El cura de Momán acusa a la alcaldesa de Lugo de atentar contra "el alma de un pueblo" al suprimir el área de promoción del gallego
El párroco de las parroquias de Momán y Labrada, en el municipio lugués de Begonte, ha alzado la voz contra la decisión de la alcaldesa de Lugo, Elena Candia, de eliminar el área específica de Promoción de la Lengua Gallega del Ayuntamiento de Lugo, una medida hecha pública durante la Semana de las Letras Gallegas. El sacerdote, conocido por sus encendidos pronunciamientos públicos sobre asuntos sociales y culturales de Galicia, advierte de que suprimir ese servicio envía un mensaje de que el gallego es "secundario, prescindible o decorativo".
El padre Patiño no es un párroco de perfil bajo. Sus homilías y cartas abiertas sobre cuestiones de identidad gallega, pobreza o política han circulado con frecuencia en redes sociales y medios de comunicación, ganándole una notable notoriedad más allá de su feligresía rural. En esta ocasión, interpela directamente a Candia desde una perspectiva teológica: recuerda que Jesús eligió hablar en arameo, la lengua de su pueblo, y no en el latín del poder imperial romano, porque "Deus fala na lingua das persoas, na lingua da proximidade, da identidade e da verdade".
En su carta, el sacerdote defiende que la lengua no es un instrumento burocrático sino "memoria, é comunidade, é tradición viva", y que una lengua que pierde presencia pública "acaba debilitándose socialmente".
Los argumentos de la alcaldesa
Elena Candia, del Partido Popular, justificó la supresión del área de normalización lingüística como parte de una reorganización del organigrama municipal orientada a la eficiencia administrativa. Según explicó en su momento el equipo de gobierno local, las funciones de promoción del gallego quedarían integradas en otras áreas de Cultura, sin que ello suponga, a su juicio, una merma real en el servicio. Los críticos de la medida, entre los que se suman formaciones políticas como el BNG y distintos colectivos culturales, rechazan ese argumento y denuncian que la decisión supone un retroceso institucional en la defensa del idioma propio de Galicia.
Desde Momán, el padre Patiño concluye su misiva reivindicando que "amar Galicia tamén significa respectar e coidar a súa lingua", y que la fe cristiana se encarna siempre en "unha cultura concreta, nunha voz concreta e nunha maneira concreta de nomear o mundo e a esperanza".
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