La primera mañana de sábado con los PAC abiertos termina con denuncias de "colapso"
La prueba de la nueva y polémica forma de organizar la atención continuada en fin de semana desembocó en colas de 60 pacientes en el PAC compostelano. Los sanitarias exigen la retirada de una medida que, denuncian, se impuso sin negociación. La Xunta insiste en que es lo único que puede hacer para satisfacer las demandas de menos horas de los propios sanitarios.
La aplicación del nuevo modelo de atención urgente extrahospitalaria en Santiago de Compostela —que concentra en los Puntos de Atención Continuada (PAC) la asistencia que antes se prestaba en los centros de saúde durante la mañana del fin de semana— dejó una imagen preocupante según la "PACs Contra el decretazo": 60 pacientes en espera, estrés entre el personal y una sensación generalizada de que el sistema no estaba preparado para asumir esa carga.
Hasta ahora, la atención primaria del sábado por la mañana se canalizaba a través de los centros de salud ordinarios. Los PAC, por su parte, entraban en funcionamiento a partir de las tres de la tarde y cubrían el resto del fin de semana. Con el nuevo decreto, ese tramo de ocho de la mañana a tres de la tarde del sábado pasa también a ser responsabilidad de los puntos de atención continuada, que deben absorber la demanda de todos los centros que ahora permanecen cerrados durante esas horas.
El primer sábado en que se aplicó el nuevo modelo en Santiago fue, según los propios profesionales, un ejemplo de lo que no debería ocurrir. La doctora Alicia Colmeiro, integrante de la plataforma PACs contra o Decretazo, describió una situación de saturación que derivó en importantes demoras en la atención y en un nivel de estrés laboral que tildan inaceptable. Todos los usuarios que habitualmente habrían acudido a sus centros de referencia confluyeron en un único punto, el PAC de Santiago de Compostela, sin que, dice, hubiera recursos sufiente para hacer frente a esa afluencia extraordinaria.
Colmeiro y sus compañeros llevan semanas advirtiendo de que este escenario era previsible. Su argumento central es que sin un refuerzo real de medios humanos y materiales, los PAC no tienen capacidad para asumir la demanda que generan los centros de saúde cuando cierran sus puertas el sábado por la mañana. La primera prueba, dicen, les dio la razón.
1.200 firmas contra el decreto
La respuesta del sector no se hizo esperar. El colectivo PACs contra o Decretazo registró este lunes en Vigo más de 1.200 firmas recogidas en menos de una semana en centros de toda Galicia. Los apoyos proceden de profesionales de alrededor de 90 Puntos de Atención Continuada, lo que representa prácticamente la totalidad de los existentes en la comunidad. Firmaron, señalan, médicos, enfermeras, celadores, conductores, telefonistas y personal de servicios generales, un rechazo que los propios trabajadores califican de amplio y transversal.
En el escrito registrado ante la administración, los firmantes exigen la paralización del proceso hasta que se realice un análisis completo de las necesidades asistenciales y los recursos disponibles. Reclaman también la elaboración de un plan integral que tenga en cuenta la dispersión poblacional de Galicia, el envejecimiento de su sociedad y las dificultades de acceso a la sanidad en determinadas zonas del territorio. Además, piden una evaluación independiente con participación de profesionales y ciudadanía.
Una reforma sin negociación
El origen de la polémica, según los trabajadores, no es solo el contenido del decreto sino la forma en que fue impuesto. Los representantes del colectivo denuncian que la medida se adoptó sin negociación previa en la Mesa Sectorial de Sanidade, lo que motivó que el sindicato CIG-Saúde alertara públicamente de la falta de diálogo y movilizara al personal . Las concentraciones que siguieron lograron que el Sergas aplazara inicialmente la entrada en vigor de la norma.
El conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, se mostró ayer abierto a la negociación pero reconoció que la situación es compleja. En sus propias palabras, la obligación de la Consellería es garantizar la asistencia sanitaria los sábados por la mañana y, al mismo tiempo, respetar el compromiso de las 75 horas semanales, negociado con los representantes de los trabajadores en l amesa sectorial, todo ello en un entorno de déficit crónico de profesionales y con la necesidad de que cualquier solución de trabajar el sábado por la mañana en el PAC sea voluntaria. Un escenario que él mismo definió como «muy complejo».
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