Cinco años después de que las Cortes aprobaran un código ético de obligado cumplimiento, la gran mayoría de diputados y senadores sigue sin publicar en sus webs institucionales con quién se reúnen al margen de la actividad parlamentaria. El órgano encargado de vigilar estas conductas lanza por quinta vez consecutiva la misma advertencia
Tanto el Parlamento Europeo como las Cortes de España tienen códigos éticos que promueven la ética y la transparencia. Sin embargo, el Consejo de la Unión Europea acaba de tirar las orejas a los diputados españoles por obviarlo, salvo algunas pocas excepciones. En el Senado sí se cumple.
La Oficina de Conflicto de Intereses identifica serios problemas en la transparencia de las actividades y patrimonio de nuestros diputados. Algunos afectan a casi todos en general, como no publicar sus reuniones con lobbies o sus agendas de trabajo. Otros son específicos de ciertos partidos, como Vox, que alega que jurando la Constitución ya no tiene porqué hacer transparentes las rentas de sus parlamentarios.