Ourensano nacido en Vilagarcía (1978). Coordinador de Galiciapress desde 2018. Licenciado en Periodismo por la USC (2000) , Diploma de Estudios Avanzados en Comercio Electrónico por la UDC (2002) y Máster en Publicación Electrónica por la City University London (2004). Ex-miembro de las directivas del Colexio Profesional de Xornalistas de Galicia y del Sindicato de Xornalistas de Galicia.
Si el propio PSdeG no cree en sus posibilidades de victoria en unas autonómicas, ¿cómo va a creerlo la ciudadanía?
Hagan conmigo este experimento.
Busquen en Google imágenes “Besteiro” e “Inés Rey”. La última foto que encontrarán es de enero de 2025, cuando la alcaldesa de A Coruña se paseó junto al entonces candidato a liderar el PSdeG para respaldarlo.
Busquen en Google imágenes “Besteiro” y “Abel Caballero”. La última foto que encontrarán es de junio de 2025, cuando el alcalde de Vigo celebró 18 años en el cargo.
“¿Aguantará Besteiro como líder del PSdeG?”, le pregunté a un colega cuando arreciaba la tormenta del caso Tomé, a cuyo rebufo Rey, Caballero -en menor medida- y otros dirigentes del partido criticaron la gestión de la crisis por parte de Besteiro y su equipo.
“El problema del PSdeG no es Besteiro, el problema es que, si no es él, ¿a quién ponen?”, me respondió ese compañero.
¿Puede un partido gallego afrontar con mínimas garantías unas elecciones a la Xunta si sus principales alcaldes apenas se dejan ver con su jefe?
Poder puede. Incluso puede acabar siendo parte de la coalición de gobierno, cosas más raras se han visto en política. Dista mucho, eso sí, de ser la situación ideal; sobre todo cuando el PSdeG, bajo el timón de Besteiro está en mínimos históricos en el Parlamento de Galicia y, además, el mandato de Pedro Sánchez, el gran valedor del lucense, parece tambalearse.
La alcaldesa de A Coruña, pese a respaldar a Besteiro en el Comité Nacional del sábado, no dudó en criticarlo en público. No solo por la gestión de las acusaciones de acoso sexual contra el ex-presidente de la Deputación de Lugo, también por el cese de la subdelegada del Gobieno en A Coruña sin, asegura, consulta previamente a ella y a otros alcaldes. En la provincia no se pueden tomar decisiones sin nuestra aquiescencia, vino a decir, marcando territorio ante el secretario xeral y el líder provincial, Valentín González Formoso, que también respaldó a Besteiro. Los enviados de Abel Caballero también dieron palos al líder gallego pero nadie pidió su dimisión.
Superada lo peor de la crisis, no hay dudas de que Besteiro sobrevivirá esta primera embestida del caso Tomé. Lo cual tiene no poco mérito de la gestión de los tiempos por parte de su equipo, por cierto; pues hubo jornadas en las que pocos daban un duro por su continuidad.
Además, la endeblez del liderazgo del PSdeG no es culpa de Besteiro, al menos no solo de él; el partido la arrastra desde el bipartito y es fácil de explicar.
Ningún alcalde con perfil alto quiere dar el paso adelante y asumir el liderazgo del PSdeG si eso implica, como es natural, ser cabeza de cartel a la Xunta.
Ningún alcalde con perfil alto quiere dar el paso adelante y asumir el liderazgo del PSdeG si eso implica, como es natural, ser cabeza de cartel a la Xunta. Prefieren tener opciones de revalidar su alcaldía -como lleva haciendo Abel Caballero 18 años- que ser cabeza de cartel de un partido que, salvo gran sorpresa, será incapaz de formar gobierno.
Formoso fue líder del PSdeG durante tres años pero cuando se aproximaban las elecciones autonómicas el partido rescató a Besteiro del baúl de los recuerdos mientras Formoso sigue cómodamente de alcalde de As Pontes y presidente de la Diputación de A Coruña. En contraposición, imagínense que mañana le proponen al alcade de Ferrol encabezar las listas del PPdeG a la Xunta.
Si a esta falta de ambición le unimos que la fórmula ganadora en el socialismo de Vigo y de A Coruña ha sido históricamente un hiperlocalismo que pasa con el enfrentamiento con la otra gran ciudad del país y la Xunta, el resultado es el que es.
Un PSdeG desunido, donde todos se miran por el retrovisor unos a otro y una década ya como tercera fuerza del país.
En definitiva, Besteiro sobrevive pero las dudas del PSdeG siguen siendo las mismas que había en la época de Pachi Vázquez, Gonzalo Caballero o Formoso.
Entre otras, ¿el líder es líder porque es la mejor opción o porque ningún alcalde urbano se atreve a dar un paso adelante? y, sobre todo, si el propio PSdeG no cree en sus posibilidades de victoria en unas autonómicas, ¿cómo va a creerlo la ciudadanía?
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