"Los nuevos contratos de leche en Galicia son una sentencia de muerte para las granjas"
Los ganaderos gallegos denuncian una imposición unilateral de precios por parte de la industria que, según dicen, amenaza con el cierre de cientos de explotaciones en los próximos cuatro meses. Mientras tanto, las importaciones de leche a bajo coste desde Francia y Portugal sustituyen las carencias que no cubren las explotaciones gallegas.
El campo gallego vuelve a protestar por los precios que se pagan por litro de leche. Lo que hasta hace poco parecía un periodo de estabilidad, con precios que permitían cubrir costes y garantizar una renta digna, se ha transformado en un conflicto entre productores e industrias lácteas. El foco de la disputa se centra en las propuestas de contratos para los próximos cuatro meses, las cuales contemplan bajadas drásticas en el precio del litro de leche en origen. Mientras que los ganaderos consideran que un precio justo debería situarse en niveles que compensen la inflación galopante, la industria propone recortes que, en muchos casos, sitúan el pago por debajo de los costes de producción, algo prohibido por la Ley de la Cadena Alimentaria. Esta situación se ve agravada por una entrada masiva de excedentes europeos que las empresas utilizan para presionar a la baja el producto local.
Rebajas de hasta 11 céntimos
La principal queja de los productores es la total ausencia de una negociación real. Según denuncian representantes de organizaciones agrarias como FRUGA y Unións Agrarias (UUAA), las empresas presentan las ofertas de forma unilateral sin permitir negociación alguna, denuncian desde estas fuerzas sindicales.
Las cifras de la rebaja ofrecen una magnitud de recorte que oscila entre los cinco y los once céntimos por litro con respecto a los contratos anteriores. Según los datos ofrecidos por los ganaderos con los que ha contactado Galiciapress, se estima una reducción media de entre 6 y 7 céntimos para el próximo cuatrimestre.
Además de esto, existe una “discriminación” por tamaño entre las diferentes explotaciones. Las granjas pequeñas y medianas son las más castigadas llegando a percibir hasta 10 céntimos menos por litro que las grandes granjas. Y hablamos de un producto de idéntica calidad, aseguran los productores.
A esta rebaja se suma la sombra de un comportamiento coordinado. Los productores señalan que todas las empresas han lanzado ofertas a la baja simultáneamente, lo que consideran un "modus operandi" propio de un cártel para forzar la competencia desleal.
Detrás de esta estrategia está también el incremento en las importaciones de leche. En diciembre de 2025, la entrada de leche desnatada aumentó un 150%. La industria aprovecha los excedentes de países como Francia y Portugal —que al ser excedentarios sacan el producto a bajo precio para no distorsionar su mercado interno— para abaratar el coste de la materia prima en España, un país que estructuralmente es deficitario.
Costes al alza y beneficios a la baja
Desde la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FENIL) se señala que el mercado europeo atraviesa una fase de corrección por exceso de producción. Este hecho hace que la industria española pierda competitividad frente a los excedentes que entran a precios reducidos. Sin embargo, los productores gallegos tildan estos argumentos de "excusas". Denuncian que, mientras el precio que reciben ellos baja, los precios en los lineales de los supermercados se mantienen y la demanda interna sigue siendo superior a la producción nacional.
La consecuencia más inmediata es la inviabilidad económica de las granjas. El sector se enfrenta a una "tormenta perfecta" con una reducción de ingresos por la bajada del producto final, por un lado. Por el otro, tenemos un encarecimiento de los insumos (costes de producción) entre 5 y 7 céntimos por litro. Detrás está el aumento de precios en los abonos químicos, nitrato y urea, básicos para el cultivo de alimentos para el ganado.
Al final, esto suele traducirse en el cierre de explotaciones por falta de rentabilidad. Solo el año pasado desaparecieron unas 180 granjas en Galicia, y el ritmo de abandono amenaza con alcanzar las 1.500 en tres años si no se revierte la situación.
La crisis energética y el factor Irán
La relación entre la crisis de los combustibles derivada de la guerra en Irán y el sector lácteo es directa en cuanto a costes, pero cuestionada como motivo para bajar los precios al ganadero. Si bien es cierto que el conflicto ha disparado el precio del gasóleo agrícola y el transporte, los productores consideran que esto debería ser motivo para subir el precio de la leche, no para bajarlo.
La industria alega que debe bajar el precio pagado al productor para suplir el incremento de sus propios costes energéticos y logísticos. No obstante, desde los sindicatos agrarios se apunta a la especulación: el combustible que se comercializó al inicio del conflicto se había comprado previamente a precios más bajos. Además, las bonificaciones fiscales del Gobierno en el gasóleo solo benefician directamente a agricultores y transportistas, pero no han servido para que la industria suavice sus exigencias de bajada a los productores.
El sector lácteo gallego se encuentra en una encrucijada crítica. La falta de mecanismos transparentes para la formación de precios y la posición de la industria han dejado a los ganaderos en un contexto de indefensión. La paradoja es que en una comunidad pionera en producción, las granjas cierran mientras entra leche foránea a precios que los sindicatos tildan de "ilegales" por estar por debajo de los costes de origen. Sin una intervención de la Administración y de los organismos de competencia, el próximo cuatrimestre podría suponer un punto de no retorno para la sostenibilidad del rural gallego, apuntan los productores.
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