Ana Corredoira, portavoz del PSOE de Palas de Rei: "El PSOE gallego llegó tarde al 'No' a Altri"
Ana Corredoira es la portavoz del grupo municipal socialista en el Concello de Palas de Rei, pero también es vecina, madre, ganadera y una persona que, "desde el minuto cero", mostró sus recelos contra el proyecto que Altri quería poner en marcha en su municipio. La edil socialista atiende a Galiciapress para celebrar, "con cautela", el archivo del proyecto de la celulosa, que supone un primer paso fundamental para enterrar "un modelo depredador del territorio sin límites". Corredoira es autocrítica con la gestión tibia que se hizo desde un primer momento desde el aparato del PSdeG y anima a seguir muy vigilantes con los movimientos de los próximos meses, a la espera de saber si la Xunta dará a conocer el contenido del presunto acuerdo alcanzado con la firma lusa.
Han sido días muy intentos y de mucho análisis en Palas de Rei. ¿Cómo recibisteis el anuncio del pasado viernes en el PSOE de Palas?
Somos tres compañeras las que formamos el grupo municipal y, lógicamente, acogimos la noticia con muchísima felicidad, porque entendemos que es un primer paso que recoge la importancia de lo que es el movimiento social de lucha y de oposición frente a este proyecto. Este fue un movimiento vecinal, fue un movimiento social, fue un movimiento que dijo "hasta aquí", porque no podemos tolerar ni permitir una amenaza de esta magnitud a nuestro territorio y a nuestro modelo de vida. Somos partícipes también de esa alegría porque al final somos también vecinas: vivimos aquí, trabajamos aquí, tenemos ese apego en lo que se refiere a la defensa de nuestro territorio y de nuestro modelo de vida.
Aunque es un paso importante sabemos que la batalla no ha terminado y hay que mantener cierta prudencia, aunque con el lujo de celebrar un poquito porque han sido años muy intensos y duros. Nosotras, que estuvimos convencidas desde el minuto cero, desde que se conocieron los primeros datos del proyecto y lo que implicaría para Palas y el conjunto del territorio gallego, estamos contentas y satisfechas sabiendo que finalmente estamos más cerca del final de un proyecto que representa casi una imposición. Pero si algo se ha evidenciado en estos años es que no decimos ‘No’ al desarrollo industrial de Galicia, y más en nuestro caso, que vivimos en el interior, en el rural, y sabemos que necesitamos un desarrollo industrial que sea respetuoso, sostenible, y que ponga en valor nuestro territorio y recursos, haciendo un uso responsable de ellos y respetando el modelo de vida que tenemos aquí.
Tú conoces mejor que nadie la realidad de los ganaderos y agricultores de la zona. ¿Qué os trasladaban desde el sector primario y otras economías que se podían ver afectadas por Altri?
En un primer momento había división porque algunos nos consideran una zona rural y deprimida. Algunos usaron ese argumento como una zona de escaso desarrollo, con poca densidad de población y con un problema a medio-largo plazo. La cuestión es que cuando se puso sobre la mesa un proyecto de esta magnitud, con las implicaciones que tiene a nivel ambiental, ecológico, con ese nivel de consumo de recursos, a nivel de contaminación... todo esto supone un modelo de ordenación del territorio muy determinado, que es algo que desde el sector primario tenemos que entender y valorar como un perjuicio muy potente.
En Galicia tenemos un problema bastante severo con respecto a lo que es la gestión del territorio, porque no existe y no hay voluntad de plantear un plan de ordenamiento que favorezca y priorice el uso agrario de aquellas tierras que realmente se pueden poner a disposición de la producción de alimentos. Para el sector esto es un hándicap y un limitante muy potente. Proyectos como Altri, que promueven el monocultivo de eucalipto, un modelo depredador del territorio sin límites, porque estamos viendo que, a pesar de la moratoria vigente, no deja de crecer la superficie que ocupa esta especie forestal, son causa de la sangría que está viviendo el sector ganadero año tras año. Tenemos un problema social, un problema socioeconómico al que no se le hace frente de forma decidida, mientras se apuesta por modelos industriales que claramente representan una agresión para el propio modelo de vida que tenemos aquí.
