La mayoría de los clientes de Escotet (Abanca) siguen en Venezuela
¿Cómo afecta la crisis desatada por el ataque de Estados Unidos contra el chavismo al dueño de Abanca? Le supone un riesgo reputacional, por sus vínculos históricos con el chavismo, pero también una gran oportunidad de negocio, dado que sigue siendo el mayor banco privado del país.
Hace décadas que Banesco, el holding del banquero hispano-venezolano Juan Carlos Escotet, dejó de ser un grupo venezolano con inversiones en el extranjero, para convertirse en un grupo multinacional con una filial muy peculiar en Venezuela.
El negocio en el país caribeño funciona hoy más como una pata más de la vasta red internacional del grupo. El centro de gravedad de la fortuna de Escotet está en Estados Unidos, Panamá y, sobre todo, Galicia y España.
En comparación con los números en estos tres estados, las cifras de negocio venezolanas son calderilla. Sin embargo, el papel de Venezuela en los negocios de Escotet sigue siendo clave a nivel simbólico y, por lo tanto, reputacional. Al fin y al cabo, es el origen del emporio y allí sigue prestando servicio a millones de personas.
De todos los cinco estados sudamericanos en los que opera Banesco (Panamá, República Dominicana, Estados Unidos, Curazao y Colombia), es en Venezuela donde posee la mayor cuota de mercado. Con todo, sus operaciones en otros estados, aunque menores en número de clientes, son muchísimo más importantes en lo económico porque se desarrollan en dólares o en monedas vinculadas a economías más sanas.
Venezuela
Banesco Banco Universal es el principal banco privado de Venezuela. La cuota de mercado supera el 10%. A junio de 2023 contaba con casi 4 millones de clientes. Al cierre de ese semestre acumulaba Bs. 14.343,1 millardos (billones) en activos totales, con un resultado neto de Bs. 1.273,2 millardos. Son cifras que parecen enormes, pero que si las transformamos en euros empequeñecen hasta hacerse casi irrelevantes para un banco transnacional. Los activos equivalen a solo 40,2 millones de euros.
Sus líneas de negocio clave son la banca minorista (cuentas, tarjetas, medios de pago) y los préstamos (consumo, vivienda y empresarial). Abanca no tiene banca comercial como tal en Venezuela; dispone únicamente de una oficina de representación en Caracas, centrada en dar servicio a la comunidad gallega-venezolana.
Panamá
Banesco Panamá es un banco de tamaño medio que en 2024 superó los 5.150 millones de euros en activos y obtuvo unos 58,3 millones de beneficio neto. Tiene unos 200.000 clientes y una cuota de mercado de aproximadamente 5% (préstamos y depósitos totales) según Fitch.
Sus negocios principales son el crédito hipotecario y el crédito comercial ( sobre todo para empresas medianas) y servicios digitales.
Más allá de las cifras, Banesco Panamá es una pieza clave en el emporio de Escotet. Ha sido y todavía es el nodo conector para las operaciones internacionales, funcionando como refugio para el empresariado venezolano que necesitaba mantener una plataforma para hacer negocios con el exterior o evadir sus bolívares ante la depreciación de la moneda venezolana.
Panamá ha sido históricamente una especie de Suiza latinoamericana, un país que durante décadas operó como paraíso fiscal. Hoy, tras los cambios implementados tras el estallido del escándalo de los Papeles de Panamá, ya no lo es, al menos no para la Unión Europea.
La opacidad del sistema bancario panameño permitió a las elites de Venezuela -algunas vinculadas al chavismo- poner a salvo sus fortunas y después moverlas a Estados Unidos o Europa. En ese proceso, el banco de Escotet jugó un papel destacado, algo que explica su relación ambivalente con la cúpula del regimen chavista y algunos sectores de la oposición.
El giro aperturista de las autoridades bancarias de Panamá le ha jugado alguna mala pasada a Banesco, que ha sido sancionada en el pasado por las autoridades panameñas por violar la legislación contra el blanqueo de capitales.
Estados Unidos
Banesco USA, con sede en Miami y presencia en Florida, es la filial estadounidense del grupo Banesco. En 2023 cerró el año con 3.505 millones € de dólares en activos y un beneficio neto de 23,3 millones €. Opera con 6 oficinas en Florida y Puerto Rico.
Sus líneas de negocio se enfocan en banca comercial y de inversiones: atiende al sector inmobiliario, medianas empresas y profesionales. Está orientada a dar servicios personalizados (Zelle, banca digital) a clientes hispanos y latinoamericanos con negocios en EE.UU. Muchos de sus clientes son venezolanos exiliados, una comunidad que en Florida roza las 200.000 personas. Hace unos años que las autoridades de Estados Unidos pusieron el punto de mira en la entidad por cuestiones relacionadas, como en Panamá, con el blanqueo.
Por su parte, Abanca USA (también con Miami) abrió en 2019 como sucursal internacional del banco gallega. Es mucho más pequeña que su primo Banesco USA: gestiona cerca de 920 millones € millones en activos y tiene unos 20 empleados.. Se dedica a banca internacional: acepta depósitos de clientes y ofrece préstamos. Sirve para canalizar parte de las inversiones en Europa de los venezolanos exiliados en Miami.
España
Tras comprar a precio de saldo Novagalicia, la entidad rescatada con dinero público producto del naufragio de las caixas, Escote ha sabido convertir a Abanca en uno de los grandes bancos españoles. Cuenta con unos 2,2 millones de clientes (personales y empresas), con más de 83.000 millones en activos y alrededor de 727 oficinas en España . En 2023 manejó un volumen de negocio total de 128.443 millones de euros y obtuvo un beneficio neto de 711,3 M€, que crecieron hasta hasta 1.203 M€ en 2024 .
