El Gobierno rebaja el IRPF a los trabajadores con menores ingresos tras la subida del SMI a 1.221 euros
Se aprueba una bajada fiscal de hasta 591 euros a personas con salarios por debajo de 20.000 euros
El Gobierno ha aprobado una actualización del IRPF para evitar que los trabajadores con sueldos bajos pierdan poder adquisitivo por la reciente subida del salario mínimo. La medida beneficiará a quienes ganen menos de 20.000 euros brutos al año, con un ahorro de hasta 591 euros en la declaración de la renta.
La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, explicó tras el Consejo de Ministros que esta revisión permitirá que nadie que cobre el salario mínimo interprofesional (SMI), fijado en 1.221 euros mensuales en catorce pagas, tenga que pagar más impuestos. Según los cálculos del Ministerio, una persona con el SMI pagará este año unos 356 euros menos de IRPF que en 2025.
Un alivio fiscal centrado en las rentas bajas
Montero recordó que el objetivo del Ejecutivo es mantener una estructura fiscal progresiva. Desde 2019, el Gobierno ha reducido en 11.160 millones de euros el IRPF de cerca de diez millones de contribuyentes con menores ingresos. También subrayó que este enfoque supone “pedir un mayor esfuerzo a quienes más tienen” mientras se protege a los trabajadores con sueldos reducidos.
Fuentes del Ministerio señalaron que, con esta actualización, el Ejecutivo busca corregir el llamado “error de salto”, un efecto que podría hacer que quienes estén justo por encima del SMI acabaran pagando más impuestos que quienes lo cobran íntegramente. Hacienda considera clave esta corrección para que la subida del salario mínimo no se vea neutralizada por una mayor carga fiscal.
Una invitación que la patronal no aceptó
Durante la rueda de prensa, Montero lamentó que la patronal se desmarcara del acuerdo alcanzado con los sindicatos para elevar el SMI. “Esta deducción era una invitación clara a los empresarios para que firmaran el pacto”, reconoció, señalando su sorpresa por la negativa de la CEOE a sumarse al consenso.
El Gobierno tuvo en cuenta las recomendaciones del grupo de expertos del Ministerio de Trabajo, que propuso un alza del SMI de entre el 3,1% y el 4,7%. Finalmente, se optó por el tramo inferior, precisamente para reducir los posibles costes laborales para las empresas. Montero defendió que esa decisión buscaba facilitar el acuerdo social, algo que no se ha logrado pese a los esfuerzos del Ejecutivo.
Debate abierto sobre fiscalidad y salarios
La ministra insistió en que el Gobierno distingue entre la política de rentas y la política fiscal. “La aspiración es que el salario mínimo siga creciendo y alcance cuotas más altas, pero el debate sobre la tributación mínima debe abordarse de forma diferenciada”, afirmó.
La subida del SMI, que afecta a más de dos millones de personas en España y unas 90.000 en Galicia, ha sido bienvenida por los sindicatos CCOO y UGT, que la consideran esencial para reducir la desigualdad y compensar la inflación. Desde la patronal, en cambio, se advierte de que los incrementos sostenidos del salario mínimo podrían tener un impacto negativo en sectores con baja productividad, especialmente en el rural y el hostelero.
El Ejecutivo sostiene que la mejora del poder adquisitivo y la reducción fiscal en las rentas bajas impulsarán el consumo interno y contribuirán al crecimiento económico durante 2026. La medida llega en un contexto de expansión moderada y con la inflación bajo control, según los últimos datos del INE y del Banco de España.
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