“Las propuestas para alargar la vida de la planta de As Pontes hasta 2045 no son realistas”

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Con motivo de la celebración de la Cumbre Mundial contra el Cambio Climático, a partir de este viernes se celebrarán diversos actos a lo largo de todo el territorio nacional para reclamar el fin del carbón. En Galicia, el foco estará principalmente en la planta de As Pontes, donde la plataforma ‘Galicia: Un Futuro Sen Carbón’, que atiende a Galicipress, organiza una protesta este sábado 1 de diciembre para reclamar el cierre de la central, una de las más contaminantes del estado.


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Protesta de Greenpeace por el uso del carbón


Manoel Santos, portavoz de esta plataforma que está integrada por personas procedentes de ADEGA, Amigos da Terra, Ecologistas en AcciónGreepeace (como es el caso de Santos), afirma que entre las centrales de As Pontes y Meirama se reparen “más de un tercio de los gases de efecto invernadero de la comunidad”, motivo por el que piden el cese de su actividad, aunque matiza que “lógicamente cerrarlas no solucionaría el cambio climático, pero es un caso fundamental”.


El carbón es el combustible fósil que más emisiones de CO2 genera cuando además no nos hace falta seguir quemando carbón, porque es un combustible muy caro y muy perjudicial tanto para la salud como para el medio ambiente”, afirma Santos, que recalca que el motivo de estas protestas es “es llamar la atención sobre la necesidad de cerrar estas plantas, sobre todo tras el informe del IPCC en donde se advierte que en 2030 el consumo de carbón debería verse reducido al menos en dos tercios y quedar reducido a cero en 2050 para cumplir los Acuerdos de Paris”.

Estas protestas no se reducen solo las zonas de influencia de las plantas, sino que diversas ciudades de España y Europa se sumarán a estas reivindicaciones. “Incluso en lugares como Valladolid que no tienen centrales térmicas cerca, y por toda Europa, ya que las movilizaciones están encuadradas en el contexto de la celebración de la ‘Cumbre Mundial contra el Cambio Climático’ que se celebrará en Polonia en diciembre”, destaca el portavoz de ‘Un Futuro Sen Carbón’, vinculada a ‘Europe Beyond Coal.


¿QUÉ PASA CON EL EMPLEO DE LAS CENTRALES?

Sobre la dependencia que tiene la comunidad del carbón, Santos asegura que si bien la dependencia no es mucha, las emisiones por consumo del carbón “se disparan hasta el 45%, sin contar otras emisiones derivadas del uso de carbón con las que utilizan filtros, como el dióxido de azufre”. “Nuestros estudios demuestran que en 2025 podríamos tener un sistema energético enfocado a la energía renovable, sin centrales térmicas ni nucleares”, subraya Santos, que a su vez “hay que ser muy sensibles con todos los empleos, pero la urgencia climática es lo que es”.


El problema para Santos es que “nadie está planificando el día después de las térmicas, y ese día va a llegar más pronto que tarde”. España, a diferencia de la mayoría de los países de Europa occidental, no tiene un plan para cerrar sus centrales térmicas ni fecha de cierre. Es más, en países como Alemania que tampoco tienen plan si se está llevando el debate a las administraciones, mientras que en España no hay visos de que el debate se trate pronto. “Reclamamos que España ponga una fecha al fin de las térmicas por dos motivos: uno porque es responsabilidad del Estado, que es quien tiene las competencias, y dos porque estamos dejando el futuro en manos de las empresas, que cuando se vean agobiadas porque ya no sean capaces de sacar rendimiento del carbón, porque además ahora todo el carbón es importado con los gastos que eso supone, van a tener que cerrar de forma brusca”, afirman desde la plataforma.


Los empleos es la gran incógnita que sobrevuela al problema de las centrales térmicas, pero Santos propone modelos que ya han dado resultado para subsanar este conflicto. “Tiene que haber una planificación a corto y medio plazo para programar el cierre de estas empresas, que es inevitable, y un ejemplo de esta planificación es el acuerdo alcanzado por el gobierno con los sindicatos mineros el pasado octubre para el cierre de las minas de carbón, donde se llegó a un consenso satisfactorio en el que se lograron prejubilaciones y la garantía de que las zonas dependientes del sector minero reciban una inyección económica para poder paliar la falta de este sector”, ya que la alternativa a sustituir a las plantas cerradas es el desarrollo de las renovables “y más en el caso de Galicia, donde las renovables estuvieron paradas más de una década”.


En este punto, Santos valora la posibilidad de que sean las zonas afectadas por el fin del carbón las que acojan la nueva industria de las renovables ya que “muchos de esos empleos se pueden derivar a energías renovables” y lanza la gran cuestión: “¿Cuántos miles de empleos no se perdieron por culpa del parón de las renovables en Galicia? Y cuantos se pueden generar si incentivamos este modelo”.


“EL PROYECTO DE AS PONTES ES IRREAL”

Santos lamenta que el carbón siga “subvencionándose el doble que las energías renovables, cuando el cabrón es un fin finito”, mientras explica que el cierre de Meirama, que presumiblemente se fijará en 2020, se debe a las normativas de la Unión Europea.


“En 2010 la UE crea una serie de medidas que obliga a reducir sustancias contaminantes como el dióxido de azufre, mercurio, metano, etc. Esa directiva obliga a las centrales a tener realizadas las reformas para adaptarse a la nueva normativa y si las plantas no poseen los filtros en 2020 están obligadas a cerrar, porque no hay prorrogas para estas empresas”. Meirama, al no haber hecho las reformas necesarias para adaptarse a esta normativa medioambiental, no podrá continuar su actividad.


El caso de la central de As Pontes es distinto, porque si ha renovado el complejo para poder operar, aunque esas reformas no evitan que siga siendo “una de las grandes fábricas de cambio climático no solo de Galicia, sino a nivel estatal e incluso a nivel europeo, porque es una de la veinte térmicas más contaminante de Europa”. Santos ve irreal la propuesta de la energética de continuar su actividad hasta 2045. “En el futuro habrá otra directiva como esta en 2030, por eso las fechas que proponen desde As Pontes de alargar la vida de la planta hasta 2045 no son realistas, porque antes tendrán que enfrentarse a nuevas medidas a las que no podrán hacer frente”, sentencia el portavoz, que insiste en que el principal problema es el CO2, “porque no existen filtros para la emisión de este gas, como si existe para otros residuos contaminantes”

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