Médicos de familia contra el plus de las bajas médicas: “Hay pacientes que no necesitan un doctor, necesitan un sindicato”
El portavoz de la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria (Agamfec), Jesús Sueiro, conversa con Galiciapress sobre la propuesta de la Xunta de contemplar un plus de productividad para aquellos médicos que ajusten las bajas de sus pacientes de manera que no excedan lo que, califican, como "duración estándar". La organización considera una "barbaridad" la iniciativa, responsabiliza a los empresarios del número galopante de incapacidades temporales que se firman en las consultas y advierte que muchas bajas, de manera más frecuente, están relacionadas con cuestiones como la ansiedad o la depresión a causa de ambientes laborales tóxicos.
En los Acordos de Xestión que el SERGAS viene de firmar con cada área se ha incorporado una cláusula con la que, de manera novedosa, un plus de productividad para aquellos médicos que ajusten las bajas de sus pacientes de manera que no excedan lo que, califican, como "duración estándar". La polémica propuesta ha sido acogida con mucho excepticismo por los profesionales médicos, ahora en el ojo del huracán y en medio de la cruzada de la Xunta y los empresarios contra el absentismo laboral. Colegios médicos y sindicatos del ámbito de la sanidad forman parte del creciente número de voces que cargan contra esta propuesta de la Consellería de Sanidade que antepone la productividad a la salud.
"UNA CUESTIÓN POCO ESPECÍFICA, BURDA..."
Los primeros en alzar la voz contra esta medida fueron los médicos de familia pertenecientes a la Asociacion Gallega de Medicina Familiar e Comunitaria (AGAMFEC). Jesús Sueiro, portavoz del colectivo, no puede esconder su sorpresa cuando descubrió que una cuestión como la duración de una baja médica pudiera contemplarse en los pluses de productividad. “Yo no tenía idea de que esto formara parte de los objetivos”, reconoce, al tiempo que tacha de “barbaridad” la medida en un contexto en el que “se pueden tomar ciertas medidas para agilizar un tema como el de las bajas”.
“Pero una cuestión como la duración, tan poco específica, que no significa nada, resulta tan burda…”, critica Sueiro, que pone en solfa el término “estándar” tan empleado por la Xunta de Galicia en los últimos días. “Las personas somos muy diferentes. Un lumbago es distinto a los 30 que a los 60”, razona el galeno, que incorpora otros factores clave como la profesión del enfermo: “Si tienes lumbago y trabajas cargando peso, la cosa es completamente distinta, no se puede comparar ni medir con los mismos números, porque las características de cada persona son diferentes”.
En ese sentido, un abogado o un periodista con una pierna rota tendrían una baja diferente a la de un albañil, por ejemplo. No existe ningún criterio universal para poner un número concreto de semanas dependiendo de cada patología, sino que responde una serie de factores que van desde la edad hasta el tipo de fractura. “Puede depender, incluso, de si es el brazo derecho o el izquierdo”, matiza, considerando que “en un trabajo manual, si te rompes un brazo, lo natural es que no trabajes en mucho tiempo”.
“No podemos creer que una fractura tarda lo mismo en soldarse en una persona de 25 años que una de 60. Yo tuve una fractura con 25 y volví a jugar al fútbol, pero si la tuviese ahora igual me quedaba fastidiado para el resto de mi vida, porque los huesos no consolidan igual”, expone, considerando “eso de los estándares un brindis al sol”. “¿Cómo vas a finar la duración de una baja? No tiene ningún sentido”, insiste Sueiro, que ve detrás de toda esta polémica una “motivación clara” desde los empresarios, a los que ve “preocupados por el incremento de las bajas”.
“Suena feo, pero parece que el SERGAS es la correa de transmisión de la patronal”, manifiestan desde AGAMFEC, que recuerdan que la principal preocupación del SERGAS debiera ser “la salud de las personas” y no las propias “de una empresa que tiene que hacer caja”. “Lo que tenemos que pensar es qué medidas podemos tener para que la gente se recupere antes, porque no es cosa del médico de cabecera, porque si alguien viene con un problema en la rodilla y necesita rehabilitación tiene por delante una lista de espera de seis meses. Y no podemos hacer nada”, lamenta Sueiro.