Desde nuestro sector lo que tenemos es que exigir que el sector agroganadero sea primordial en la gestión pública. Somos un sector que no solamente mantenemos vivo el territorio y que proporcionamos alimentos de calidad y seguros a la población. Deberíamos estar en la primera página de todas las agendas públicas. Y frente a todos estos modelos nocivos, que lo único que promueven precisamente es la destrucción de puestos de trabajo en nuestro sector, nosotros lo que decimos es un fuerte ‘Sí’ a la producción agroganadera, a la producción agroganadera familiar concretamente, que sigue siendo el modelo mayoritario en nuestro territorio. Y también ‘Sí’ a un modelo industrial que ponga en valor ese sector agroganadero, que empodere y que genere un valor y una riqueza que permanezca en el territorio, que eso es lo que hace el sector agroganadero: generar una riqueza que realmente impacta positivamente en el territorio.
Entonces, todos esos beneficios que mencionaban los grupos favorables al proyecto, sobre la creación de empleo, la industrialización… ¿no compensarían los efectos de la llegada de Altri?
Hemos visto como desde que se presentó el proyecto fueron bailando las cifras hasta que se pudo ver más en detalle las características y alcance del plan. Los puestos de trabajo fueron bailando y fueron un reclamo muy potente y un argumento para defender el proyecto en una comarca en la que prácticamente no existe paro, en una comarca con una fuerte demanda de personal para el sector primario o el sector servicios. ¿Impacto a nivel de creación de empleo en nuestra comarca? Realmente, desde un punto de vista analítico y objetivo, no parece que sea un justificante ni una problemática que ahora mismo pueda preocuparnos en la comarca o en nuestro entorno.
Probablemente un proyecto de estas características influiría negativamente en el empleo, destruyendo puestos de trabajo en los sectores económicos de nuestra comarca por la presión que ejercería un modelo industrial sobre el que hay que considerar también el tipo de puestos de trabajo que crearía, el tipo de perfiles demandados y de qué manera se cubrirían esos perfiles. Creo que en las zonas rurales y las personas que vivimos en ellas estamos acostumbradas a esto de tener que agarrarse a un clavo ardiendo como última salvación, pero no se trata de eso. Quien defiende este proyecto no conoce la estructura de nuestro territorio, las demandas, las necesidades que tenemos y lo que desde estos territorios y desde los sectores económicos que mantenemos la vida en el territorio estamos demandando a las administraciones.
Lo que denuncian los colectivos vecinales y ecologistas es que el ‘No’ a Altri podía ser argumentado por muchas cuestiones, desde la eucaliptización hasta el consumo de agua, pero que fue la conexión a la red eléctrica la que puede significar el fin del proyecto.
Y, además, sigue siendo una reducción de todo lo que implica. Desde el grupo municipal lo que planteamos es cuáles son los proyectos que la Xunta tiene para la provincia de Lugo a nivel industrial. Pues está claro que nada. Y si la salida era Altri, entonces tenemos un problema más grave. Hay que entender que el proyecto de Altri no era viable ni desde el punto de vista económico, ni ambiental, ni social, es una realidad que se lleva manifestando desde hace muchos años. Lo que decimos es que no hay una apuesta por el desarrollo industrial del interior y del rural gallego, ni hay una propuesta viable para ese desarrollo industrial.
Al final, te encuentras con argumentos vacíos y confrontaciones y ataques entre administraciones gobernadas por distintas siglas políticas. Esa es la cuestión. El debate se convirtió básicamente en eso y Altri fue un arma que se utilizó para avivar esa confrontación entre administraciones, entre partidos políticos y en la que tuvo que ser la población civil, desde el nacimiento del río hasta la ría de Arousa, los que pusieron sobre la mesa conocimiento, investigación y muchísimo trabajo técnico para demostrar que Altri no era viable y que no era una solución para el interior gallego, sino todo lo contrario, lo que representaría sería la destrucción de hábitats naturales, un consumo excesivo de recursos, destrucción de empleo y, probablemente, una depresión muchísimo mayor de la que a veces se alude para referirse al interior gallego de la que podamos imaginar.
