La Xunta "controlará" la IA en las aulas con la Ley de Educación Digital
La futura Ley de educación digital, presentada ante 800 docentes en un congreso celebrado este sábado, prohibirá el reconocimiento facial y el diagnóstico de condiciones como el TDAH, pero permitirá que la inteligencia artificial detecte dificultades de aprendizaje y personalice los contenidos para cada alumno
Galicia se prepara para convertirse en la primera comunidad autónoma de España —y posiblemente de Europa— en contar con una ley que regule de forma específica el uso de la inteligencia artificial en la educación. El conselleiro de Educación, Ciencia, Universidades e FP, Román Rodríguez, presentó este sábado ante 800 profesionales docentes los principales ejes de esa normativa en el congreso Intelixencia Artificial e Educación. Da comprensión técnica ao impacto humano. La ley espera aprobarse antes de que finalice 2026 e incluirá un capítulo entero dedicado exclusivamente a la regulación de esta tecnología en el ámbito escolar.
El anuncio no llega solo. Días antes, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ya había adelantado durante el Debate sobre el Estado de la Autonomía que esta norma situaría a Galicia a la vanguardia regulatoria, y que además limitaría el uso individual de dispositivos digitales para el alumnado hasta 5º de Primaria. La ley se enmarca en una apuesta más amplia del Gobierno gallego por la tecnología educativa, que incluye el proyecto EdugalIA —dotado con más de 16 millones de euros— destinado a crear el expediente digital único del alumnado y a detectar de forma temprana riesgos de abandono escolar.
Rodríguez subrayó el carácter "pionero" de la normativa y destacó que su elaboración ha contado con la participación de expertos de reconocido prestigio, junto a medio centenar de docentes y colectivos profesionales de distintos ámbitos educativos. Según la Consellería, esta fase de diálogo previo se puso en marcha desde el principio del proceso para garantizar que la ley refleje las necesidades reales de la comunidad educativa.
Lo que sí permitirá la ley
Uno de los ejes centrales de la futura normativa es la atención a la diversidad. La IA podrá emplearse para facilitar la detección temprana de dificultades de aprendizaje y para proporcionar recursos adaptados al nivel y ritmo de cada estudiante. También se autorizará su uso para generar o adaptar materiales de apoyo, como contenido multimedia, ejercicios personalizados, traducciones o propuestas de proyectos. En palabras del conselleiro, la tecnología permite "adecuar contenidos educativos a las características del alumnado y generar procesos de aprendizaje personalizados".
Asimismo, se permitirá el uso de la IA como apoyo en la evaluación y tutorización asistida, pero únicamente en ejercicios automatizables con respuestas predeterminadas o autocorregibles, como los exámenes tipo test. En cualquier caso, los docentes solo podrán recurrir a sistemas homologados y autorizados por la Consellería, que elaborará un catálogo oficial con las herramientas permitidas.
Rodríguez fue claro al señalar que, pese al enorme potencial de esta tecnología, su incorporación al proceso educativo debe estar "siempre supeditada a las personas". La introducción de la IA en el aula no sustituirá al profesorado: "En ningún caso, estos sistemas podrán reemplazar la intervención directa del docente ni su capacidad de decisión", recoge el texto.
Lo que quedará prohibido
La normativa también traza una línea roja clara en torno a los usos prohibidos. Quedarán vetadas las decisiones académicas, organizativas y administrativas basadas exclusivamente en resultados generados por inteligencia artificial. Tampoco se podrá usar la IA para predecir, clasificar o identificar neurotipos o condiciones cognitivas del alumnado, como el TEA o el TDAH, diagnósticos que requieren el respaldo de profesionales sanitarios y psicopedagógicos.
Especialmente relevante para la protección de los derechos del alumnado es la prohibición de cualquier sistema de reconocimiento facial, análisis emocional o seguimiento biométrico. La ley vedará también cualquier forma de control automatizado del comportamiento, la atención o el rendimiento de los estudiantes que pueda vulnerar su intimidad, dignidad o derechos fundamentales. Se trata de una apuesta explícita por alinear la regulación gallega con el espíritu del Reglamento europeo de IA y con las recomendaciones de organismos como la OCDE o el Consejo de Europa.
Los sindicatos de enseñanza y las asociaciones de madres y padres consultados durante el proceso de elaboración de la norma no se han pronunciado públicamente sobre el contenido concreto presentado este sábado. La Consellería de Educación no ha hecho pública hasta el momento ninguna valoración de los grupos de la oposición en el Parlamento gallego sobre estos contenidos.
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