En ese sentido, cree que los esfuerzos de la Xunta deberían orientarse a buscar soluciones “para que la gente pueda recuperar antes su salud” y, consecuentemente, volver a su puesto de trabajo lo más pronto posible. En cambio, los movimientos del Gobierno de Galicia lo que han hecho es poner de alguna forma a los sanitarios en la diana, pudiendo llegar hasta la ciudadanía un peligroso mensaje, ya que pueden interpretar que su baja laboral dependerá de lo bien o lo mal que le caiga a su médico o de las necesidades económicas del mismo, pues seguir los criterios que persigue la Xunta puede tener premio.
MÁS CASOS DE ANSIEDAD O DEPRESIÓN
Desde AGAMFEC suscriben la denuncia de algunos sanitarios que han visto que el SERGAS los pone “a los pies de los caballos”. “Parece que somos los únicos responsables de un asunto como el de las bajas cuando hay muchos”, achaca. El trabajo diario en los hospitales, con las largas listas de espera, o incluso la presión que ejercen las empresas son determinantes, a juicio de Sueiro.
El doctor de cabecera anima a las autoridades a acudir a los centros de salud para comprobar de primera mano que lo que relata es algo que “se ve todos los días en la consulta”. “Muchas veces los empresarios tratan mal a los trabajadores. Cuánta gente vemos en consulta que viene porque sufre un acoso laboral tremendo, personas derrumbándose, llorando en la consulta, porque están muy puteados y, a veces, los putean para que dejen su trabajo y no tener que indemnizarlos”, afirma.
“Los empresarios, que van de campeones del mundo, también tienen responsabilidad. Si tienes a una persona con una secuela o un problema de salud y pueden adaptarle su puesto para que pueda trabajar mejor… Pero no tienen esa consideración, y las unidades de riesgos laborales no se implican más en estos temas”, censura. Ante este panorama, el diagnóstico al enfermo en muchos casos es el mismo: “Hay pacientes que no necesitan un médico, necesitan un sindicato”.
La experiencia de Sueiro lo ha llevado a percibir un aumento considerable de bajas relacionadas con el estrés, la ansiedad o la depresión. “Hay psiquiatras que dicen que la ansiedad no existe, que la depresión es ‘la vida’, pero ves a gente muy puteada, ansiosa y deprimida, pero el médico no puede resolverles su problema con la empresa. La baja alivia, pero lo que tienen es que pelar para que la precariedad y el acoso laboral desaparezcan”, medita.
En estos momentos, desde la asociación desconocen si hay algún canal de diálogo abierto o algún encuentro programado de los médicos con la Xunta para poder trasladar el sentir general del colectivo. La esperanza de Sueiro es que, una vez vista la reacción, desde San Caetano “recojan velas”, pero también admite que imaginar al SERGAS rectificando sus pasos “es mucho pensar”.
TAMBIÉN LOS MÉDICOS COGEN LA BAJA
Así, llaman a esperar y ver la evolución de los acontecimientos, después de meses de protestas y huelgas en la Atención Primaria gallega y ante el temor de que una nueva polémica pueda desviar el foco de asuntos verdaderamente importantes, como la falta de sanitarios o el deterioro del servicio. En la medicina de familia entienden que todo forma parte de un mismo proceso, donde la sobrecarga de las consultas provoca que se dedique menos tiempo a la atención de los pacientes para “enfocar mejor los problemas”.
“A lo mejor recurrimos a prolongar las bajas porque no tenemos tiempo a evaluar las situaciones, tiene que ver con la sobrecarga, con la acumulación, con atender pacientes que no son de tu cupo por las bajas o jubilaciones… Por la falta de planificación, de cobertura y de financiación en la Atención Primaria”, razona. Esa precariedad también está provocando que los propios sanitarios tengan que pedir la baja, chamuscados por todas las circunstancias que tienen que vivir tras muchos años viendo cómo se deteriora el SERGAS.

“La plantilla de los médicos también envejece. También las bajas se hacen más prolongadas. Las consultas antes eran mucho más tranquilas y llevaderas. Ahora es una pasada: empiezas con 30 y acabas con más de 40. Es bastante difícil”, apunta, con la factura psicológica que está pasando a los sanitarios.
Desde AGAMFEC se ofrecen para ser la intermediación entre las dos partes, sabedores de que son lo sindicatos los que, en todo caso, tienen que poner sobre la mesa las medidas de presión que consideren convenientes si la Xunta no cambia de rumbo. “Nosotros tenemos capacidad de diálogo. Somos una sociedad científica, tendremos una junta directiva y valoraremos, pero solo los sindicatos pueden convocar movilizaciones”, resuelve.
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