Sanidad y las CCAA refuerzan la prevención y detección precoz de la fragilidad y las caídas en personas mayores
Aprueban la actualización del documento de consenso, aprobado en 2014
El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han aprobado este jueves la actualización del 'Documento de consenso sobre prevención de la fragilidad y caídas en la persona mayor', aprobado en 2014, con el objetivo de reforzar las estrategias de prevención, detección precoz e intervención en la población mayor.
El documento, que ha recibido el visto bueno en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), reconoce la interrelación entre la fragilidad y las caídas, dos de los principales factores asociados a la pérdida de autonomía y al aumento de la dependencia en las personas mayores, y establece un abordaje conjunto de ambos.
Así, incorpora una estratificación en cuatro niveles de riesgo (bajo, medio, alto y muy alto), que permite adaptar las intervenciones y el seguimiento a las necesidades de cada persona. A su vez, refuerza la detección precoz, instando a la colaboración de Atención Primaria (AP) y el ámbito comunitario, incluidos centros sociosanitarios, farmacias y servicios sociales, en la captación activa de personas de 70 años o más.
Este consenso plantea una serie de intervenciones, basadas en un enfoque multidominio e individualizado, entre las que se incluye ejercicio físico multicomponente, recomendaciones nutricionales, revisión de medicación y revisión de riesgos en el hogar, en el marco de la valoración geriátrica integral.
En paralelo, refuerza la coordinación entre niveles asistenciales y sectores, impulsando una atención integrada y centrada en la persona.
EL OBJETIVO ES QUE LA MITAD DE CCAA LO INCORPOREN PARA 2027
La implementación de esta actualización se enmarca en el Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027, con el objetivo de que al menos la mitad de las comunidades y ciudades autónomas hayan incorporado el programa en 2027.
El Ministerio de Sanidad realizará evaluaciones periódicas, al menos cada dos años, para analizar el grado de implantación y su impacto en la mejora de la salud y la autonomía de las personas mayores.
El propio documento resalta la importancia de atender estos problemas en el contexto del envejecimiento poblacional. La fragilidad afecta aproximadamente al 18 por ciento de las personas mayores, una cifra que aumenta de forma significativa con la edad hasta alcanzar entre el 18 y el 38 por ciento en mayores de 85 años.
Esta afección, que es más frecuente en mujeres, supone un coste estimado de 2.500 euros anuales por persona, el doble que en población sin fragilidad.
En cuanto a las caídas, en torno al 30 por ciento de las personas mayores de 65 años sufre al menos una al año y entre el cinco y el 10 por ciento de estas provoca fracturas. En España, son la primera causa de muerte por causas externas, con más de 3.000 fallecimientos anuales en este grupo de edad.
Cerca del 40 por ciento de las personas que sufren una fractura de cadera no recupera su nivel funcional previo, lo que incrementa la necesidad de cuidados y el uso de servicios sanitarios y sociales.
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