RECOGIDA DE CURRICULUMS Y ESPECULACIÓN
Mencionas a la Xunta, pero imagino que también habrá mucho que decirle al gobierno municipal. Desde fuera da la impresión de que se fiaba prácticamente toda la economía de Palas a que esto cristalizase.
Totalmente. Nuestra crítica desde el primer momento fue muy decisiva. Los representantes públicos tenemos una responsabilidad y un compromiso muy fuerte en el momento en el que asumimos un cargo y nos mostramos muy cautelosos en el sentido de que hicimos varias llamadas de atención al gobierno local advirtiendo de que no se podía hacer un posicionamiento tan decidido y propaganda sobre un proyecto industrial, sobre una iniciativa privada, sin conocer las implicaciones, sin dar respuesta a las demandas y a la preocupación de la ciudadanía.
Los vecinos mostraron su preocupación e inquietudes desde el principio, solicitaron información, encuentros… Las primeras informaciones eran realmente alarmantes, y eso sin conocer el proyecto, pero se daba por sentado que era algo que había que apoyar sí o sí. Incluso el gobierno local llegó a hacer pública la recogida de currículums para trabajar en esta industria. Nosotros hicimos varias llamadas de atención, solicitamos una junta de portavoces, censuramos, cuestionamos y criticamos en muchas ocasiones el comportamiento como administración por la responsabilidad y el compromiso que tiene que tener su actitud, su valoración y su trabajo en referencia a la gestión o el manejo de este proyecto. A nosotros siempre nos pareció que fue muy irresponsable en muchos momentos y que no se escuchó y no atendió a las peticiones y a las demandas de la vecindad.
Al hilo de esa recogida de curriculums cuando todavía no se había puesto ni la primera piedra, también hay que considerar que toda la polémica en torno a Altri pudo tener ramificaciones en otros ámbitos, incluso en el de la vivienda. ¿Percibisteis un punto de especulación con este proyecto? Pienso en los alquileres con los potenciales operarios de la planta o similar…
En el debate público se levantaron muchas columnas de humo con respecto a lo que podía implicar. Esto puso sobre la mesa otro tipo de debates relativos a la realidad de nuestro ayuntamiento y las necesidades que hay ahora mismo. La vivienda, como sucede en otras muchas localidades y ciudades gallegas y del Estado, es un problema también aquí. El acceso a una vivienda, a la vivienda disponible, la situación de muchos inmuebles que están en la villa, la situación de muchas aldeas y de muchas zonas rurales, la falta de servicios o el deterioro de los servicios públicos en el concello...
Se pusieron de manifiesto muchas necesidades y realidades sobre las que hay que trabajar y poner el foco, en lugar de poner todas las cartas para la empresa privada, con una multinacional y una industria que el único objetivo que tiene, y así lo describe manifiestamente en su proyecto y en su documentación, es un modelo extractivista que pretende una ubicación estratégica que le permita acceder de forma rápida y barata a los recursos que precisa, ya sean agua o madera, y que si el día de mañana, por lo que sea, esos intereses cambian, lo que va a hacer va a ser levantarse, marcharse a otro país o a otro continente, dejando una situación que nada tiene que ver con la situación de partida.
Pensemos en la ubicación que planteaba el proyecto, en el consumo de agua que declaraba el proyecto, en los niveles de contaminación que declaraba el proyecto… Analizando de forma objetiva toda esa información, es imposible, imposible pensar que una administración, que un gobierno, haga una apuesta tan clara, tan rotunda y una defensa tan contundente de un proyecto así.