Tras incorporar EuroBic (Portugal) y Targobank (España), Abanca se sitúa como el séptimo banco del conjunto de la Península Ibérica. Sus líneas principales son la banca minorista (depósitos, cuentas nómina, préstamos e hipotecas) y el crédito a empresas.
Entre el pragmatismo y la tensión con el Palacio de Miraflores
A mediados de los ochenta, el ex-empleado de Banca Juan Carlos Escotet dio sus primeros pasos como empresario independiente al establecer una firma de valores en Caracas. La jugada le salió bien y pasó a adquirir diversas entidades bancarias en crisis a costo reducido -una estrategia similar a la que ha aplicado en España. Logró finalmente integrar a su grupo a Banesco, la institución donde había trabajado como directivo en sus años formativos.
El chavismo temprano trajo bonanza para los banqueros de Venezuela. El sector bancario floreció prestando mucho dinero a un Estado que invertía sin medida, ejecutando un enorme programa de gasto social para redistribuir la riqueza en una sociedad muy desigual. Hugo Chávez gastaba como si no hubiera mañana y pagaba los intereses con los beneficios del petróleo, bajo la ilusión de que el crudo mantendría cotizaciones altísimas por siempre.
Consciente de que una coyuntura tan afortunada acabaría por esfumarse, los banqueros venezolanos, liderados por Escotet, expandieron sus negocios y diversificaron riesgos apostando por otros mercados en Centroamérica, el Caribe y Estados Unidos. Esa apuesta global funcionó como un escudo protector cuando el gobierno inició la ola de expropiaciones que golpeó a la banca, lo que desató el primer hundimiento del bolívar.
Las relaciones de Juan Carlos Escotet con el chavismo han sido un ejercicio de equilibrismo de alto riesgo. Muy pocos empresarios se han logrado mantener en el alambre durante más de dos décadas.
No se puede definir su postura como de oposición radical ni de oficialismo complaciente, sino más bien como una supervivencia corporativa basada en la baza de que Banesco siempre ha sido clave para que el sistema bancario privado de Venezuela no colapse definitivamente y, además, ha sido útil para que chavistas y grandes empresarios pusieran a refugio sus fortunas en otros país.
Un ejemplo de esta ambivalencia es que Escotet, siendo blanco de las críticas del mismísimo Hugo Chávez, fue el único magnate que acudió a darle el último adiós en su funeral.
En el pasado, Escotet ha mantenido canales de diálogo abiertos con el gobierno de Chavez y Maduro, asistiendo a reuniones en el Palacio de Miraflores cuando ha sido convocado. Eso sí, la relación ha tenido momentos de enorme tensión.
El propio Hugo Chávez, en su programa "Aló Presidente" en 2011, lo increpó directamente pidiendo que la banca entregara dinero al gobierno para préstamos agrícolas, y lanzó una velada amenaza de nacionalización: "Si no, dame el banco, compadre. Dime cuánto cuesta el banco, y lo nacionalizamos de inmediato".
Con todo, el punto más crítico ocurrió en 2018, cuando el gobierno de Nicolás Maduro ordenó la intervención administrativa de Banesco por 90 días y detuvo a once altos ejecutivos del banco, acusándolos de complicidad en el mercado negro de divisas. Aquella maniobra fue vista por muchos analistas como una medida de presión para forzar la mano de Escotet y vendiese el banco al Estado, o incluso para intentar nacionalizar la entidad, un riesgo que el banquero logró desactivar mediante negociaciones discretas y el apoyo de la diplomacia española.
A pesar de estos choques, Banesco ha seguido operando en Venezuela, lo que ha generado críticas de sectores de la oposición, sobre todo entre algunos exiliados, que ven en esa supervivencia una forma de cohabitación con el régimen.
Dado su cuota de mercado, el sistema de pagos de Venezuela depende en buena medida de la plataforma tecnológica de Banesco, lo que otorga a Escotet una carta de negociación poderosa; si Banesco se apaga, el comercio diario de Venezuela se traba. Es una relación de dependencia mutua donde el gobierno necesita la infraestructura del banco y el banco necesita la licencia del gobierno para no perder a millones de clientes que hoy tiene muy poco poder adquisitivo pero mañana vete tu a saber.
La estrategia de convivencia con el chavismo y expansión internacional para escapar de su influencia, ha permitido a Escotet mantener no solo Banesco, sino incluso expandir su fortuna en Venezuela durante la era chavista.
¿Qué pasará ahora? Las cifras muestran que Banesco sigue siendo clave para la economía de Venezuela. Con todo, pese a tener millones de clientes allí, el peso de Venezuela en el conjunto del holding es muy reducido, debido a la depreciación del bolívar.
El principal riesgo de la presente crisis para Escotet no es por lo tanto, económico, sino reputacional, debido a su ambivalente relación con el chavismo.
La crisis, además, abre una oportunidad de negocio para el banquero. Si Estados Unidos, como pretende, se hace con el control económico del país para explotar la industria petrolífera, es posible que el bolívar recupere valor, por lo que los millones de clientes que Banesco mantiene en el país podrían pasar a tener más peso en las cuentas globales.
Además, a nadie se le escapa que, debido a su presencia destacada en Estados Unidos y Europa, las entidades de Escotet están muy bien posicionadas para ser el vehículo de las posibles inversiones extranjeras en Venezuela.
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