El mayo más caluroso de la historia en Galicia: 20º por encima de la media, 37º el jueves en Ourense
Hay gente que duda del cambio climático. También hay gente que duda de que la tierra sea una esfera. La diferencia es que los segundos pueden alegar que no pueden ver las evidencias con sus propios ojos, mientras que los primeros no, al menos no aquellos que vivan en Galicia en la próxima semana.
El tiempo en Galicia ha roto esta semana todos los esquemas posibles para un mes de mayo. Lo que normalmente son jornadas primaverales con temperaturas en torno a los 17 o 18 grados se ha convertido en un episodio de calor sin precedentes desde que existen registros fiables, con máximas que ya superaron los 38 grados en puntos del interior y que se mantendrán en cotas históricas durante los próximos días. MeteoGalicia y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) coinciden en calificar el episodio como extraordinario, comparable a lo que habitualmente se registra en plena canícula de julio o agosto.
El martes arranca con cierta suavización respecto a los días más extremos del fin de semana, aunque los termómetros seguirán muy lejos de lo normal para la época. Ourense alcanzará los 33 grados, mientras Lugo llegará a los 30 y Santiago de Compostela a los 28. La costa presenta valores algo más moderados: A Coruña se quedará en 26 grados y tanto Ferrol como Pontevedra y Vigo rondarán los 24.
Las brumas matinales en el litoral atlántico serán la única nota diferencial de una jornada que, pese a ese aparente alivio, sigue siendo atípica para el calendario. El viento soplará flojo del sur, la misma componente que ha traído el calor en los días anteriores.
Un calor que regresa con fuerza el miércoles
La tregua, sin embargo, será breve. El miércoles Galicia quedará bajo la influencia de un sistema de altas presiones que facilitará una nueva entrada de aire muy cálido desde el sur, y los termómetros volverán a dispararse. Ourense repetirá máximas de 36 grados, mientras Lugo alcanzará los 32 y Pontevedra los 31. Ferrol, que el martes se quedaba en 24 grados, subirá también hasta los 31.
Santiago marcará 30 grados y Vigo llegará a 29. Únicamente A Coruña, resguardada por el efecto regulador del océano, se quedará en 27 grados máximos. Por la tarde podrían formarse nubes de evolución en zonas del interior, con algún chubasco aislado, pero sin que eso suponga un alivio térmico real.
El jueves consolidará esta situación de calor persistente. La predicción de MeteoGalicia sitúa las máximas de nuevo en 36 grados para Ourense y en 33 para Lugo, con Pontevedra en 30, Vigo y Ferrol en torno a 29. A Coruña bajará a 24 grados, beneficiada por las brumas costeras que seguirán formándose en el litoral atlántico durante las mañanas. La situación se describe técnicamente como de pantano barométrico, es decir, con escasas variaciones de presión en el espacio, lo que favorece la estabilidad y el calentamiento diurno sin que ninguna perturbación penetre desde el Atlántico. Por su parte, AEMET eleva las temperaturas máximas en Ourense hasta los 37 grados.
Récords que caen uno tras otro
Los datos acumulados hasta ahora son contundentes. Ourense registró el pasado 28 de mayo una temperatura máxima de 38,1 grados, superando el récord histórico anterior de mayo en esa provincia y convirtiéndose en el episodio de calor de primavera más intenso del que se tiene constancia en Galicia. Los meteorólogos de AEMET han señalado que estos días podrían ser los más calurosos para estas fechas desde al menos 1950 en toda la comunidad. Las anomalías son de tal magnitud que, frente a una media histórica de mayo de entre 15 y 18 grados según la zona, hay estaciones que superan esa referencia en más de 15 grados, lo que sitúa los valores actuales por encima del percentil 95 de toda la serie climática registrada.
El contexto no es casual. Galicia lleva décadas acumulando señales de cambio climático, aunque la suavidad de su clima atlántico haya amortiguado en parte los efectos más visibles. Estudios sobre las principales ciudades gallegas detectan un aumento de la temperatura media de unos 0,6 grados desde 1980, con una tendencia al alza de aproximadamente 0,25 grados por década en capitales como A Coruña, Lugo u Ourense. El número de días cálidos con máximas superiores a los 25 grados ha crecido de forma apreciable, mientras que los episodios de helada en las zonas de montaña han ido reduciéndose. Las olas de calor, que antes eran fenómenos excepcionales en el noroeste peninsular, se han vuelto más frecuentes e intensas.
El medio plazo no ofrece alivio
La previsión para los días siguientes no apunta a un cambio de patrón a corto plazo. MeteoGalicia indica que los cielos se mantendrán poco nublados o despejados durante los próximos días, con temperaturas que seguirán siendo muy elevadas para la época del año. Las mínimas experimentarán un ligero ascenso progresivo mientras que las máximas se mantendrán sin cambios significativos, con oscilaciones puntuales. Como nota añadida, la agencia gallega señala que la calidad del aire, que ha llegado a alcanzar valores malos durante el episodio, irá mejorando gradualmente hasta situarse en niveles regulares.
Las autoridades sanitarias han pedido a la población que extreme las precauciones durante las horas centrales del día, evite la exposición prolongada al sol y extreme la hidratación, especialmente en el caso de personas mayores, niños y quienes padezcan enfermedades crónicas. El sistema de vigilancia epidemiológica permanece activado.
Lo que en otros tiempos habría sido una rareza meteorológica digna de crónica histórica es hoy, cada vez más, una amenaza que exige respuesta institucional y adaptación social. Mayo de 2026 quedará en los anales climáticos de Galicia como el mes en que el agosto llegó con meses de adelanto.
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