La Xunta suspende las quemas de rastrojos pese a que el riesgo de incendios no es alto
La Consellería do Medio Rural prefiere curarse en salud ante la primera racha de jornadas sin lluvias y con viento en lo que va de año.
La Consellería do Medio Rural decretó este martes la suspensión inmediata de cualquier quema de restos vegetales en toda la comunidad, una medida de emergencia que llega mientras el balance acumulado del año ya supera las dos mil hectáreas calcinadas y con el verano aún lejos del horizonte.
El campo gallego amanecía este 24 de marzo sin posibilidad de encender un solo fuego autorizado. La Consellería do Medio Rural anunció en la jornada de hoy la paralización temporal de todas las comunicaciones y autorizaciones de quema de restos agrícolas y forestales en Galicia, vigente desde este mismo miércoles y sin fecha de levantamiento fijada. La decisión no es arbitraria: los técnicos de la Xunta evaluaron la evolución meteorológica y concluyeron que los indicadores de riesgo aconsejaban actuar antes de que cualquier llama escapara al control.
La medida no afecta, sin embargo, a las denominadas quemas prescritas controladas que ejecuta el Servizo de Prevención e Defensa contra os Incendios Forestais (SPIF). Estos trabajos, planificados con antelación y respaldados por los medios de extinción necesarios, continuarán desarrollándose con normalidad. El resto de los ciudadanos —agricultores, propietarios forestales y cualquier particular que habitualmente recurre a las quemas para limpiar sus fincas— deberá esperar a que las condiciones mejoren.
La meteorología, detrás de la decisión
El factor determinante para adoptar esta medida preventiva es el comportamiento del viento. En los últimos días predomina en Galicia la circulación de componente nordeste, un patrón que, aunque tiende a despejar los cielos en las Rías Baixas, reseca la vegetación fina y eleva el riesgo de propagación de cualquier foco que se inicie. Las temperaturas suaves previstas para esta semana —máximas de entre 18 y 20 grados en el sur de la comunidad, especialmente en Ourense y las Rías Baixas— no compensan ese efecto desecante. MeteoGalicia apunta además a una mayor inestabilidad hacia el final de la semana, con probabilidad de lluvias en el norte a partir del jueves, algo que podría aliviar parcialmente la situación, aunque la humedad típica de marzo ya actúa como freno natural frente a los grandes incendios.
La Xunta recuerda que el Índice de Riesgo Diario de Incendio (IRDI) se mantiene en niveles bajos o moderados en la mayor parte del territorio, pero que eso no implica relajarse. El mapa del IRDI se actualiza cada día por zonas climáticas y constituye la herramienta de referencia tanto para las autorizaciones de quema como para la planificación de la defensa del monte. Que el riesgo sea moderado hoy no significa que no pueda dispararse mañana si el viento arrecia.
El rastro de los últimos incendios
El contexto reciente justifica la precaución. Solo en las últimas semanas, Galicia ha registrado varios focos que recuerdan la fragilidad del territorio. El más cercano en el tiempo es el que se produjo este mismo fin de semana en el límite entre Cuntis y A Estrada (Pontevedra), donde ardieron 1,7 hectáreas de monte. Antes, el 17 de marzo, un incendio en la parroquia de Requiás, en el municipio ourensano de Muíños, afectó a casi 23 hectáreas de monte raso dentro del Parque Natural da Baixa Limia-Serra do Xurés, uno de los espacios naturales protegidos más importantes del sur de Galicia.
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