La libertad de información y opinión: una asignatura pendiente

Manoel Barbeitos
Economista

Galicia es, hoy por hoy, un caso paradigmático de que sin prensa libre no hay sociedad libre. Con una prensa servil con las élites políticas y económicas la democracia es muy deficitaria e insuficiente. Galicia carece hoy de una pluralidad nos medios tal que garantiza el derecho a información pues esta es muy sesgada a favor de los intereses políticos y económicos de los que controlan los medios gallegos. Por caso, los medios públicos (CRTVG: Corporación de Radio y Televisión de Galicia) confirman, un día sí y otro también, esta realidad. Lo mismo podría decirse de los medios privados de mayor tradición (Grupo Voz, Prensa Ibérica, El Progreso, La Región, Grupo La Capital, Editorial Compostela ...) cuya dependencia financiera de las subvenciones de los poder públicos, a pesar de ignorar el uso del idioma gallego, y de las ayudas privadas condiciona claramente su línea informativa.


Recién tuvimos una contundente prueba de esta falta de pluralidad informativa, y de sus costes, cuando con motivo de un nuevo escándalo de corrupción del Partido Popular (PP), el caso Gürtel, los medios públicos gallegos apenas le dieron cobertura a este relevante suceso jurídico-político reservando sus espacios bien al desgraciado accidente de una pirotecnia en Tui bien a los problemas internos de los partidos de la oposición, su cantar preferido. El caso Gürtel, por afectar tanto al partido que gobernaba (PP) como al propio presidente del gobierno de entonces (Mariano Rajoy), era merecedor de un tratamiento informativo acorde con la importancia política que tenía tal caso de clarísima corrupción sistémica. Un tratamiento informativo que los medios públicos gallegos, por mandato de unas direcciones vasallas de la actual Xunta de Galicia (PP), no le otorgaron quedando en fuera de juego y haciendo el mayor de los ridículos (con especial mención a TVG), como se pudo comprobar con la posterior moción de censura cuya resolución abrió la puerta a un nuevo tiempo político. Medios que con este comportamiento pusieron en evidencia que están muy lejos de ser un servicio público. La dependencia política de la Xunta de Galicia le está haciendo un enorme daño su credibilidad tal que, como afirman los propios trabajadores, estos entes públicos viven el peor momento de la democracia.


Una práctica informativa esta que responde mas a intereses partidarios y de propaganda partidista que a los de una información objetiva. Una práctica informativa, no exclusiva de los medios públicos, que parece tener como fin que la ciudadanía no tenga una visión objetiva del que está sucediendo en Galicia y en España. Por caso, ¿Qué decir del tratamiento informativo que en la mayoría de los medios de comunicación gallegos recibió y recibe el llamado process en Catalunya?¿Cabe mayor tergiversación de la realidad catalana y mayor manipulación partidista? Parece imposible evitar el bochorno al recordar a tratamiento informativo que tuvo, por caso, la brutal represión del 1.Lo. Una acción que levantó todas las alarmas en Europa.


Resulta totalmente acertado afirmar que la realidad de los medios de información y opinión de un país es un reflejo del nivel de libertad y democracia en el mismo. Una premisa que evidencia como en Galicia la manipulación partidista de muchos medios de comunicación no es mas que una clara manifestación de que la libertad y la democracia son aún claramente deficitarias. Una manipulación y control de la información en los medios públicos (CRTVG) que los propios trabajadores de los entes vienen denunciando desde hace mucho tiempo (“viernes negros”). Una denuncia de falta de libertad que encuentra, por parte de unas jefaturas ocupadas por cargos orgánicos del Partido Popular (PP), la represión como respuesta. Unos trabajadores represaliados que, sin embargo, no encuentran en la ciudadanía gallega la comprensión y la solidaridad que serían justas y precisas pues están en juego no so los derechos de estos trabajadores sino también las libertades y los derechos democráticos de todos los gallegos.



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Un comportamiento partidario y partidista que se ve castigado en los indicadores de confianza de la ciudadanía en esos medios. Una confianza en caída libre que coincide con el creciente malestar que en los últimos tiempos están manifestando los trabajadores de los centros informativos. Una caída libre de la confianza que es extensible tanto la mayoría de los medios de comunicación y opinión de Galicia como de España (los medios de comunicación gallegos y españoles tienen la credibilidad mas baja de Europa), y que resulta especialmente peligrosa en los tiempos en que vivimos marcados en la política y en la economía por sendas crisis sistémicas. Pérdida de confianza y de credibilidad que afecta a unos medios de comunicación privados que presionados por una caída de ingresos por publicidad tal que dispara las deudas y obsesionados, hasta el paroxismo, por los índices de audiencia aparecen embarcados en una lucha informativa sin principios éticos tal que llega a producir fenómenos informativos alucinantes cuando no vomitivos (“cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser relevante”). ¿Cómo, por caso, no calificar cómo vergonzoso el tratamiento informativo que por parte de algunos medios de información privados está teniendo la cobertura del caso de la llamada “La manada”? ¿Cómo conjugar ese tratamiento informativo con la igualdad de género propia de una democracia? Pérdida de confianza también en unos medios públicos faltos de independencia partidaria, de libertad, de pluralismo, de rigor informativo por no hablar de calidad. Por ejemplo, y en relación con este último aspecto, ¿qué decir del tratamiento informativo que en los medios públicos gallegos (Radio Gallega y TVG) reciben la lengua y la cultura propias?, ¿qué podemos decir de la información general?, ¿qué imagen de Galicia que reflejan?: una Galicia de gaita y queimada de aguardiente que diría el grande Antonio Machado se estuviese vivo.


La realidad actual de los medios públicos de información y opinión hace que sea urgente su recuperación para la sociedad gallega lo que pasa necesariamente por liberarlos del actual servilismo la Xunta de Galicia (en la práctica los medios públicos gallegos no son más que meros portavoces del gobierno gallego). Una recuperación que se hace urgente por que no cabe esperar de los grandes medios privados (prensa escrita, empresas audiovisuales …) otra cosa que no sea la búsqueda de la máxima ganancia como objetivo prioritario. Una urgencia confirmada por la gran debilidad de aquellos medios privados independientes (Tempos Novos, Praza Pública, Galiciapress, Luzes,... ) que apostando por una mayor calidad, rigor y objetividad en la información no tienen, desgraciadamente, la presencia informativa que sería deseable.


Una recuperación de los medios públicos que debe favorecer también la recuperación para la profesión periodística de muchos periodistas gallegos de reconocido y bien ganado prestigio que, sin embargo, fueron relegados cuando no depurados de los respectivos medios públicos y privados.

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