Justo el mes pasado, los socialistas gallegos exigían a Rueda que hiciera público un presunto acuerdo secreto con Altri y aclarase si, en el caso de no llegar a cristalizar el proyecto, tendrían que indemnizar a la firma portuguesa. ¿Tenéis constancia de algún pacto en este sentido?
Lo que hay es que exigir transparencia. Fue la transparencia precisamente la que brilló por su ausencia en todo este procedimiento, desde el primer momento, desde que se declaró como un proyecto estratégico. En los últimos meses ya vimos algunos movimientos extraños con respecto a la externalización de las autorizaciones ambientales podríamos pensar que podría afectar al hecho de sacar adelante este proyecto.
Pensemos también en que recientemente se disolvió Impulsa Galicia, la sociedad público-privada promotora del proyecto. Pensemos en que el TSXG admitió a trámite la petición para que la Xunta hiciese público ese documento en el que se recogían clausulas y acuerdos entre la administración y la empresa. Hay que exigir, y la ciudadanía debe hacerlo así, transparencia a una administración pública que está poniendo en juego el futuro de toda una comarca y, por extensión, de muchísima población hasta la ría de Arousa, que gravemente se vería afectada si se llega a implantar en el alto Ulla una industria de esas características. Transparencia y responsabilidad en el ejercicio de la labor pública de representación.
"LA SENSACIÓN ERA CASI DE ABANDONO; LLEGAMOS TARDE A NIVEL AUTONÓMICO"
En un primer momento, el PSOE, al menos a nivel autonómico, tuvo una postura un tanto equidistante, sin criticar el proyecto de Altri pero tampoco sin darle su apoyo expreso, justo en un momento donde la sociedad pedía un posicionamiento claro. ¿Le pudo quitar apoyos esa indecisión y el hecho de no formar parte de las protestas junto a otras figuras de la política?
La sensación era, un poco, casi de abandono en un momento muy inicial, en el que desde el grupo municipal nos manifestamos de una forma clara y contundente. Le trasladamos a la opinión pública cual era nuestra postura y nuestra línea de trabajo con respecto al proyecto. Llegamos tarde, sí. Llegamos tarde a nivel autonómico al proyecto; no hubo un posicionamiento, creo yo, acorde a lo que la sociedad gallega estaba demandando. A veces posicionarse, lógicamente, es sí o no. No valen las medias tintas y las posturas equidistantes en este tipo de cuestiones son complejas.
Lógicamente, hay que tener un argumentario, una postura definida, para salir ante cámaras y micros. Eso lo puedo entender, pero, seguramente, había ya material suficiente para hacerlo. No se hizo así. Tuvimos muy rápido el apoyo y un trabajo extraordinario de las Xuventudes Socialistas, que rápido se desplazaron, que rápido entendieron que este proyecto no era lo que Palas necesitaba, no era lo que Galicia necesitaba. Hicieron un trabajo extraordinario, ejemplar, y yo creo que es una transferencia también de lo que la política dice, lo que la ciudadanía demanda de las personas que están en política y que aspiran a hacer cosas por Galicia.
¿Creéis que fue una decisión señaladamente de Besteiro o del conjunto de la cúpula del PSdeG el optar por no mojarse en un primer momento?
Desconozco la dificultad que existía en aquel momento para establecer un argumentario de trabajo de cara a la opinión pública. Desconozco la dificultad de esa gestión. A lo mejor con la otra administración central, que era de las más implicadas en este procedimiento a través del Ministerio de Industria, etcétera. Desconozco las razones, desconozco la estrategia, por lo que es difícil justificarla o no. Yo, a nivel personal, no la justifico, pero me faltan herramientas de valoración. Seguramente el sentir en una gran parte del electorado de este partido político es que no fue lo suficientemente atendido, o no sintió un trabajo de contundencia. No sé, se podría que haber puesto el acelerador en ese proceso en un tema de tanta trascendencia donde había que estar. Había que estar.
El anuncio de la Xunta no supone en ningún caso un carpetazo definitivo al proyecto; ahora vienen tres meses de presión tanto de los detractores como de los que están a favor de Altri. ¿Cómo crees que serán estos meses en Palas?
