había combinado previamente con Yeremay. Pese a que Luismi Cruz no logró rematar en primera instancia, el fabrilista no perdonó, sumando así su cuarto gol desde el pasado 1 de marzo.
El 0-1 espabiló a los locales, que empezaron a empujar al Dépor contra su propia portería. David González y Fer Niño avisaron con peligro, pero fue en el minuto 20 cuando Ferllo tuvo que intervenir por primera vez con acierto.
El VAR y la polémica del penalti
Cuando el partido parecía controlado, llegó la acción que marcará la semana en las escuelas de arbitraje. En un centro lateral, Quagliata despejó ante dos jugadores locales. Aunque el árbitro no señaló nada en directo y las repeticiones mostraban un salto limpio, el VAR llamó al colegiado para revisar un presunto golpe sobre Sergio González.
Para estupor del banquillo coruñés, se señaló un "penalti inexistente" que Curro Sánchez se encargó de transformar en el 1-1. Antes del descanso, Mario Soriano rozó el segundo con un latigazo que Cantero detuvo con una estirada felina.
Tensión hasta el último suspiro
La segunda mitad se reanudó a todo tren, con ambos equipos disputando cada balón como si en él residiera la llave del ascenso directo. Luismi Cruz estuvo a punto de culminar un eslalon antológico tras sortear a varios rivales, pero su remate cruzado se marchó desviado por poco.
Con el paso de los minutos, el dominio visitante se volvió estéril ante un Burgos cómodo en su área y buscando la contra. Hidalgo movió el banquillo dando entrada a Escudero por el amonestado Quagliata, y el lateral estuvo cerca de ver portería con dos disparos con intención, uno de ellos en el último suspiro.
En los compases finales, el corazón se puso en un puño para la parroquia herculina. Un cabezazo del exdeportivista Mollejo se estrelló en la cruceta y Atienza perdonó solo en el área. El Dépor también tuvo la suya tras una pifia de Cantero que Zakaria no logró controlar para encarar a puerta vacía.
Finalmente, el Deportivo se aferró a un punto correoso en una tarde que llegó a soñar más plácida. El equipo blanquiazul muerde y suma en una recta final de infarto, a pesar de una decisión arbitral que impidió que el botín fuera completo en tierras burgalesas.
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