Paralizan la subasta de dos torques y un brazalete castrexo que iban a ser adquiridos por un extranjero
La Xunta y el Ministerio de cultura "están en conversaciones" sobre estas piezas, aunque existen "dudas" sobre su origen
La subasta en una casa madrileña de dos torques y un brazalete de oro, todos atribuidos a la cultura castrexa, fue anulada después de que el Ministerio de Cultura emitiese un dictamen declarando que las piezas eran "inexportables", algo que coincidió en el tiempo con una puja extranjera para su compra.
En concreto, la subasta, que tenía un precio se salida de 195.000 euros, contó con una puja de 210.000 euros por las piezas que resultó ser de un coleccionista extranjero. Aunque por el momento las piezas no cuentan con ninguna protección pública, la mirada de la Xunta y del Gobierno central sí que está sobre ellas. Por ello, ante su posible venta, el ministerio declaró las piezas como "inexportables" para evitar su salida del país.
De este modo, la subasta fue declarada desierta y las piezas figuran ahora para venta directa por 210.000 euros, aunque hipotéticamente disponibles solo para compradores nacionales.
Fuentes de la Consellería de Cultura han confirmado a Europa Press que están "en conversaciones con el Ministerio de Cultura" en relación a estas piezas y que, "una vez que se analice el escenario actual", el Gobierno gallego "actuará, si es necesario". Entre las posibilidades que se abren, además de una adquisición, está la de declararlos Bien de Interés Cultural para evitar que puedan ser expatriados, pero este extremo no ha sido confirmado.
La existencia de estas piezas no es nueva para las administraciones, que ya las mantienen bajo su lupa desde hace tiempo. Sin embargo, la Xunta recuerda que, hasta el momento, no ha ejercido su derecho de tanteo previo con respecto a ellas "por la falta de certezas documentales y ante las dudas sobre la procedencia y la propiedad exacta de las piezas".
Y es que aunque para su venta estos torques están marcados como procedentes de Galicia --y algunas voces los sitúan incluso en Ourense--, la realidad es que no existe prueba documental de su hallazgo ni, por ahora, elementos de trazabilidad que permitan, sin duda alguna, vincularlos al patrimonio gallego, por lo que desarrollar esta cuestión es necesariamente anterior a su posible protección.
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