Esta es una primera batalla ganada, pero el proceso no ha llegado a su fin y eso lo sabemos. Tenemos la certeza de que queda aún trabajo por delante, de que ese ‘Altri Non’ y ese trabajo de oposición al proyecto tiene que continuar. Este tipo de cuestiones generan mucha desconfianza entre la población, porque se desconoce lo que la industria puede estar haciendo, lo que las administraciones pueden estar organizando un poco por la puerta de atrás y con Altri tenemos ya mucha bibliografía al respecto con respecto a cómo se comportan las administraciones y demás. Mucha cautela. La empresa va a ejercer su derecho a presentar recurso y hay que recordar que aún no ha salido la autorización ambiental integral. Aún hay varios capítulos abiertos, hay tiempos que permiten acciones por un lado y por otro, pues habrá que mantenerse en guardia y continuar con la trayectoria y con la labor que seguro se seguirá haciendo desde la Plataforma de Ulloa Viva, que está haciendo un trabajo extraordinario.
Por nuestra parte, seguiremos pendientes, intentando estar y apoyar en la medida de lo posible, siempre desde esa postura que manifestamos desde el momento inicial y en la que seguimos con un argumentario muy claro y muy convencido, porque sabemos lo que representaría Altri para Palas, para la comarca y para el conjunto de la sociedad gallega; y es algo que no queremos y estaremos siempre en frente diciéndole ‘No’.
¿Cuál debería ser la apuesta de Palas a nivel económico? ¿Se podría establecer una hoja de ruta con las economías rurales como eje?
La economía rural y el sector agroganadero son un eje vertebrador de nuestro territorio. Tenemos que apostar por la competitividad, por la mejora de estos proyectos y favorecer la rentabilidad y el futuro de estas producciones que siguen siendo de carácter familiar, que generan un impacto positivo en el territorio desde el punto de vista económico, social y ambiental. Recordemos que las productoras y productores agroganaderos son agentes ambientales que realizan una labor de cuidado del territorio que es fundamental, y son auténticos agentes forestales que trabajan en la protección frente a los incendios. Allí donde hay ganado, allí donde hay actividad agroganadera, tenemos un escudo muy potente para hacer frente a esta lacra que nos afecta prácticamente año tras año.
Tenemos también en nuestra comarca, especialmente en nuestro concello, otro motor económico muy importante que es el turismo, y esto es una realidad a través del Camino de Santiago. Pero es que además tenemos una cantidad de recursos naturales y patrimoniales que no se están poniendo en valor y que podrían permitir articular una auténtica red de valorización del territorio, de reclamo a los visitantes. Tenemos naturaleza, gastronomía, patrimonio, muchísimos recursos que hay que cuidar y poner en valor si realmente queremos que repercuta de forma positiva también en esa economía ligada al sector servicios y ligada al turismo. Tenemos una ubicación estratégica en el mapa y unas economías que son vertebradoras del territorio y que generan un impacto positivo en el mismo. Lo que tenemos es que trabajar de la mano para protegerlas, para cuidarlas, preservarlas y para garantizar su futuro.
Somos una comarca que tiene unas peculiaridades enormes y te aseguro que desde fuera se estudia en muchos casos muchas de las realidades que ocurren y se gestionan aquí en esta comarca. Tenemos mucho emprendimiento ligado sobre todo al sector primario, al sector agroganadero, pero también ligado a otros sectores. Creo que hay mucho que gestionar y que realmente hay mucho potencial en una comarca que, insisto, tiene un futuro extraordinario. Al final lo más importante de los territorios son las personas. Y si algo tenemos en esta comarca son referentes y referencias para que los jóvenes realmente entiendan que este modelo de vida, este modelo socioeconómico, es realmente sostenible, que es un modelo muy satisfactorio además, y que lo que queremos es preservar esta vida. Porque al final también tenemos el trabajo y la responsabilidad de dejar un legado en condiciones a las generaciones que vienen por detrás.
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