Las borrascas dejan en la UCI al marisqueo: enero y febrero han "desalinizado" las rías
La ría de Arousa y el resto de las Rías Baixas se enfrentan a una crisis sin precedentes. La caída drástica de la salinidad tras el paso de borrascas como ‘Francis’, sumada a una gestión de los embalses dudosa para muchos y problemas estructurales de contaminación, ha dejado matado toda la siembra de las mariscadoras. El sector, exhausto tras años de crisis, advierte que la recuperación podría tardar hasta cuatro temporadas si no se toman medidas urgentes.
El inicio de 2026 ha marcado un punto de inflexión trágico para miles de familias que dependen del mar en Galicia. Lo que comenzó como un invierno lluvioso se ha transformado en una "riada histórica" que ha herido de muerte la productividad de las rías. El exceso de agua dulce, que ha desplomado los niveles de salinidad a mínimos incompatibles con la vida de los bivalvos, ha provocado mortandades masivas que en zonas como Noia alcanzan el 80% en el berberecho. En la ría de Arousa, el corazón del sector, la sensación es de desolación absoluta: el marisco está "muerto" o "tocado", incapaz de enterrarse en unos bancos que hoy huelen a putrefacción.
LA RÍA EN LA UCI
La situación en la ría de Arousa es calificada por los profesionales del sector como "catastrófica". Rosalino Díaz, presidente de la Cofradía de Vilanova, describe un escenario desolador donde el marisco está tan débil que ni siquiera es capaz de enterrarse tras ser sembrado, quedando expuesto en la superficie hasta desaparecer. Por su parte, Xoaquín Rubido, presidente de la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA), denuncia que la ría está "en la UCI" debido al abandono de la Xunta de Galicia a la hora de enfrentar problemas estructurales como la menor renovación de las aguas y la contaminación.
Los mariscadores describen fondos marinos cubiertos de lodos y restos traídos por las riadas, un escenario agravado por la falta de corrientes que antes limpiaban los arenales. La PDRA incide en que la tasa de renovación del agua ha disminuido drásticamente, lo que hace que los contaminantes permanezcan más tiempo y el marisco, ya debilitado por la falta de alimento (fitoplancton), sucumba ante cualquier estrés ambiental.
AGUA DULCE PERO MORTAL
El río Ulla, con un caudal desbordado por las lluvias persistentes, ha inyectado ingentes cantidades de agua dulce en la ría de Arousa, alterando su equilibrio biológico. María Porto, presidenta de la Agrupación de Marisqueo a Pé de Carril, relata que los muestreos realizados tras las borrascas de enero y febrero solo han confirmado el "desastre total": el marisco está muerto en su práctica totalidad, incluso la cría más pequeña que suele ser más resistente.
En Carril, la ubicación geográfica en la desembocadura del Ulla los convierte en los primeros en sufrir las consecuencias de los temporales. Las agrupaciones han tenido que anular días de trabajo y meses completos de actividad ante la inexistencia de producto comercializable. La almeja babosa y la fina han sido las más afectadas, dejando a las cofradías sin ingresos para afrontar los gastos corrientes y las cuotas de la Seguridad Social.
Vídeo de un buzo encontrando navajas muertas en el fondo de la ría /Inma Rodríguez
CONTROL DE EMBALSES
La gestión de los embalses se ha convertido en el centro de las críticas. Tanto en la ría de Muros e Noia con el río Tambre, como en Arousa con el Ulla, los profesionales denuncian que las aperturas de compuertas no siguen protocolos vinculados a los ciclos de marea, lo que agrava la pérdida de salinidad.
Inma Rodríguez, presidenta de la OPP20 Illa de Arousa, aporta datos alarmantes: las mediciones de salinidad en febrero llegaron a situarse en un nivel de "cero" durante tres días consecutivos en algunas zonas. "El agua del mar está dulce", afirma Rodríguez, señalando que mientras el bivalvo necesita un mínimo de 30-35 para sobrevivir, se han registrado niveles de 5 e incluso inferiores.
Desde la PDRA se exige una norma de "desencoro" obligatoria que regule el caudal de forma demoduladora y teniendo en cuenta las previsiones meteorológicas. Además, se reclama con urgencia el dragado de Os Lombos do Ulla para recuperar las corrientes naturales y evitar que los sedimentos y la contaminación se estanquen en los bancos marisqueros.
Según datos recogidos en Intecmar, se pueden interpretar los siguientes puntos sobre salinidad:
- Mínimos históricos: En puntos específicos como Carril y A Illa de Arousa, la salinidad llegó a caer cerca de cero durante los episodios de lluvia más intensos de finales de mes.
- Causa: El alto volumen de agua dulce aportado por los ríos (especialmente el río Ulla) superó la capacidad de mezcla de la ría, provocando una desalinización superficial severa.
- Situación a mediados de febrero: Según datos de las estaciones del Intecmar, la salinidad en capas superficiales (0-5m) mostraba signos de recuperación gradual, situándose en torno a 21.9 PSU en superficie, mientras que en profundidad (10m) se mantenía más estable cerca de los 31.8 PSU
Millones de euros "enterrados" y un futuro hipotecado
El impacto económico es devastador. Las cofradías realizan inversiones anuales ingentes para repoblar sus arenales; en el caso de Carril, se invierten entre 60.000 y 70.000 euros anuales en semilla comprada con los fondos de los propios mariscadores. Teniendo en cuenta que el bivalvo tarda entre un año y medio y dos años en alcanzar la talla comercial, la pérdida actual supone que se han "tirado" las inversiones de los últimos dos ejercicios.
Inma Rodríguez advierte que el sector está "fundido" y que se van a encadenar hasta cuatro campañas perdidas (desde las riadas de late 2023 hasta las actuales de 2026). Esta situación está provocando un abandono masivo de la profesión: en Carril, de 97 personas apenas quedan poco más de 50 activas, ya que los ingresos no llegan ni para cubrir el salario mínimo ni los costes de explotación.
Estado general de las rías: Un sector en alerta roja
El informe sobre el "Estado General de las Rías" confirma que el impacto de la borrasca Francis y el tren de temporales de 2026 ha sido crítico en todas las Rías Baixas. La Consellería do Mar, a través de la conselleira Marta Villaverde, reconoce la gravedad y no descarta que la mortalidad total de este año supere a la gran crisis de finales de 2023.
A continuación, se detallan los indicadores del primer mes de 2026:
| Indicador | Dato Real (Enero/Febrero 2026) | Tendencia |
|---|---|---|
| Facturación Lonjas | ~22 millones de euros (Enero) | -16% vs 2025 |
| Volumen de Capturas | 3.700 toneladas | -12% vs 2025 |
| Ayudas Convocadas | 2,2 M€ (Regeneración) + 8 M€ (Productividad) | En trámite |
| Pérdida Semanal | ~1 millón de euros por semana de borrascas | Estimado |
Fuente: Xunta de Galicia / Informe Estado General Rías 2026.
El sector marisquero gallego pide ahora la declaración de zona catastrófica o la articulación de ayudas directas (no solo paros biológicos) para evitar la desaparición de un modo de vida que es el motor económico de las comarcas costeras. Sin medidas urgentes contra la contaminación de las cuencas y una regulación estricta de los vertidos y embalses, el futuro de la ría de Arousa y del resto de Galicia pende de un hilo de salinidad cada vez más escaso.
Escribe tu comentario