Dicen que las grandes desgracias, como el terrible accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) sirven, entre otras cosas, para medir la talla de los políticos, la credibilidad de los medios y la ética de las sociedades civiles. En definitiva para tomarle el pulso a un país.
Empezaría destacando la sociedad civil que, en su mayoría, dio muestras de un comportamiento admirable, lleno de humanidad y solidaridad. Un comportamiento que hecha por tierra muchas de las tesis actuales que hablan de unas sociedades egoístas e insolidarias que priman lo individual sobre lo colectivo. Las muestras de cariño y solidaridad con las víctimas del accidente ferroviario, con sus familiares y allegados se multiplicaron a lo largo de la mayoría de los pueblos de España que brindaron su apoyo a estos, así como a los equipos que gestionan sobre el terreno el impacto del descarrilamiento. Unas muestras de solidaridad en las que el pueblo andaluz lleva la palma a ojos vista, pues “los vecinos salieron de sus casas con las mantas, termos de café y comida caliente. Otros ofrecieron sus vehículos o abrieron espacios municipales para atender a heridos y familiares… Aquí todo el mundo hizo lo que pudo” (Rafael Ángel Moreno Reyes, alcalde de Adamuz). Como subrayaría el Presidente de la Junta de Andalucía, “el pueblo andaluz es un pueblo solidario” (José Manuel Moreno Bonilla).
La cosa ya cambia un poco cuando pasamos a los medios de información, y muy especialmente a las redes que están creando un mundo mediático altamente insano, violento y lleno de mentiras y fango. Así, e inmediatamente después de que se hubiera producido el accidente, las mentiras, la desinformación y las imágenes trucadas generadas con IA se propagaron por las redes sociales con el consiguiente impacto emocional en los familiares de las víctimas del accidente. Según Nicolás Marchar, director del departamento de seguridad y defensa en la Universidad de Nebrija, “estamos monitorizando mensajes sobre el accidente con imágenes falsas que intentan manipular y hacer la catástrofe más grande, mensajes de bots en redes haciendo ver que las autoridades están mintiendo y el número de víctimas mortales es cinco veces superior al ofrecido, e incluso detectamos teléfonos de afectados falsos, que intentan estafar a las víctimas que se encuentran en una situación vulnerable y, por consiguiente, la posibilidad de éxito en la estafa es mayor”.
Desgraciadamente, cuando suceden hechos como estos hay medios de información y opinión que intentan competir con las redes. Como avisaba Sonia Blanco, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Málaga, “los medios se equivocan cuando creen que tienen que hacer el mismo que las redes sociales y ser más rápidos. No hay que competir por ser los primeros, sino por ser los mejores y los más rigurosos”. Incluso algunas televisiones privadas, obsesionadas por ofrecer primicias cayeron en esta equivocación, algo a lo que ya nos tienen acostumbrados.
Pero mención aparte merecen algunos partidos políticos, porque este desgraciado accidente también ha servido para que las derechas españolas (PP/Vox) hayan vuelto a competir entre ellas por el relato. Si la iniciativa partió, una vez más, de Vox cargando contra el gobierno por el accidente (“hay que denunciarlo con toda contundencia… el luto, el silencio, no pueden servir para ocultar la corrupción… porque la corrupción mata” Santiago Abascal, presidente de Vox), este partido más tarde se vería acompañado por la peculiar presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, la señora Isabel Ayuso, que directamente acusaría al gobierno español de “falta de transparencia y de ocultar datos a la ciudadanía”, y por medio de su portavoz, el señor Miguel Ángel García Martín, criticaría al señor Óscar Puente, Ministro de Transportes “cuyo caos en la gestión mostró su peor cara y se llevó la vida de 42 personas… El luto, el silencio no puede servir para ocultar la corrupción… y la corrupción mata” (sic). Iniciativas que llevaron al Partido Popular (PP) a sumarse a los ataques contra el Gobierno tanto por medio de sus portavoces en el Congreso, la señora Ester Muñoz, y en el Senado, Alicia García, como de su secretario general, el señor Miguel Tellado Filgueira, que en uno de sus floridos ataques al Gobierno, ahora centrado en su presidente, Pedro Sánchez, declararía que “estamos delante de la peor tragedia que tiene que gestionar este Gobierno, siendo de su exclusiva competencia y Sánchez lleva desaparecido desde el lunes” (por esas fechas Sánchez estaba en Adamuz como así lo confirmaron las televisiones) “No es política. Es un dato”.
Hace falta destacar que fueron estos dos partidos (PP/Vox) los únicos del arco parlamentario que hicieron política partidaria con el desgraciado accidente. “Sánchez y Puente están más preocupados por el control del relato que por el accidente”. Fueron también estos partidos quien solicitarían un pleno extraordinario por el accidente de Adamuz y, como no, la comparecencia del presidente, el señor Pedro Sánchez, en el Congreso.
Realmente es cierto que el terrible accidente de Adamuz también está sirviendo para medir la talla de los políticos, la credibilidad de los medios y la ética de las sociedades civiles, en definitiva para tomarle el pulso al país. Por mi parte y desde aquí, toda mi solidaridad y cariño para las víctimas, los familiares y los amigos. También mi respeto para los que están trabajando en el rescate y en la vuelta a la normalidad.
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